Dado que Epstein mantuvo estrechos vínculos con políticos
y figuras de la seguridad israelíes durante muchos años (y ha sido considerado
un agente de la inteligencia israelí), los sionistas sin duda poseen material
altamente desacreditador del presidente estadounidense. Sería sorprendente que
este factor no influyera en la decisión de Trump de apoyar la estrategia de
Israel de librar una guerra contra Irán, en contraste con su propia doctrina de
política exterior.
¿Qué diferencias hay en la actual guerra de Estados Unidos
contra Irán de sus guerras anteriores desde 1945 en adelante?
Notas sobre el arriesgado ataque de Trump, que contrasta con
la estrategia de Washington
Por Michael Pröbsting, Corriente Comunista Revolucionaria
Internacional (CCRI), 5 de marzo de 2026, www.thecommunists.net
Esta guerra es diferente, algo que se puede apreciar en las
explicaciones incoherentes e inconsistentes del gobierno estadounidense sobre
por qué la han lanzado y cuáles son sus objetivos. También se puede apreciar en
el hecho de que parece haber sido mal preparada, ya que el Pentágono y sus
aliados del Golfo temen, incluso tras unos días de bombardeos, el peligro de
agotar las reservas de municiones si la guerra continúa mucho más tiempo.
En ese marco, el Comando Central de Estados Unidos solicitó
al Pentágono que envíe más oficiales de inteligencia militar a su cuartel
general para apoyar las operaciones contra Irán durante al menos 100 días,
probablemente hasta septiembre, ya que los ataques probablemente durarán mucho
más de lo previsto. Esto también se puede apreciar en el hecho de que Trump,
quien parecía haber esperado que el régimen de los mulás colapsara tras el
asesinato del ayatolá Jamenei, ahora intenta movilizar con poca antelación a
las milicias kurdas como las "fuerzas estadounidenses sobre el
terreno".
El resultado de esto es que, a diferencia de guerras
anteriores, el ataque a Irán es muy impopular entre el pueblo estadounidense,
incluso antes de que sufriera pérdidas significativas. Gerald Feierstein,
exdiplomático estadounidense de alto rango que lidió con Oriente Medio, comenta
sobre la naturaleza caótica de la operación estadounidense: "Lo que hemos
visto es una operación completamente improvisada en la que parecía que nadie
entendía ni creía realmente que la acción militar era inminente. Parece que se
despertaron el sábado por la mañana y decidieron que iban a iniciar una
guerra". [1]
Sin embargo, el carácter improvisado de la guerra
estadounidense-sionista contra Irán refleja más bien una contradicción mucho
más profunda; que, de hecho, la diferencia de todas las guerras yankys desde
1945 en adelante, que, hasta ahora, siempre fueron resultado de su estrategia.
Las guerras de Corea y Vietnam fueron una consecuencia de la Guerra Fría contra
la URSS. La primera de Irak en 1991 sirvió para consolidar su dominación global
mientras se derrumbaba el stalinismo. Mientras tanto, la guerra de Afganistán y
la segunda de Irak en 2003 pretendían defender dicha hegemonía global y su
dominio de Oriente Medio.
¿Despriorización de Oriente Medio?
