Alberto
Fernández, rodeado de intendentes de todos los colores, declaró la necesidad de “respetar la institucionalidad”,
atacando la ruptura de la cadena de mandos que está teniendo lugar dentro de la Bonaerense. Esta
situación, que socava uno de los pilares en los que se asienta el régimen “democrático
burgués”, que es la disciplina vertical de sus perros de presa, aterroriza a
todos los representantes de la burguesía, tanto del oficialismo como de la oposición.
Por esa
razón, el presidente, apoyado por varias de las principales figuras del PRO, llamó a los uniformados a abandonar el actual estado asambleario que se apoderó de las comisarías.
Pase lo que pase, de aquí en más, queda claro que la institucionalidad burguesa
quedará mucho más débil que antes, situación que debe ser aprovechada por
los trabajadores para salir a pelear, exigiendo que les den el mismo o mayor
aumento que el que finalmente reciban los policías.
Para eso,
en un sentido la clase obrera debe hacer algo parecido a lo que hicieron
los uniformados: autoconvocarse y organizar asambleas, asambleas y más asambleas, que desborden los diques
de contención construidos por la burocracia sindical, resolviendo las medidas de acción directa que los traidores boicotean permanente y sistemáticamente, ya que su papel no es otro que el de actuar como bomberos del régimen. Leer las distintas notas que hemos publicado sobre la crisis policial: (Nota 1, Nota 2, Nota 3)

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