Por Claudio Colombo
Hoy, junto a decenas de organizaciones de izquierda, marcharemos a Plaza de Mayo para repudiar el pacto del gobierno con el FMI, un acuerdo que significa que cada tres meses los funcionarios de ese organismo imperialista se instalarán en las oficinas del ministerio de economía, con la finalidad de "controlar" la marcha del Plan de Ajuste. ¡Quienes se presentan como "nacionales y populares" o "progresistas", acaban de dar un paso digno del más cipayo de los gobiernos, entregándole la gestión del Estado nacional, de manera directa y sin intermediarios, al Fondo Monetario Internacional!
No queda otra, para los trabajadores y el pueblo pobre, que echarlos a todos e imponer una salida propia, porque si continúan en la Casa Rosada, Alberto, Cristina y compañía impondrán una caída fenomenal de los salarios, el despido de cientos de miles y condiciones de trabajo lindantes con la semi-esclavitud, ya que a eso se comprometieron estos modernos agentes de la re-colonización, que cuentan con la complicidad de las direcciones burocráticas de la CGT y la CTA. Para lograrlo, no nos queda ninguna duda, apelarán a la herramienta de "gestión" más antigua, la más dura de las represiones.
Sin embargo, la dependencia no es solo con el FMI y los Estados Unidos, que es su principal accionista, sino también para con otros imperialismo, como la Unión Europea, cuyos monopolios tienen una gran injerencia en los asuntos públicos y privados de la Argentina desde hace mucho tiempo. A estos, hay que sumarles la presencia, cada vez más activa, de China y Rusia, dos potencias imperialistas, que acaban de firmar un pacto para encarar juntas la "guerra comercial" libran con los otros grandes bloques comerciales, industriales y financieros.
No habrá ninguna posibilidad de desarrollar una economía poderosa, industrializándola y dotándola de una moderna infraestructura de base, sin liberarnos del yugo de la dependencia, dejando de pagar las enormes deudas que subordinan y limitan nuestro crecimiento. No habrá forma, tampoco, de lograr esta perspectiva, sin expropiar y nacionalizar -bajo control obrero- a las grandes empresas multinacionales, poniéndolas a funcionar bajo un plan centralizado al servicio las mayorías y no de una pequeña minoría parasitaria, la burguesía, como sucede en la actualidad.
Para eso, que en definitiva significará conquistar una verdadera y definitiva Independencia Nacional, habrá que hacer una revolución de carácter socialista, continuando y profundizando el camino del Argentinazo. Desde Convergencia Socialista marchamos hoy contra el FMI y el gobierno que lleva adelante sus dictados, pero también por la ruptura con los pactos económicos y políticos con todas las potencias imperiales. Marchamos por la organización, desde las bases, de una Revolución Socialista y la la construcción de una Federación de Estados del mismo carácter, en términos continentales.


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