En cambio, la actual guerra contra Irán contradice
flagrantemente la estrategia real de la Casa Blanca: la llamada "Doctrina
Donroe" (o "Doctrina Trump", para usar la expresión de un servil
columnista del Washington Post). [2] Como señalamos anteriormente, la
Administración Trump anunció un cambio importante en la política exterior. Como
resultado de su declive ya no pretendería ser la potencia hegemónica mundial,
sino concentrarse en garantizar el dominio completo del hemisferio occidental,
lo que incluye una ofensiva reaccionaria para recolonizar Latinoamérica,
presionar a Canadá, ocupar Groenlandia y destruir la Unión Europea. Otro
resultado de este cambio es que Washington buscaría una especie de distensión
temporal con el imperialismo ruso y chino. [3]
Una de las consecuencias de esta nueva doctrina de política
exterior fue la despriorización de Oriente Medio. Si bien esta era una región
clave para el imperialismo estadounidense, donde había librado la mayoría de
sus guerras desde 1991, la Administración Trump siempre enfatizó su deseo de
reducir su presencia militar, como declaró en el documento de la Estrategia de
Seguridad Nacional: “El conflicto sigue siendo la dinámica más problemática de
Oriente Medio, pero hoy en día este problema es menor de lo que los titulares
podrían hacer creer. (…) Pero los días en que Oriente Medio dominaba la
política exterior estadounidense, tanto en la planificación a largo plazo como
en la ejecución diaria, afortunadamente han terminado, no porque Oriente Medio
ya no importe, sino porque ya no es la constante molestia y la fuente potencial
de catástrofe inminente que alguna vez fue. Más bien, está emergiendo como un
lugar de colaboración, amistad e inversión”. [4]
Sin embargo, tan solo unos meses después de la publicación
de este documento, Washington desplegó el mayor poder aéreo y naval en Oriente
Medio desde la invasión de Irak en 2003, y ahora ha iniciado una gran guerra
con la muerte del ayatolá Jamenei, líder supremo de Irán y máxima autoridad
religiosa para 260 millones de musulmanes chiítas en todo el mundo. De un
plumazo, Trump y Netanyahu provocaron un conflicto que podría tener
consecuencias mucho peores para el imperialismo estadounidense que las guerras
en Afganistán e Irak. En cualquier caso, esta es una guerra que marcará el
futuro no solo de Irán, sino también de Oriente Medio y de la presidencia de
Trump.
El factor Israel
Entonces, ¿por qué Trump asume un riesgo tan grande e inicia
una "guerra por elección" sin ninguna amenaza militar que la
justificara, una guerra que contradice totalmente la doctrina establecida de
política exterior estadounidense? Como ya indicamos en artículos anteriores,
creemos que existen varios factores políticos, tanto estratégicos como
coyunturales, que la han provocado. [5]
El primero es el papel de Israel y las fuerzas sionistas en
Estados Unidos. Para evitar malentendidos, hablamos deliberadamente de fuerzas
sionistas y no judías. Lo hacemos no por "corrección política", sino
porque es fundamentalmente erróneo identificar al sionismo como judaísmo.
Históricamente, antes de 1945, el sionismo era solo una corriente minoritaria
entre los judíos. Si bien el sionismo se convirtió en una corriente mayoritaria
entre los judíos después de la Shoá, hoy muchos judíos se alejan de Israel, en
particular tras el horrible genocidio del Estado colono contra el pueblo
palestino en Gaza desde el 7 de octubre.
En Estados Unidos, donde vive aproximadamente el mismo
número de judíos que en Israel, una minoría creciente de ellos ya no apoya al
Estado colono. Recientemente, un estudio publicado por la Comunidad Judía del
Gran Boston reveló que, entre los adultos jóvenes de entre 18 y 29 años, el 38%
se identifica como algo o fuertemente antisionista y solo el 30% está de
acuerdo con la afirmación de que es importante que Israel sea el Estado-nación
del pueblo judío. [6]
Al mismo tiempo, existen fuerzas reaccionarias muy
influyentes, como los fundamentalistas cristianos fanáticos, que no son judíos,
pero sí partidarios fanáticos de Israel. En otras palabras, el sionismo no es
una categoría étnica ni religiosa, sino política: aquellos que apoyan la
existencia del Estado colono israelí.
La intensa presión de Netanyahu para que Trump se una a la
guerra contra Irán no es sorprendente. Una retirada de Oriente Medio sería un
revés para el imperialismo estadounidense, aunque no cuestionaría su
existencia. La situación es diferente en el caso de Israel, ya que su propia
existencia estaría en riesgo si Washington se retira de la región. ¿Cómo podría
un estado colono de 7 millones de israelíes, que ha aterrorizado a la población
nativa durante más de tres cuartos de siglo con la ayuda de las potencias
imperialistas occidentales, sobrevivir en una región de más de 450 millones de
árabes?
