sábado, 17 de septiembre de 2022

Crisis alimentaria y energética: por una estrategia revolucionaria, nacional e internacional


Crisis alimentaria y energética: por una estrategia insurreccional

Los socialistas necesitan intervenir en las luchas de masas con un programa internacionalista, antiimperialista y revolucionario

Por Michael Pröbsting, secretario internacional de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional (CCRI) 15 de septiembre de 2022, www.thecommunists.net

Hay momentos en los que se puede respirar el aire explosivo de la evolución de la historia mundial. ¡Sin duda, el período turbulento y dramático que estamos viviendo actualmente, es un momento de estas características! Nos enfrentamos a una crisis económica, social y política integral sin precedentes en todo el mundo, que combina la depresión económica, el aumento drástico del costo de vida, las guerras devastadoras, el chovinismo militarista y el cambio climático.

La crisis alimentaria y energética es un tema clave del período actual, razón por la cual, desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, hemos publicado un programa de acción para responder a estas cuestiones. En este manifiesto, resumimos las demandas y tácticas que consideramos urgentes para la lucha de masas que se avecina. En el presente artículo elaboraremos con más detalle algunos de estos temas. [1]

Sobre las causas de la crisis alimentaria y energética

El punto de partida de nuestra estrategia es el reconocimiento del carácter peculiar de la fase actual de la situación mundial. La crisis alimentaria y energética no existe de forma aislada, sino que está estrechamente relacionada con la guerra de Ucrania y la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias, aunque es importante entender la relación concreta entre estos factores.

La alta inflación es causada en última instancia por la profunda crisis de la economía mundial capitalista que comenzó a fines de 2019. [2] En esos períodos llenos de contradicciones, la relación entre el dinero, los precios y las mercancías es completamente inestable y distorsionada.  Sin duda, la depresión económica se vio exacerbada por importantes acontecimientos políticos. Estos factores fueron, en primer lugar, la política de confinamiento draconiano impuesto con el pretexto de la pandemia, que expresa la intención de imponer un programa signado por el bonapartismo estatal chovinista, para ampliar los poderes de la clase dominante y limitar los derechos democráticos en un grado sin precedentes. [3]

El segundo factor fue la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias, sobre todo entre EE. UU. y China, proceso que interrumpió, tanto de la producción como del comercio, dando lugar a una escasez de productos básicos sin precedentes. Como resultado, los precios de los principales productos básicos ya aumentaron drásticamente mucho antes del comienzo de la Guerra de Ucrania, por eso, a finales de 2021, los precios ya estaban entre un 40 % y un 60 % más altos que en 2019. (Ver figura en el Apéndice).

Estos acontecimientos fueron seguidos por otro acontecimiento político importante que hizo subir los precios aún más, la guerra de Ucrania y la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias. La invasión de Putin y el control del Mar Negro por parte de Rusia, tuvieron consecuencias devastadoras para Ucrania, que es un importante productor agrícola (16% de las exportaciones mundiales de cereales). Además, las sanciones occidentales sin precedentes contra Rusia, resultaron en la interrupción y el aumento de los precios de las exportaciones rusas, uno de los productores y exportadores de materias primas más importantes del mundo (por ejemplo, petróleo, gas, fertilizantes, cereales, etc.). [4]

En resumen, las crisis alimentaria y energética son causadas en última instancia por la depresión de la economía mundial capitalista. Sin embargo, se ha visto exacerbado por los acontecimientos políticos que sucedieron en este último período, como la política de confinamientos debido a la pandemia, la guerra de Ucrania y la aceleración de las rivalidades interimperialistas.

Autoorganización y táctica de frente único

En semejante contexto, los socialistas debemos reconocer la existencia de una extraordinaria brecha entre la indignación de las masas -por el aumento drástico del costo de vida- y la crisis de liderazgo. De hecho, las direcciones oficiales de la mayoría de los sindicatos y otras organizaciones obreras son extremadamente renuentes a organizar batallas defensivas. En el mejor de los casos, los burócratas se limitan a organizar huelgas o manifestaciones de un día o muy limitadas. [5]

Sin embargo, es evidente que tales actividades de protesta limitadas no pueden hacer que los patrones acepten un aumento masivo en los salarios, ni pueden obligar a los gobiernos capitalistas a que limiten los precios de la canasta básica. ¡Para esto necesitamos luchas mucho más radicalizadas! Por eso los socialistas debemos trabajar en la creación de comités de acción en los lugares de trabajo y en los barrios, comités, que deberían integrar a todos los activistas como un primer paso y, en segundo término, a un sector más amplio de las masas.

Estos comités pueden servir como grupos de presión para obligar a los burócratas a organizar acciones más radicales de las que están dispuestos a hacer, pero, si los burócratas se niegan a pelear como corresponde, (lo que se puede dar por sentado), tales comités de acción podrían y deberían tomar la lucha en sus propias manos, eligiendo delegados para crear organismos de coordinación regionales y nacionales.

