Crisis alimentaria y energética: por una estrategia insurreccional
Los socialistas
necesitan intervenir en las luchas de masas con un programa internacionalista,
antiimperialista y revolucionario
Por Michael
Pröbsting, secretario internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional
(CCRI) 15 de septiembre de 2022, www.thecommunists.net
Hay momentos en
los que se puede respirar el aire explosivo de la evolución de la historia
mundial. ¡Sin duda, el período turbulento y dramático que estamos viviendo
actualmente, es un momento de estas características! Nos enfrentamos a una
crisis económica, social y política integral sin precedentes en todo el mundo,
que combina la depresión económica, el aumento drástico del costo de vida, las
guerras devastadoras, el chovinismo militarista y el cambio climático.
La crisis
alimentaria y energética es un tema clave del período actual, razón por la
cual, desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, hemos publicado
un programa de acción para responder a estas cuestiones. En este manifiesto,
resumimos las demandas y tácticas que consideramos urgentes para la lucha de
masas que se avecina. En el presente artículo elaboraremos con más detalle algunos
de estos temas. [1]
Sobre las
causas de la crisis alimentaria y energética
El punto de
partida de nuestra estrategia es el reconocimiento del carácter peculiar de la
fase actual de la situación mundial. La crisis alimentaria y energética no
existe de forma aislada, sino que está estrechamente relacionada con la guerra
de Ucrania y la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias, aunque
es importante entender la relación concreta entre estos factores.
La alta inflación
es causada en última instancia por la profunda crisis de la economía mundial
capitalista que comenzó a fines de 2019. [2] En esos períodos llenos de
contradicciones, la relación entre el dinero, los precios y las mercancías es
completamente inestable y distorsionada.
Sin duda, la depresión económica se vio exacerbada por importantes
acontecimientos políticos. Estos factores fueron, en primer lugar, la política
de confinamiento draconiano impuesto con el pretexto de la pandemia, que
expresa la intención de imponer un programa signado por el bonapartismo estatal
chovinista, para ampliar los poderes de la clase dominante y limitar los
derechos democráticos en un grado sin precedentes. [3]
El segundo factor
fue la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias, sobre todo entre
EE. UU. y China, proceso que interrumpió, tanto de la producción como del
comercio, dando lugar a una escasez de productos básicos sin precedentes. Como
resultado, los precios de los principales productos básicos ya aumentaron
drásticamente mucho antes del comienzo de la Guerra de Ucrania, por eso, a
finales de 2021, los precios ya estaban entre un 40 % y un 60 % más altos que
en 2019. (Ver figura en el Apéndice).
Estos
acontecimientos fueron seguidos por otro acontecimiento político importante que
hizo subir los precios aún más, la guerra de Ucrania y la aceleración de la
rivalidad entre las grandes potencias. La invasión de Putin y el control del
Mar Negro por parte de Rusia, tuvieron consecuencias devastadoras para Ucrania,
que es un importante productor agrícola (16% de las exportaciones mundiales de
cereales). Además, las sanciones occidentales sin precedentes contra Rusia,
resultaron en la interrupción y el aumento de los precios de las exportaciones
rusas, uno de los productores y exportadores de materias primas más importantes
del mundo (por ejemplo, petróleo, gas, fertilizantes, cereales, etc.). [4]
En resumen, las
crisis alimentaria y energética son causadas en última instancia por la
depresión de la economía mundial capitalista. Sin embargo, se ha visto
exacerbado por los acontecimientos políticos que sucedieron en este último
período, como la política de confinamientos debido a la pandemia, la guerra
de Ucrania y la aceleración de las rivalidades interimperialistas.
Autoorganización
y táctica de frente único
En semejante
contexto, los socialistas debemos reconocer la existencia de una extraordinaria
brecha entre la indignación de las masas -por el aumento drástico del costo de
vida- y la crisis de liderazgo. De hecho, las direcciones oficiales de la
mayoría de los sindicatos y otras organizaciones obreras son extremadamente
renuentes a organizar batallas defensivas. En el mejor de los casos, los
burócratas se limitan a organizar huelgas o manifestaciones de un día o muy
limitadas. [5]
Sin embargo, es
evidente que tales actividades de protesta limitadas no pueden hacer que los
patrones acepten un aumento masivo en los salarios, ni pueden obligar a los
gobiernos capitalistas a que limiten los precios de la canasta básica. ¡Para
esto necesitamos luchas mucho más radicalizadas! Por eso los socialistas debemos
trabajar en la creación de comités de acción en los lugares de trabajo y en los
barrios, comités, que deberían integrar a todos los activistas como un primer
paso y, en segundo término, a un sector más amplio de las masas.
Estos comités pueden
servir como grupos de presión para obligar a los burócratas a organizar
acciones más radicales de las que están dispuestos a hacer, pero, si los
burócratas se niegan a pelear como corresponde, (lo que se puede dar por
sentado), tales comités de acción podrían y deberían tomar la lucha en sus
propias manos, eligiendo delegados para crear organismos de coordinación
regionales y nacionales.