Por lo tanto, Israel debe hacer todo lo posible para
mantener al ejército estadounidense involucrado en Oriente Medio. Arrastrarlo a
una gran guerra contra Irán, que inevitablemente provocaría una inestabilidad a
largo plazo llena de explosiones políticas, era la forma más segura de
lograrlo. Sin duda, Netanyahu ha logrado una victoria diplomática por ahora.
Está bien documentado y nadie lo discute que Netanyahu ha
presionado durante muchos años para convencer a la Casa Blanca de declarar la
guerra contra Irán. Incluso figuras destacadas de la Administración Trump
admiten que Israel —el único país al que el documento de Estrategia de Defensa
Nacional del Pentágono califica de "aliado modelo" [7]— jugó un papel
crucial en la decisión de iniciar esta guerra.
Marco Rubio, Secretario de Estado de Trump y, a la vez,
Asesor de Seguridad Nacional, declaró a los principales representantes de ambos
partidos en una reunión confidencial el 24 de febrero, es decir, cuatro días
antes del inicio de la guerra, que “independientemente de si Israel o Estados
Unidos atacaban primero, Irán respondería con un potente bombardeo de armas
contra las bases y embajadas estadounidenses. Era lógico entonces, dijo el Sr.
Rubio, que Estados Unidos actuara en sintonía con Israel, ya que Estados Unidos
se vería arrastrado de todas formas. E Israel, añadió el Sr. Rubio, estaba
decidido a actuar”. [8]
Repitió este argumento públicamente el 2 de marzo, cuando
declaró a la prensa: “Si nos quedábamos esperando a que ese ataque [de Irán]
llegara primero, antes de atacarlos, sufriríamos muchas más bajas. Así que el
presidente tomó una decisión muy acertada: sabíamos que habría una acción
israelí. Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas
estadounidenses. Y sabíamos que, si no los perseguíamos preventivamente antes
de que lanzaran esos ataques, sufriríamos muchas más bajas”. [9]
Como era de esperar, esto ha causado gran indignación
incluso entre los partidarios de Trump de MAGA (Hacer que Estados Unidos vuelva
a ser grande), así como entre los políticos prosionistas del Partido Demócrata,
ya que Rubio admitió que la administración Trump estaba permitiendo que
Netanyahu dictara la política estadounidense.
Otra confirmación del papel tan influyente de Israel en
arrastrar a Estados Unidos a la guerra contra Irán ha sido un informe del
Jerusalem Post a principios de febrero, que citaba a un funcionario de defensa
israelí diciendo: “Les dijimos a los estadounidenses que atacaríamos solos si
Irán cruzaba la línea roja que establecimos con los misiles balísticos”. [10]
Esta es una declaración notable, dado que Israel es el socio más pequeño de la
alianza sionista-estadounidense, y el estado colono no tendría ninguna
posibilidad en ningún conflicto con Irán sin las armas, municiones y protección
de Estados Unidos. Por lo tanto, el gobierno de Netanyahu era plenamente
consciente de su fuerte influencia sobre la administración Trump.
La influencia de Israel en el proceso de decisión de esta
guerra también se refleja en el hecho de que, según Axios —un sitio web de
noticias estadounidense con estrechos vínculos con el aparato político y de
seguridad tanto de Estados Unidos como de Israel—, Netanyahu también logró
presionar a la administración Trump para que comenzara la guerra antes de lo
previsto inicialmente (finales de marzo o principios de abril). [11]
Razones históricas de la desproporcionada influencia
sionista
¿Cómo es posible que un estado tan pequeño como Israel pueda
desempeñar un papel tan desproporcionadamente importante en la política
exterior de Estados Unidos? Básicamente, hay varias razones. A pesar de que este
es un país pequeño en términos de población, desde la década de los 90 se ha
convertido en un estado imperialista menor con un considerable capital
monopolista, particularmente en las industrias armamentística y de tecnologías
de la información, sectores clave de la economía moderna.