Sin embargo, mientras tales comités no existan o no sean lo suficientemente fuertes, los socialistas debemos aplicar la táctica del frente único, llamando a la dirección existentes de las organizaciones obreras y populares a organizar la lucha contra el deterioro de las condiciones de vida. [6]

La guerra de Ucrania y la rivalidad entre las grandes potencias

Como explicamos anteriormente, la guerra de Ucrania y la aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias son factores importantes, que han empeorado la crisis alimentaria y energética. La CCRI, por lo tanto, se opone al enfoque típico de las fuerzas reformistas y centristas que se esfuerzan en limitar la lucha únicamente a las reivindicaciones económicas. Seguramente, estos oportunistas argumentarán que sería pragmáticamente mejor ignorar las consignas políticas, ya que existen enormes diferencias en estos temas, mientras que todos podemos estar de acuerdo en las demandas económicas o “sindicales”.

¡Tal argumento es falso y pusilánime! En primer lugar, es imposible ignorar estos problemas políticos, ya que juegan un papel dominante en la evolución de la crisis alimentaria y energética, así como en la opinión pública. Además, los patrones y los gobiernos usarán estos eventos como excusa para su pasividad ante la crisis alimentaria y energética. Dirán que “entienden nuestra preocupación” pero que la solución de los problemas “no está en sus manos”, ya que se trata de temas globales fuera de su esfera de influencia. Los gobiernos occidentales también afirmarán hipócritamente que “nosotros” (es decir, las masas populares) debemos estar preparados para pagar un precio por la solidaridad con Ucrania. [7]

Frente a esto, tenemos que explicar que esto no es cierto, ya que las corporaciones energéticas obtienen muchas ganancias y los gobiernos de la Unión Europea son participantes activos en la política de sanciones hacia Rusia. Les decimos a los patrones y gobiernos, que como ustedes ganan con la crisis, son corresponsables de ella, por lo tanto, que ¡tienen que pagarla! Sin embargo, lo que es cierto es que la crisis alimentaria y energética es un problema internacional y debe resolverse a escala mundial. Entonces, es urgente que los sindicatos y otras organizaciones de masas organicen una lucha internacional.

Finalmente, no debemos hacernos ilusiones. La razón principal por la cual los burócratas reformistas y los estúpidos centristas quieren limitar la lucha a las demandas económicas o “sindicales”, es porque quieren ocultar sus posiciones políticas sobre la guerra de Ucrania y la rivalidad entre las grandes potencias. De hecho, la mayoría de ellos están, en los hechos, alineados con uno u otro bando, o simpatizan con Rusia [8] y China [9] o con el imperialismo occidental. [10]

Esto hace que sea aún más urgente que los socialistas intervengamos con fuerza con un programa internacionalista y antiimperialista consecuente. Esto significa, como ha elaborado la RCIT en sus documentos, tomar una postura clara en defensa de Ucrania y por la derrota de la invasión de Putin. Al mismo tiempo, los socialistas debemos oponernos no solo al imperialismo ruso sino también al imperialismo occidental. [11] Esto significa, entre otras cosas, que los socialistas no debemos prestar ningún apoyo a las sanciones occidentales (o de cualquier otra Gran Potencia). [12]

Sobre la estrategia insurreccional

Finalmente, los socialistas debemos tener en cuenta la naturaleza específica del tipo de ataques y el contexto en el que se desarrolla la crisis actual. Estamos en un período de decadencia capitalista y, por lo tanto, nos enfrentamos a enormes ataques que tienen un carácter global. Cualquier lucha seria, incluso la “simple” defensa de nuestras condiciones de vida, enfrentará una resistencia decidida por parte de la clase dominante, provocando, más temprano que tarde, una disputa por el poder, que significa poner blanco sobre negro: ¿Quién dirige la sociedad y controla la riqueza económica y el aparato estatal?

Desde la CCRI consideramos urgente que los socialistas no eludamos tales preguntas, sino que demos una respuesta clara a este desafío. ¡Hay que explicar que, efectivamente, debemos derrocar a los patrones y a sus gobiernos, que los trabajadores y oprimidos deben tomar el poder en sus propias manos! Por eso, la lucha contra la crisis alimentaria y energética debe combinarse con una perspectiva revolucionaria, lo que significa, sobre todo, la organización de una huelga general y la preparación de un levantamiento popular.

Tal levantamiento no debe malinterpretarse como un golpe de Estado de una pequeña minoría. ¡No, tales tonterías serían el camino a la ruina! Un levantamiento solo puede triunfar si cuenta con el apoyo de la mayoría de la clase obrera y de las masas populares. Por lo tanto, defendemos la estrategia del levantamiento popular, no porque llamemos a una aventura ultraizquierdista, sino todo lo contrario. Los socialistas tenemos que explicar pacientemente a los trabajadores, que, para superar la decadencia de la sociedad deben tomar el poder, mediante la acción directa y no las elecciones (el parlamento, por su propia naturaleza como institución distante y corrupta, no es un instrumento para construir el poder de la clase trabajadora).

Ninguna acción colectiva puede triunfar sin organización, ningún levantamiento, ninguna revolución socialista puede llegar a la victoria sin este requisito. ¡Y sin organización no se puede difundir ningún programa de transformación socialista, ni unir a los partidarios de tal programa de trabajo colectivo! Por lo tanto, la creación de un partido para la revolución socialista -a escala nacional e internacional- es la tarea más importante de los socialistas hoy. ¡Desde la CCRI convocamos a todos los socialistas que estén de acuerdo con la estrategia descrita anteriormente a unir fuerzas!

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