Por Musa Ardem
La “jefa”, Cristina Fernández, es quien gobierna el país, o,
como dicen algunos analistas, la que “tiene la centralidad” dentro del
peronismo, razón por la cual define la agenda de Alberto, Massa y compañía, como
por ejemplo las actuales “relaciones carnales” con los yanquis.
Stanley, al igual que kirchnerismo antiestadounidense
tuvo llave maestra: la que les abrió la propia Jefa, Cristina Fernández de
Kirchner, cuando se reunió con embajador en su despacho del Senado a mediados
de año. Semanas después la vicepresidenta recibió a la jefa del Comando sur, la
generala Laura Richardson. (Clarín, 16 de setiembre)
En ese sentido, no ha sido casual que dos de sus
subordinados gremiales más directos, Hugo Yaski y Roberto Baradel, se hayan juntado con el jefe de la diplomacia estadounidense. O, que, otro de los burócratas
que sostienen al gobierno, Pablo Moyano, haya salido a declarar: “Nos
sorprendió Marc Stanley. Es mucho más peronista que muchos de los nuestros”. (La
Nación, 14 de setiembre)
El "peronista" Marc Stanley conduce en los hechos a la banda que
gobierna, algo parecido a lo que hicieron otros virreyes de los
Estados Unidos en otras épocas, ya que Argentina nunca dejó de pertenecer a su “patio
trasero”. ¡Mucho más, ahora, que, la guerra comercial mediante con China y otras
potencias, obliga a la diplomacia yanqui a jugar papeles mucho más agresivos!
En la misma comparación había caído el gobierno de Cristina
Kirchner cuando describieron a Barack Obama como peronista -curioso porque las
relaciones entre el demócrata y la ex presidenta terminaron muy mal- y cayó
Alberto Fernández cuando llamó "Juan Domingo Biden" al actual
presidente de EE.UU. (Clarín, 16 de setiembre)
Esta política -de entrega total a los designios del imperialismo yanqui- profundizará los niveles de decadencia
y pobreza de nuestro país. ¡Los imperialistas no ejercen su dominio
para hacer avanzar, económica y socialmente a los pueblos -nunca fue así a lo
largo de la historia- sino para saquear sus recursos y súper explotar a los
trabajadores de sus colonias o semicolonias!
La única manera de resolver positivamente las demandas insatisfechas de las mayorías, es rompiendo con esta dependencia, a través de una gran lucha antiimperialista, que para ser consecuente deber ser anticapitalista, ya que la burguesía “nacional” -que trabaja en equipo con los yanquis y otras potencias- no está en condiciones de librar esta verdadera guerra social.
¡Echar a patadas a los cipayos que nos gobiernan, impidiendo que accedan al poder los cipayos opositoresl, es una de las grandes tareas del movimiento de masas! Por eso, la izquierda revolucionaria debe ser implacable en sus críticas hacia el gobierno, evitando caer en las trampas “nacionales y populares” que Cristina y sus secuaces suelen armar.
Debido a la incapacidad, más bien imposibilidad, del gobierno argentino de hacer concesiones económicas a los y las de abajo, estas maniobras o chicanas no son más que “cortinas de humo” mediáticas de quienes actúan como agentes directos de la recolonización.

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