En ese sentido, el lobby sionista no es una conspiración
misteriosa de figuras sospechosas, sino un sector altamente influyente y
dominante de la clase dirigente estadounidense, que históricamente surgió
después de que Estados Unidos reemplazara a Gran Bretaña y Francia como
principales aliados de Israel en la década de 1960. Cuando Oriente Medio se
convirtió en un escenario clave para la política exterior estadounidense, Israel
se ubicó como su guardián armado dentro de esa región. Israel cumple perfectamente
con en este papel porque, como estado colono cuya existencia se basa en la
expulsión y el genocidio del pueblo palestino, es un "enemigo y opresor
nato" de la población nativa (árabe) de la región. [12]
Este papel siempre ha sido parte integral del sionismo, cuyo
fundador, Theodor Herzl, escribió ya en 1896: “Deberíamos formar allí [en
Palestina, Ed.] una parte de la muralla de Europa contra Asia, una avanzada de
la civilización frente a la barbarie”. [13] Esto significa que el sionismo fue
concebido por sus fundadores como un proyecto de colonización en estrecha
colaboración con las grandes potencias. Como surgió dentro del judaísmo
europeo, no es casual que sus líderes hayan buscado convertirse en aliados del
imperialismo occidental.
Como resultado de esta relación históricamente desarrollada
y del papel clave de Israel como “aliado modelo” en una de las regiones más
importantes del mundo, la clase dominante de los países imperialistas
occidentales se ha visto estrechamente involucrada con su socio israelí (en el
crimen).
En otras palabras, la fortaleza sionista ha sido crucial
para que el imperialismo occidental mantenga bajo control una importante región
donde la gran mayoría de la población detesta profundamente al estado
colonizador y a sus aliados occidentales. De esta relación han surgido diversos
vínculos de seguridad, incluyendo el entrenamiento de la policía estadounidense
por parte de oficiales israelíes.
Asimismo, el apoyo a Israel podría fácilmente justificarse
ideológicamente por todos los sectores de la élite gobernante. Los liberales
pueden afirmar que se trata de un proyecto "progresista" destinado a
"combatir el antisemitismo" y prevenir "otro Holocausto". Y
los sectores conservadores y de derecha pueden referirse a la
"blancura" de Israel, los (supuestos) estrechos vínculos religiosos
entre el judaísmo y el cristianismo, y el odio compartido contra los musulmanes.
En resumen, la indispensabilidad de Israel para el
imperialismo estadounidense y europeo, sumada a los intereses militares y
económicos compartidos, han otorgado a este "aliado modelo" una
influencia desproporcionada en los países occidentales.
Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años han
socavado enormemente la posición del sionismo. Como se mencionó anteriormente,
Estados Unidos ya no quiere centrarse en Oriente Medio, sino retirar gran parte
de sus fuerzas militares de la región. Al mismo tiempo, tras el 7 de octubre,
surgió un masivo movimiento pro-Palestina que ha hecho que Israel sea cada vez
más impopular en los países occidentales, incluido Estados Unidos. Por primera
vez, más estadounidenses simpatizan con los palestinos que con los israelíes,
según las últimas encuestas (41% frente a 36%). [14]
En el pasado, los candidatos republicanos y demócratas se
mostraron atemorizados por la hostilidad de la organización de lobby sionista
AIPAC; hoy, los candidatos se apresuran a asegurar al público que no aceptan
donaciones de esta organización. Sin embargo, hasta ahora, este cambio no se ha
reflejado en la clase dirigente, por lo que sus representantes dominantes
—desde el presidente Biden hasta Trump, desde el senador Fetterman hasta los
senadores Graham y Cruz— siguen siendo sionistas acérrimos.
