El PTS, en vez de apuntar sus cañones hacia el gobierno y las maniobras que sus funcionarios hacen para hacer pasar el Plan de Ajuste, ubica como enemigo principal al macrismo y a Milei, quienes no están al mando de la principal herramienta que tiene la burguesía para imponer sus planes: el Estado capitalista. ¡Esa línea equivocada no hace más que embellecer a Cristina y su banda "progresista", que se presenta como alternativa de recambio por "izquierda"!
Por Damián Quevedo y Juan Giglio
En una reciente declaración de La Izquierda Diario, los compañeros del PTS insisten en el riesgo que implica el atentado contra la vicepresidenta, que para ellos significa -o expresa- un cambio sustancial en la situación política, un corrimiento de la "agenda" hacia la derecha, razón por la cual caracterizan al atacante como un elemento fascista.
Es muy importante que los y las trabajadoras,
ocupados y desocupados, sepamos que, si se dejan pasar estos métodos fascistas
contra una dirigente política que, además, es la vicepresidenta de la nación,
mañana los van a empezar a usar contra la clase trabajadora y los sectores
populares que salen a luchar. Contra quienes quieran organizarse para evitar
los despidos, los recortes salariales o quienes reclamen por nuevos derechos[1].
En primer lugar, deberíamos aclarar, que nunca es el método el que define el carácter político de tal o cual acción, en este caso de un atentado. Si bien los marxistas no somos partidarios de esta metodología, -que tiene un carácter individualista y alejada del movimiento de masas- no es solo atribuible a la derecha fascista, sino a otras fuerzas políticas, incluso de izquierda.
Si bien, este no es el caso, habría que recordarles a los camaradas del PTS, que los anarquistas de principios del siglo XX recurrieron al método del atentado individual, como herramienta casi exclusiva. Sin embargo, por esa cuestión, no podríamos ponerles el mote de fascistas a grandes luchadores obreros, como Simon Radowitzky o Buenaventura Durruti.
Además, hay una insistencia, por parte del PTS, en señalar que de no ser condenado, investigado y reprimido, el atentado podría incentivar otros ataques contra la clase obrera y la izquierda, bajo el mando de personajes como Milei o un ala del macrismo.
Les recordamos a los camaradas, que no hacen falta gobiernos ultra derechistas para que actúen bandas asesinas como la Triple A o la Liga Patriótica. Con Néstor y Cristina, en la época de auge del kirchnerismo, patotas parecidas asesinaron a Mariano Ferreyra, que siguieron actuando, porque el movimiento obrero y popular, con la izquierda a la cabeza, las frenó y metió en cana a sus mentores y ejecutores principales.
El fascismo, como movimiento político, es un fenómeno particular, que se desarrolla en períodos de grandes crisis, una construcción contrarrevolucionaria de masas, que se nutre del lumpen proletariado y fracciones desesperadas de la clase media. ¡Ese fenómeno jamás pudo desarrollarse en nuestro país, debido a la altísima consciencia y grado de movilización de la clase trabajadora y el pueblo, algo que debemos tener en cuenta siempre!
Tampoco es posible que cumplan ese papel los militares, que años atrás solían hacerse cargo del poder, para reprimir a los de abajo y sus elementos más radicalizados, con la fuerza que no tenían los gobiernos “democráticos”. ¡La caída en desgracia del gobierno del Proceso, debido a la fuerza fenomenal del movimiento obrero -uno de los más avanzados del mundo- provocó el descalabro de la principal institución del Estado capitalista, sus fuerzas armadas!
Eso no quiere decir que no vayan a surgir grupos de choque que actúen violentamente contra la clase obrera, pagados por las patronales u organizadas desde los sindicatos y el gobierno. ¡Eso, seguramente existirá, ya que a los de arriba no les queda otra que impulsar el funcionamiento de estas bandas, que, históricamente, han surgido en las entrañas de quienes -cínica e hipócritamente- se están presentando como víctimas de la ultraderecha!
La izquierda y
los sectores más combativos deben prepararse, de manera de impulsar con audacia y decisión la
puesta en marcha de piquetes o destacamentos obreros de autodefensa, algo que el
PTS, el Nuevo MAS o el resto de la izquierda que se sumó al circo gubernamental, no plantea, ni siquiera en la propaganda.
¿Qué frenaría a los empresarios para contratar
sicarios o asesinos y usarlos contra dirigentes obrero o populares? ¿Qué les
impediría armar bandas paramilitares que vayan a atacar físicamente a quienes
salen a reclamar por sus demandas?[2]
Trotsky les responde a los camadas: Las bandas fascistas sólo
pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros
armados que sienten tras de sí el apoyo de millones de trabajadores. La lucha
contra el fascismo no se inicia en la redacción de una hoja liberal, sino en la
fábrica y termina en la calle. Los elementos amarillos y los gendarmes privados
en las fábricas son las células fundamentales del ejército del fascismo. Los
piquetes de huelgas son las células fundamentales del ejército del proletariado[3].
Insistimos, si realmente existiera una amenaza fascista, la izquierda revolucionaria debería promover, la organización inmediata de la autodefensa obrera, poniendo a sus principales cuadros a la cabeza de estos destacamentos, para dar el ejemplo.
Como esta no es
la situación y los principales ataques a los derechos provienen del gobierno, lo central continúa siendo denunciar a Alberto, Cristina y Massa, que están montando una gran cortina de humo al servicio de que pase el ajuste que
les ordenan sus amos imperialistas. ¡Por lo tanto, tiene quedar claro, que la gran amenaza no viene del "fascismo", sino del kirchnerismo!

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