El aumento de las tasas de la FED profundizará nuestra crisis
Por Damián Quevedo
El escenario financiero mundial está cambiando radicalmente porque Estados Unidos, que en este último año alcanzó altos niveles de empleo, entró también en un importante ciclo inflacionario. Esta situación empujó a la Reserva Federal, el ente que oficia las veces de Banco Central y que tiene la potestad de imprimir dólares, a subir las tasas de interés y a optar por una política más restrictiva en materia de emisión monetaria.
Este escenario,
implica que habrá un vuelco de los capitalistas hacia el dólar, que a su vez abandonarán los bonos de los llamados mercados emergentes (países como Argentina) generando
mayores problemas para el financiamiento de los Estados, es decir para la toma
de deuda.
Este escenario implica una devaluación de las
monedas emergentes y posteriores desequilibrios en dichas economías porque los
capitales invierten en dólares en EE.UU. Además, una suba del dólar a nivel
global suele venir asociado a un escenario bajista para las materias primas, teniendo
impactos negativos en los flujos de dólares que reciben los emergentes en su
cuenta corriente.
Finalmente, una suba de tasas tiende a encarecer
los costos de financiamiento, por lo que los riesgos financieros vienen dados
porque el costo del dinero se va encareciendo y esto termina siendo también un
riesgo para la deuda emergente global y, sobre todo, para aquellos créditos más
flojos de papeles, como el de la Argentina[1].
La suba de las tasas a corto plazo por parte de la FED (Reserva Federal) casi siempre anuncia un proceso recesivo para el mundo, porque implica la huida de los capitales de las economías consideradas "de riesgo", hacia monedas o formas de atesoramiento más estables. Esto sucedió luego de la crisis sub-prime, a partir de 2008 -Lehman Brothers de por medio- con un vuelco masivo de los inversores hacia el oro.
La actual crisis está determinada por el estancamiento de las fuerzas productivas y la ausencia de nuevos mercados, es por eso que exacerbó la guerra comercial entre potencias como EEUU, China, Rusia y Europa, que se transformó en una carrera por la venta de "vacunas" y productos relacionados a estas. Ese proceso está cada día más cerca de una resolución militar.
La época que vive el capitalismo es la era del imperialismo y, por lo tanto, del consecuente dominio del capital financiero, el surgimiento de burbujas y la manipulación de las monedas. Estos son recursos más que conocidos para posponer los efectos de las crisis, pero no sirven para evitarlas. Por lo tanto, el mundo va hacia una recesión mayor y se encuentra al borde de grandes choques entre las potencias imperialistas.
Este escenario
debe ser aprovechado por los y las de abajo para irrumpir con una política
independiente, ya que la única salida a la debacle actual es una Revolución Socialista,
que termine con la especulación y los negocios del capitalismo. La izquierda
consecuente, en ese marco, tiene que hacer lo que le corresponde, construir el
Estado Mayor de la Revolución, en términos nacionales e internacionales,
unificando fuerzas principistas.



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