Por Juan Giglio
Ayer publicamos un video, en el que mostramos por qué, los comunicadores "progres" o "disruptivos" del peronismo, se ensañan con el trotskismo, que, lejos de ser una utopía -como plantea Tomás Rebord, uno de estos personajes- es una realidad concreta que asusta a sus jefes, los capitalistas, para los que siempre han trabajado. Rebord, a modo de chiste, dice que en Argentina crece todo lo que se siembra, incluso los trotskistas, que, según él, somos una especie de enfermedad de adolescentes.
Tiene razón Tomás Rebord, cuando indica que en Argentina se
encuentra la comunidad trotskista más grande del mundo, pero no porque aquí
crezca cualquier cosa -como también dice- sino porque la militancia trotskista es
la expresión subjetiva de la combatividad de la clase trabajadora, que es un
ejemplo mundial. Por eso, y en ese sentido, los “troskos” formamos una parte
sustancial del movimiento obrero y de su consciencia más avanzada.
Los capitalistas, que no son tontos y conocen que esto es
así, se han armado, durante años, con todo tipo de recursos para frenar y
reprimir el avance de los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes, para
impedir que el trotskismo gane la conducción política y sindical de los
batallones más dinámicos de la clase trabajadora.
Para eso, la burguesía contó siempre con un arma muy
poderosa, la del engaño populista, valiéndose de los oficios del “partido del
orden”, el justicialismo, que es el que defiende Rebord, quien, al igual que
otros comunicadores -por derecha, el centro o la izquierda- despotrica contra
los “troskos”, para convencer a la clase obrera de que nunca podrá liberarse
del yugo del capital, y, por lo tanto, siempre tendrá que apoyar a capitalistas
“buenos”!
La energía que ha gastado, y continúa gastando el
capitalismo, para combatir a los revolucionarios y revolucionarias, demuestra
que, a diferencia de lo que plantea Rebord en su programa, el trotskismo no es una
propuesta fantástica o utópica, sino el fantasma que aterroriza a los dueños
del poder, de un poder que se derrumba en todo el planeta y no puede ofrecer
más que hambre, miseria, guerras y una larga lista de penurias!
Desde Convergencia Socialista nos enorgullecemos cuando escuchamos
a los voceros del capital atacándonos con tanto empeño, ya que, de esa manera, reafirman
nuestra vigencia y nuestra fuerza. Cuando termina su alegato antitrotskista, Rebord
cita la letra de una canción escrita por un simpatizante del trotskismo inglés,
John Lennon, que expresa la perspectiva que lo aterra:
Imagina que no hay paraíso
Es fácil si lo intentas
Sin infierno bajo nosotros
Arriba de nosotros, solo cielo
Imagina a todas las personas
Viviendo el presente...
Imagina que no hay países
No es difícil hacerlo
Nada por lo que matar o morir
Y tampoco religión
Imagina a todas las personas
Viviendo la vida en paz...
Imagina que no hay posesiones
Me pregunto si puedes
Sin necesidad de codicia ni hambre
Una hermandad humana
Imagina a todas las personas
Compartiendo todo el mundo...

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