Los libertarios siguen matándose entre sí, una buena noticia para la clase trabajadora y el pueblo en lucha


Por Ernesto Buenaventura

Nuevamente un caso de enriquecimiento ilícito y corrupción en el Estado, esta vez con un funcionario del gobierno. El tema es, que no se trata de un municipio o de un funcionario de segundo nivel, sino del entorno del principal ministro del gobierno y uno de los que, hasta ahora, conforman el círculo más cercano al presidente.

El secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía, Carlos Frugoni, no declaró ante las autoridades argentinas al menos cinco propiedades en Estados Unidos que LA NACION verificó en registros oficiales del estado de Florida. Otras tres unidades fueron mencionadas en una revelación del canal A24, lo que elevaría a ocho el total de inmuebles bajo sospecha.

Frugoni controla algunos de esos inmuebles a través de dos sociedades de responsabilidad limitada constituidas en 2021 y 2025 en el estado de Delaware, una de las jurisdicciones más opacas de los Estados Unidos. Identificadas como Genova LLC y Waki LLC, habrían servido como vehículos para adquirir y administrar departamentos cuyos valores oscilan entre los 140.000 y 310.000 dólares en Florida[i].

La cercanía con Caputo no es nueva, ya que el mismísimo Frugoni fue funcionario, junto al actual ministro de economía, cuando ambos pertenecían al espacio político Cambiemos, bajo el gobierno de Mauricio Macri. También, en ese momento, y siendo quien controlaba las autopistas, estuvo bajo sospecha de corrupción, .

“Para muestra basta un botón”, dice el dicho, el cual, aplicado al gobierno libertario, significa algo así como una fábrica de botones. Es que, la gestión libertaria dio lugar a un sinnúmero de casos emblemáticos: Spagnuolo en discapacidad, la manganeta con las criptomonedas, las coimas de la hermanísima, los viajes y propiedades inexplicables de “Alhorni”, los jugosos créditos en dólares para varios funcionarios, etc.

Si bien, como lo hemos explicado en otras publicaciones, el enriquecimiento ilícito, las coimas y la corrupción de toda índole alrededor del Estado, son propias del capitalismo, ahora todo esto se multiplica dentro de un gobierno, que, supuestamente, vino a combatir estos actos, propios de la “casta” política tradicional que Milei denunció antes de ser presidente.

Con la inflación que se mantiene y esta corruptela galopante, el gobierno ha perdido su principal capital político, en un momento en el que no puede mostrar ningún logro en materia de economía. Por eso, en poco tiempo comenzaremos a ver el resultado práctico de esta situación: grandes conflictos de la clase obrera, que saldrá de su letargo para enfrentar el deterioro constante de su nivel de vida.

Estos combates tendrán lugar en un marco más que propicio, porque el gobierno no solo está en crisis por lo que acabamos de decir, sino que también se ha debilitado por su interna feroz, una pelea de bandas que se matan entre sí por el manejo de la caja estatal y los negocios que se generan alrededor de la misma.

Milei está prácticamente solo, apenas acompañado de su hermana, pero ese círculo de hierro que determinaba la política está quebrado. Adorni cayó y es muy difícil que se levante, Caputo toma distancia y la hermana del presidente está persiguiendo a influencers libertarios para que no hablen de Adorni.

Esta crisis es una oportunidad para que los trabajadores irrumpan con una política propia, con un programa de gobierno y proyecto de país independiente de los capitalistas. En ese sentido, la izquierda revolucionaria, está en excelentes condiciones de capitalizar la situación, si se postula con audacia como la nueva conducción política y sindical que reclaman las actuales circunstancias.



[i] La Nación 22/04/2026

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