Por Juan Giglio
El Frente Patria Grande decidió no retirar sus diputados de la bancada del Frente de Todos. Aunque la ruptura parecía un hecho, tras el intento de asesinato a Cristina Kirchner el espacio resolvió suspenderla. “No es un momento para agregar ruido al ruido”, dijo el referente de Patria Grande, Juan Grabois, sobre el cambio.
También fue clave una promesa sobre que el
ministro de Economía, Sergio Massa, tomaría una medida de carácter distributivo
destinada a los sectores sociales más vulnerados, la principal demanda del
Frente Patria Grande al gobierno nacional. (Página 12, 4 de setiembre)
Queda claro, que la maniobra kirchnerista de alinear a todos y todas detrás de su jefa, agitando la existencia del “peligro fascista” o ultra derechista, tiene, entre otros, el propósito de evitar que rompan por izquierda, organizaciones como la que encabeza el enviado papal, Juan Grabois.
Mientras el circo “nacional y popular” funciona a pleno, Massa, puesto en funciones por Cristina, se apresta a viajar a rendir cuentas ante el FMI y sigue ajustando a la clase
trabajadora y el pueblo, a través del impuesto inflacionario, las paritarias a
la baja, los aumentos de tarifa y el incremento de la súper explotación
laboral.
Los y las militantes, que honestamente integran esta organización política, deben romper inmediatamente con el gobierno y sus cómplices “progresistas”, para militar de manera consecuente por un cambio profundo al servicio de las masas empobrecidas.
Para que esto suceda, deben sumarse a las filas de quienes creemos que es necesario hacer una revolución social que dé lugar a un gobierno de los trabajadores que rompa con los imperialistas, el FMI y las patronales y garantice la distribución equitativa del fruto del trabajo colectivo. ¡Eso es el Socialismo!

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