Por Musa Ardem
Joan-Ramon Laporte Roselló, profesor honorario de la
Universitat Autònoma de Barcelona, durante su intervención en la Cámara
de Diputados del Estado Español, negó tajantemente que las vacunas salven
vidas, cuestionando esta práctica y las políticas “sanitarias” dictadas por la
OMS. Según este catedrático, los ensayos clínicos “no demuestran que las
vacunas, que denunció como un experimento, reduzcan la mortalidad”.
Esta polémica intervención ha tenido lugar durante la Comisión de Investigación sobre la gestión de las vacunas y el Plan de Vacunación en España, cuyo objeto es examinar los problemas y dificultades que se han producido en el proceso de vacunación. En ese marco el científico dijo que Pfizer, Moderna y compañía hicieron fraude en las pruebas iniciales, ya que ocultaron las cifras de mortandad, que eran idénticas, o aún mayores, entre las personas “vacunadas” que en aquellas que recibieron solamente un “placebo”.
Para Roselló, las “evidencias no eran tales” sino mentiras, cuyo propósito no era otro que el de lograr la aprobación de los productos de las grandes farmacéuticas. Finalmente, denunció que en las residencias de ancianos se perpetró un verdadero genocidio, porque se recetaban -cotidianamente- fármacos, promovidos por la Big Pharma, que incrementan la posibilidad de tener neumonía. En Escocia se demostró que cuatro de cada diez muertos corresponden a la utilización de estos fármacos, la mayoría de los cuales no se justifica.
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