La desesperada esperanza de Trump de una "pequeña
guerra exitosa"
El segundo factor, no menos importante, en la decisión de
Trump de declarar la guerra contra Irán es la frágil situación política interna
y su enorme impopularidad. Su política arancelaria se encuentra en una profunda
crisis, ya que no resuelve el problema del desequilibrio comercial, resulta en
precios más altos para los estadounidenses y finalmente ha sido anulada por la
Corte Suprema.
Las condiciones de vida de la población estadounidense no
han mejorado y su política de enviar matones del ICE a las ciudades para
aterrorizar a la gente ha provocado una resistencia popular masiva y una
reacción pública negativa. Se han producido manifestaciones y huelgas masivas
contra el terrorismo del IEC, y hoy la mitad de los estadounidenses incluso
apoya la abolición de esta agencia racista. [15]
Como era de esperar, el Partido Republicano ha perdido casi
todas las elecciones federales y estatales desde que Trump llegó al poder y se
prevé que pierda su mayoría en ambas cámaras del Congreso en las elecciones de
mitad de mandato de noviembre, algo que podría paralizar la presidencia durante
los dos años restantes.
Además, el propio Trump está profundamente desacreditado, ya
que se ha hecho público que él y sus amigos están profundamente involucrados en
el horrendo escándalo de Epstein. Dicho sea de paso, este escándalo
probablemente esté relacionado con el factor Israel mencionado, ya que se dice
que Trump aparece miles de veces en los tres millones de archivos inéditos de
Epstein, que incluyen incidentes muy graves y desacreditadores.
Dado que Epstein mantuvo estrechos vínculos con políticos y
figuras de la seguridad israelíes durante muchos años (y ha sido considerado un
agente de la inteligencia israelí), los sionistas sin duda poseen material
altamente desacreditador del presidente estadounidense. Sería sorprendente que
este factor no influyera en la decisión de Trump de apoyar la estrategia de
Israel de librar una guerra contra Irán, en contraste con su propia doctrina de
política exterior.
En cualquier caso, el desplome de la popularidad de Trump y
el peligro de perder las próximas elecciones intermedias lo han impulsado a
buscar una prestigiosa "pequeña guerra exitosa". El triunfo de
secuestrar al presidente venezolano Maduro sin perder ningún soldado
estadounidense sin duda lo envalentonó. Y la perspectiva de pasar a la historia
como el presidente estadounidense que derrocó a los regímenes de Irán,
Venezuela y Cuba —como lo describió el senador Ted Cruz hace dos semanas— debe haber
sido enormemente atractiva para el impopular payaso. Si bien no se puede
descartar tal triunfo, es mucho más probable que Estados Unidos quede atrapado
en una larga guerra, o en un caos explosivo y a largo plazo.
Ynet, el medio digital del Yedioth Ahronoth (el periódico
más grande de Israel), ha publicado un artículo notable que, a pesar de su
apoyo a la guerra contra Irán, señala los factores detrás de la decisión de
Trump. "A poco más de un año de su segundo mandato, Trump ha olvidado por
completo esas promesas, si es que alguna vez las creyó realmente. (…) El verano
pasado, tras el ataque anterior en Irán, Trump afirmó que "el programa
nuclear iraní fue eliminado". Cuando los periodistas estadounidenses
informaron que esto no era así, recibieron amenazas directas de la Casa Blanca”.
