La ley de "inviolabilidad de la propiedad privada", un paso cualitativo de la semicolonización argentina


Por Ernesto Buenaventura

Como sucede en todas las sociedades capitalistas, el derecho a la propiedad privada está garantizado en su Constitución Nacional Argentina, que fue dictada para defender a los grandes propietarios, que, hoy por hoy, son los dueños o accionistas las empresas que controlan el mercado. Este principio fundamental indica que nadie puede ser privado de sus bienes, salvo por sentencia judicial o a través de una expropiación realizada por causa de utilidad pública, que debe ser calificada por ley .

¿Entonces, por qué razón el gobierno promueve un proyecto, según el cual se garantizaría lo que la Constitución ya hizo hace mucho tiempo? En realidad, es una maniobra para concretar otro objetivo, que no es otro que el de otorgarles beneficios fenomenales a las multinacionales y a otros Estados, beneficios que no existen en ningún país del mundo. ¡Milei y su banda pretenden convertir al país en una verdadera colonia, actuando como sus virreyes!

Tratarán de legalizar la enajenación de territorio nacional y sus recursos, pasando por encima de la vieja ley, que ponía un límite del 15% del territorio para la compra del mismo por parte de extranjeros. También, aunque no se cumple, esta normativa prohibe la enajenación de campos en las zonas limítrofes. De concretarse, la nueva legislación promoverá la balcanización del territorio nacional, ya que el Estado dejará de ejercer la soberanía sobre los territorios que pasen a manos de empresas foráneas.

Las tierras rurales no son zonas abandonadas e inútiles, todo lo contrario: concentran bienes estratégicos como agua dulce, biodiversidad, minerales y corredores logísticos, todas cosas claves en un contexto global de crisis climática y alimentaria, lo que explica que haya tanto interés en desregular su compra y venta y entregar los recursos al mejor postor, sin importar las consecuencias que esto tenga a nivel ambiental, comunitario y de soberanía. (Página12 25/06/2026)

La ley, que es absoluramente consecuente con el plan de Milei y Sturzeneger -y cuenta con la complicidad de buena parte del peronismo, por acción u omisión- viene a coronar otras que van en el mismo sentido, como la modificación de la ley de glaciares y el RIGI, que sirven para facilitar la entrega de los recursos al gran capital imperialista.

Los sectores del PJ que se oponen, solo lo han hecho de “pico”, porque, en los hechos, no movieron ni moverán un dedo para frenarla con acciones de lucha. ¡La CGT, que responde a las distintas fracciones en las que se divide el peronismo, ni se pronunció, porque sus dirigentes la están negociando, para sacar alguna tajada del negocio, como hicieron con todas las leyes antiobreras de Milei!

Para recuperar lo que llevan los monopolios y hacer funcionar el aparato productivo nacional habrá que conquistar una segunda y definitiva independencia, algo que ninguno de los partidos capitalistas está dispuesto a realizar, porque todos -libertarios, macristas, peronistas, radicales, provincialistas, etc.- trabajan para la recolonización. Se diferencian por las formas y por los intereses imperialistas que defienden, ya que unos están con los yanquis, mientras otros trabajan para los chinos, europeos, japones y demás.  

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