Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista
Los medios de la burguesía continúan regocijándose con los
enfrentamientos que tuvieron lugar en Filo entre militantes del FITu y el Nuevo
MAS. Desde la tele, la radio, los sitios de internet y las páginas de los
principales diarios, le siguen pegando duro a la izquierda, aprovechándose de
una situación que debería avergonzar a quienes la protagonizaron, principalmente
a los y las dirigentes de las organizaciones comprometidas en el escándalo.
Tan lamentable como la “Batalla de Puán”, es que ninguna de las
conducciones de los partidos involucrados se haya autocriticado o, al menos,
llamado a la reflexión tratando de frenar una dinámica, que de incentivarse podría
resultar catastrófica. Años atrás militantes de nuestro partido agredieron a
camaradas del PSTU -en una movilización del 24 de marzo- casi inmediatamente
desde nuestra dirección pedimos disculpas, asumiendo la responsabilidad de manera pública.
¡La izquierda revolucionaria, que de conjunto ha sido
afectada por lo sucedido, no debe ni puede mirar para otro lado, o conformarse
con una simple crítica, debe reclamar el cese inmediato de las
hostilidades entre las organizaciones en cuestión y promover la puesta
en marcha de algún mecanismo -consensuado entre todas las partes- para juzgar
lo sucedido y resolver medidas que eviten que, situaciones como estas, vuelvan
a repetirse!
Los debates entre quienes conspiramos contra la burguesía pueden ser muy duros, pero no deben
dar paso a las agresiones físicas entre camaradas. Este método, ajeno
a nuestra clase, fue tomado a fondo por el stalinismo, cuyos agentes torturaron,
persiguieron y asesinaron a miles de revolucionarios y revolucionarias, como
León Trotsky. Sin ir más lejos, el poeta salvadoreño Roque Dalton fue fusilado
por sus propios compañeros de la guerrilla, acusado de “traición”.
Desde Convergencia Socialista llamamos las direcciones de
los partidos que integran el FITu y el Nuevo MAS a reconocer
errores y desandar un camino que nunca debió ser transitado. Es que, si no lo
hacen, lo que hoy aparece como una simple lastimadura, en un futuro no muy
lejano puede llegar a convertirse en gangrena, una infección que, como dijimos al
principio, afectará a toda la izquierda revolucionaria.

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