“Ahora, ocho meses después, el presidente estadounidense ha
lanzado una guerra sin obtener la autorización del Congreso requerida, como lo
exige la Constitución, y sin explicar al público estadounidense, ni al mundo,
por qué lo hace. (…) A pesar de lo que dice públicamente, Trump sabe que su
posición política no es sólida. La economía se tambalea, el escándalo de los
archivos de Epstein no desaparece y las elecciones de mitad de mandato se
acercan y podrían convertirse en un tsunami demócrata. Trump ha decidido que
una guerra con Irán, si termina con un cambio de régimen, podría transformar
por completo el panorama.” [16]
Las últimas semanas han demostrado, una vez más, la
diferencia entre Trump y Netanyahu como líderes estatales; diferencias que no
solo se deben a sus respectivas personalidades, sino también a los distintos
intereses a largo plazo de sus respectivos estados. Netanyahu tiene una
estrategia y sabe lo que quiere. Objetivamente, su fuerza reside en que sus
intereses personales (mantenerse en el poder y evitar la cárcel) se superponen
con los intereses del estado colono: el "Imperialista Total Ideal"
(parafraseando a Marx), que desea expandirse en Oriente Medio para construir un
"Gran Israel".
En el caso de Trump, también existe cierta superposición de
intereses personales e intereses objetivos del capitalismo estadounidense en
declive: su determinación de mantenerse en el poder a cualquier precio se
complementa con la necesidad de reemplazar cada vez más la democracia burguesa
por un sistema bonapartista. Sin embargo, al mismo tiempo, su personalidad de
payaso retrasado mental contradice irresolublemente los intereses de cualquier
colectivo, por no hablar de los intereses colectivos del estado imperialista
más poderoso.
Por todas estas razones, consideramos que la guerra de Trump
contra Irán ha sido mal planificada, es muy arriesgada y contrasta con la
doctrina de política exterior de su propia Administración. Sin embargo,
factores políticos y coyunturales lo han impulsado a iniciar esta guerra. En
cambio, Israel ha logrado arrastrar a Estados Unidos a una guerra necesaria
desde el punto de vista de sus propios intereses estratégicos. No obstante, si
el monstruo sionista-estadounidense pierde esta guerra, Estados Unidos puede
retirarse. Israel no puede, sino que se enfrentará al principio de su fin.
Concluimos este artículo reiterando que, en esta guerra, los
socialistas tienen el deber de adoptar una postura antiimperialista inequívoca:
¡Defender a Irán y derrotar la agresión sionista-estadounidense, sin brindarle
ningún apoyo al régimen teocrático reaccionario de los ayatolas! [17]
[1] Politico: Inside the Trump administration’s scramble to
support its own war, 3 de marzo de 2026, https://www.politico.com/news/2026/03/04/evacuation-middle-east-iran-war-00812898
[2] Marc Thiessen, We’re witnessing the birth of the Trump
Doctrine, Washington Post, 3 de marzo de 2026, https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/03/03/iran-strike-venezuela-military-trump-doctrine/
[3] Para el análisis de la CCRI de la nueva doctrina de
política exterior estadounidense, véase, por ejemplo, Michael Pröbsting: Trump
y la crisis política del imperialismo europeo. Sobre las contradicciones
internas y los desafíos de la clase dominante europea ante la nueva doctrina de
política exterior de Trump, la postura oportunista del reformismo de izquierda
y las tareas de los socialistas, 28 de enero de 2026, https://www.thecommunists.net/theory/trump-and-the-political-crisis-of-european-imperialism/#anker_1
; por el mismo autor: La Doctrina Donroe de Trump y sus consecuencias para
Venezuela, América Latina y el mundo (Parte 1: https://www.thecommunists.net/worldwide/latin-america/trump-s-assault-on-venezuela-and-his-plan-to-recolonise-latin-america/#anker_1
y Parte 2: https://www.thecommunists.net/worldwide/latin-america/trump-s-assault-on-venezuela-and-his-plan-to-recolonise-latin-america/#anker_
4); Confirmación oficial de que Estados Unidos ya no es la potencia hegemónica
mundial. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump esboza una
estrategia para el imperialismo estadounidense en un mundo multipolar, 11 de
diciembre de 2025, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/an-official-confirmation-that-the-u-s-is-no-longer-the-global-hegemon/#anker_1
; A Major Shift in Washington’s Foreign Policy Doctrine. The draft of the
Pentagon’s newest National Defense Strategy reflects the dramatic decline of
U.S. imperialism, 10 de sepriembre de 2025, https://www.thecommunists.net/worldwide/global/a-major-shift-in-washington-s-foreign-policy-doctrine/
[4] The White House: National Security Strategy of the
United States of America, November 2025, p. 28
[5] Michael Pröbsting: Rumbo a la próxima guerra
sionista-estadounidense contra Irán. Sobre las razones del deseo de Trump de
atacar a Irán en la era de la "Doctrina Donroe", 19 de febrero de
2026, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/towards-the-next-zionist-american-war-against-iran/#anker_1
; por el mismo autor: Hacia más guerras en Oriente Medio, 30 de diciembre de
2025, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/heading-towards-more-wars-in-the-middle-east/#anker_1
[6] 2025 Greater Boston Jewish Community Study, 12 February
2026, https://www.cjp.org/cjp-news/2025-greater-boston-jewish-community-study
[7] Department of War: 2026 National Defense Strategy, p. 2
y 12
[8] New York Times: How Trump Decided to Go to War.