Sin embargo,
mientras tales comités no existan o no sean lo suficientemente fuertes, los
socialistas debemos aplicar la táctica del frente único, llamando a la
dirección existentes de las organizaciones obreras y populares a organizar la
lucha contra el deterioro de las condiciones de vida. [6]
La guerra de
Ucrania y la rivalidad entre las grandes potencias
Como explicamos
anteriormente, la guerra de Ucrania y la aceleración de la rivalidad entre las
grandes potencias son factores importantes, que han empeorado la crisis
alimentaria y energética. La CCRI, por lo tanto, se opone al enfoque típico de
las fuerzas reformistas y centristas que se esfuerzan en limitar la lucha
únicamente a las reivindicaciones económicas. Seguramente, estos oportunistas
argumentarán que sería pragmáticamente mejor ignorar las consignas políticas,
ya que existen enormes diferencias en estos temas, mientras que todos podemos
estar de acuerdo en las demandas económicas o “sindicales”.
¡Tal argumento es
falso y pusilánime! En primer lugar, es imposible ignorar estos problemas
políticos, ya que juegan un papel dominante en la evolución de la crisis alimentaria
y energética, así como en la opinión pública. Además, los patrones y los
gobiernos usarán estos eventos como excusa para su pasividad ante la crisis
alimentaria y energética. Dirán que “entienden nuestra preocupación”
pero que la solución de los problemas “no está en sus manos”, ya que se
trata de temas globales fuera de su esfera de influencia. Los gobiernos
occidentales también afirmarán hipócritamente que “nosotros” (es decir,
las masas populares) debemos estar preparados para pagar un precio por la
solidaridad con Ucrania. [7]
Frente a esto,
tenemos que explicar que esto no es cierto, ya que las corporaciones
energéticas obtienen muchas ganancias y los gobiernos de la Unión Europea son
participantes activos en la política de sanciones hacia Rusia. Les decimos a
los patrones y gobiernos, que como ustedes ganan con la crisis, son
corresponsables de ella, por lo tanto, que ¡tienen que pagarla! Sin embargo, lo
que es cierto es que la crisis alimentaria y energética es un problema
internacional y debe resolverse a escala mundial. Entonces, es urgente que los
sindicatos y otras organizaciones de masas organicen una lucha internacional.
Finalmente, no
debemos hacernos ilusiones. La razón principal por la cual los burócratas
reformistas y los estúpidos centristas quieren limitar la lucha a las demandas
económicas o “sindicales”, es porque quieren ocultar sus posiciones políticas
sobre la guerra de Ucrania y la rivalidad entre las grandes potencias. De
hecho, la mayoría de ellos están, en los hechos, alineados con uno u otro
bando, o simpatizan con Rusia [8] y China [9] o con el imperialismo occidental.
[10]
Esto hace que sea
aún más urgente que los socialistas intervengamos con fuerza con un programa
internacionalista y antiimperialista consecuente. Esto significa, como ha
elaborado la RCIT en sus documentos, tomar una postura clara en defensa de
Ucrania y por la derrota de la invasión de Putin. Al mismo tiempo, los
socialistas debemos oponernos no solo al imperialismo ruso sino también al
imperialismo occidental. [11] Esto significa, entre otras cosas, que los
socialistas no debemos prestar ningún apoyo a las sanciones occidentales (o de
cualquier otra Gran Potencia). [12]
Sobre la
estrategia insurreccional
Finalmente, los
socialistas debemos tener en cuenta la naturaleza específica del tipo de
ataques y el contexto en el que se desarrolla la crisis actual. Estamos en un
período de decadencia capitalista y, por lo tanto, nos enfrentamos a enormes
ataques que tienen un carácter global. Cualquier lucha seria, incluso la “simple”
defensa de nuestras condiciones de vida, enfrentará una resistencia decidida
por parte de la clase dominante, provocando, más temprano que tarde, una
disputa por el poder, que significa poner blanco sobre negro: ¿Quién dirige la
sociedad y controla la riqueza económica y el aparato estatal?
Desde la CCRI
consideramos urgente que los socialistas no eludamos tales preguntas, sino que demos
una respuesta clara a este desafío. ¡Hay que explicar que, efectivamente, debemos
derrocar a los patrones y a sus gobiernos, que los trabajadores y oprimidos
deben tomar el poder en sus propias manos! Por eso, la lucha contra la crisis
alimentaria y energética debe combinarse con una perspectiva revolucionaria, lo
que significa, sobre todo, la organización de una huelga general y la
preparación de un levantamiento popular.
Tal levantamiento
no debe malinterpretarse como un golpe de Estado de una pequeña minoría. ¡No,
tales tonterías serían el camino a la ruina! Un levantamiento solo puede
triunfar si cuenta con el apoyo de la mayoría de la clase obrera y de las masas
populares. Por lo tanto, defendemos la estrategia del levantamiento popular, no
porque llamemos a una aventura ultraizquierdista, sino todo lo contrario. Los
socialistas tenemos que explicar pacientemente a los trabajadores, que, para
superar la decadencia de la sociedad deben tomar el poder, mediante la acción
directa y no las elecciones (el parlamento, por su propia naturaleza como
institución distante y corrupta, no es un instrumento para construir el poder
de la clase trabajadora).
Ninguna acción
colectiva puede triunfar sin organización, ningún levantamiento, ninguna
revolución socialista puede llegar a la victoria sin este requisito. ¡Y sin
organización no se puede difundir ningún programa de transformación socialista,
ni unir a los partidarios de tal programa de trabajo colectivo! Por lo tanto,
la creación de un partido para la revolución socialista -a escala nacional e
internacional- es la tarea más importante de los socialistas hoy. ¡Desde la
CCRI convocamos a todos los socialistas que estén de acuerdo con la estrategia
descrita anteriormente a unir fuerzas!

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