El rechazo a la guerra imperialista contra Irán está generando enormes movilizaciones en las principales ciudades de Estados Unidos y Europa, a través del denominado movimiento “No Kings”. A pesar de sus límites, la sóla existencia de estas multitudinarias y combativas concentraciones, significa un palo en la rueda de los planes más reaccionarios de Donald Trump, que, para colmo de males, quedó huérfano de sus aliados históricos, los de la OTAN.
Este sábado, millones de personas se
movilizan en Estados Unidos y otras partes del mundo para manifestar su rechazo
al presidente Donald Trump. Los ciudadanos denuncian su estilo autoritario y
decisiones de gobierno que consideran injustas y fuera del marco legal. Es la
tercera vez en menos de un año que los estadounidenses salen a las calles bajo
el movimiento popular “No Kings” (No a los reyes), la expresión más visible de
oposición al mandatario desde el inicio de su segundo mandato, en enero de 2025[i].
Estas movilizaciones democráticas forman parte de una
oleada más general, que está teniendo lugar en distintos puntos del planeta,
con reclamos democráticos muy diversos, como las combativas marchas
estudiantiles de Chile, que resurgieron luego del retroceso de las luchas que
aconteció en el marco de las cuarentenas y otras medidas restrictivas, llevadas
adelante por la mayoría de los gobiernos capitalistas.
La descomunal movilización del 24 de marzo en Argentina empalma
con esa tendencia global, que está poniendo a los gobiernos más reaccionarios -como
los de Trump y Milei- a la defensiva. Las crisis y escandaletes que están
sufriendo estos dos personajes, cuyas popularidades están en franca decadencia,
son buenas noticias para el movimiento de masas del “patio trasero” yanqui.
No es casual, que, junto con ese cambio progresivo de la
realidad, las encuestadoras argentinas comiencen a mostrar que la izquierda
argentina, personificada en la figura de Myriam Bregman, está levantando
cabeza. Tal es así, que en algunas de estas consultas, la diputada del PTS supera
en niveles de popularidad a todos los referentes del oficialismo y la
oposición burguesa.
Esta dinámica ratifica nuestra caracterización del
gobierno de Milei, sobre el que dijimos -inmediatamente después de su triunfo
electoral- que no expresaba ningún giro a la derecha del pueblo, ni nada
parecido. Para nuestro partido, el libertario es apenas una estación de paso en
el proceso de ruptura de la clase obrera con el peronismo, un proceso
enormemente progresivo que tiende a radicalizarse.
A pesar de nuestras diferencias con el partido de Bregman,
el PTS, como así también con el Frente de Izquierda -que integra- nos alegramos de que todo esto ocurra, porque significa que los
trabajadores y el pueblo, después de trazar rayas con su conducción histórica -peronista-
y de haber realizado una experiencia mínima con Milei, están empezando a mirar a
la izquierda con simpatía.
Desde Convergencia Socialista haremos todo lo posible
para que esa simpatía se convierta en hechos, para que la izquierda, en
definitiva, aparezca como una alternativa real de dirección. Pero, para eso, deben ser el
partido de Bregman y el frente que lidera, quienes tomen la posta y desplieguen
una política audaz, que sirva para conquistar la consciencia de millones.
Para eso, deben aclarar siempre y de manera
expeditiva, que nada tienen que ver con el pasado -el peronismo,- que la mayoría
del pueblo rechaza, incluso más que al oficialismo. Desde esa ubicación y con
una política independiente de todo lo que tiene que ver con el capitalismo y la "casta" que lo sostiene, deben
dejar de funcionar como una cooperativa electoral cerrada, convocando a todas las
organizaciones y luchadores que adhieran a esta perspectiva, a sumarse de manera activa.
El FITu debe abrirles las puertas a esos cientos o miles que
simpatizan con Myriam Bregman y a toda la militancia, organizada o no, que coincidan
con la necesidad de agitar un programa de lucha e independencia de clase, no
solo para las próximas elecciones, sino al servicio de las luchas y de la construcción de la nueva dirección política y sindical que hace falta para organizar la Huelga
General Activa que acabe con los capitalistas e imponga un gobierno revolucionario de la clase obrera.

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