La "inteligencia divina" del Vaticano contra la inteligencia artificial, una pelea entre monopolios por el negocio tecnológico de punta


Por Musa Ardem

El Papa León XIV promulgó su primera encíclica -mecanismo a través del cual expresa sus posiciones políticas el Vaticano- cuestionando la falta de regulación en el desarrollo de inteligencia artificial. De esta manera, la Iglesia, que defiende los intereses de grandes monopolios europeos, particularmente italianos, se posiciona sobre uno de los factores centrales de la competencia entre las grandes potencias imperialistas.

Por esa razón, la declaración repercutió inmediatamente en Silicon Valley, donde se concentra gran parte de principales jugadores de esta rama tecnológica. La presentación contó con un elemento que llamó la atención de los yanquis: la participación de Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las empresas más influyentes del sector y desarrolladora de los modelos Claude y Mythos. (Infobae, 31/05/2026)

No es ninguna casualidad, que el posicionamiento del Vaticano se haya producido luego de que las potencias europeas les dieran las espaldas a Trump, negándose a intervenir en la guerra de Irán. En ese marco, las críticas papales fueron contra las estrellas tecnológicas de Trump, como Peter Thiel. En el fondo, la iglesia solo pide que se establezcan ciertas reglas que les permitan formar parte del negocio.

Al igual que la industria nuclear y otras tecnologías, la inteligencia artificial -dentro del marco capitalista- no representa ningún progreso para la humanidad, ya que se utiliza esencialmente para el desarrollo de fuerzas destructivas. El capitalismo, en su actual etapa de putrefacción final, no hace nada para beneficiar a las mayorías, sino todo lo contrario.  

La IA es un ejemplo de esta tendencia general, ya que para refrigerar los procesadores que producen textos o imágenes y para alimentar sus centrales eléctricas, se consumen los millones de litros de agua dulce que dejan de consumir los pueblos y que, al mismo tiempo, destruyen grandes ecosistemas.

¡Todas las tecnologías, incluso esta, podrán ser aprovechadas por la humanidad cuando se acabe el sistema capitalista y los trabajadores se hagan cargo del poder! En ese momento, dejará de funcionar el mecanismo de producción anárquica, que caracteriza al mundo actual, para dar lugar a otro, basado en la planificación democrática, que priorizará desarrollar todo aquello que sirva para elevar la calidad de vida del conjunto sin al planeta, nuestro hogar.

Para avanzar en ese sentido, habrá que destruir al capitalismo con una gran revolución social, liderada por partidos o movimientos revolucionarios que organicen, detrás de las banderas del socialismo y a nivel internacional, a los luchadores y luchadoras más honestos/as y consecuentes.

Volver a página principal

Comentarios