President Trump’s embrace of military action in Iran was spurred by an Israeli
leader determined to end diplomatic negotiations. Few of the president’s
advisers voiced opposition, 2 de marzo de 2026, https://www.nytimes.com/2026/03/02/us/politics/trump-war-iran-israel.html
[9] Al Jazeera: Iran live news: US jets crash; Iran says no
Trump talks, hits energy sites, 2 de marzo de 2026, https://www.aljazeera.com/news/liveblog/2026/3/2/us-israel-attack-iran-live
[10] Jerusalem Post: Israel warns Trump: We may act alone if
Iran crosses ballistic missile red line, 8 de febrero de 2026, https://www.jpost.com/israel-news/defense-news/article-885948
[11] Axios: The Trump-Netanyahu call that changed the Middle
East, 3 de marzo de 2026, https://www.axios.com/2026/03/03/trump-netanyahu-call-iran-war-israel-coordination
[12] Para el análisis de la CCRI del Estado sionista y la
histórica lucha de liberación palestina, véanse, por ejemplo, dos libros de
Yossi Schwartz, un antisionista judío que vive en la Palestina ocupada desde
hace casi seis décadas y que ha tratado extensamente el Estado sionista y el
programa marxista: The Zionist Wars. History of the Zionist Movement and
Imperialist Wars, 1 de febrero de 2021, https://www.thecommunists.net/theory/the-zionist-wars/
; Palestine and Zionism. The History of Oppression of the Palestinian People. A
Critical Account of the Myths of Zionism, RCIT Books, Viena 2019, https://www.thecommunists.net/theory/palestine-and-zionism/
; ver también el folleto de Michael Pröbsting: On some Questions of the Zionist
Oppression and the Permanent Revolution in Palestine, May 2013, https://www.thecommunists.net/theory/permanent-revolution-in-palestine/
[13] Theodor Herzl: A Jewish State (1896), Federation Of
American Zionists, New York 1917 p.12
[14] Axios: America's slipping sympathy for Israel, 27 de
febrero de 2026, https://www.axios.com/2026/02/27/palestinians-israelis-us-polling-gallup
[15] Axios: Half of Americans support abolishing ICE in
record poll, 4 de marzo de 2026, https://www.axios.com/2026/03/04/trump-ice-support-abolish-half-americans-record-poll
[16] Ynet: Trump's big gamble: overthrowing Iranian regime
to save his presidency, 1 de marzo de 2026, https://www.ynetnews.com/article/rysgrpwfbe#autoplay
[17] CCRI: ¡Ha comenzado otra guerra sionista-estadounidense
contra Irán! ¡Defendamos a Irán! ¡Derrotemos a los agresores imperialistas!, 28
de febrero de 2026, https://www.thecommunists.net/worldwide/africa-and-middle-east/another-zionist-american-war-against-iran-has-started/#anker_2

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