lunes, 9 de febrero de 2026

Rearme del imperialismo japonés, una expresión de la profundización de la guerra comercial entre EEUU y China


Por Musa Ardem

La coalición conservadora que gobierna Japón acaba de obtener una amplia victoria en las elecciones legislativas. Este triunfo pone al partido de la primera ministro Sannae Takaichi en condiciones de obtener quórum parlamentario propio para gobernar, en los hechos, sin oposición.

El aspecto central de este gobierno no son su planes de corte liberal y ataques a la clase trabajadora -algunos comparan a Takaichi con Margaret Tacher- sino sus políticas de rearme del imperialismo japonés, frenado luego de la derrota nipona en la segunda guerra.

En materia de seguridad, Takaichi propone una revisión profunda de las políticas de defensa para el mes de diciembre. Su objetivo central es el refuerzo de las capacidades militares ofensivas. Esto implica el fin de la prohibición histórica sobre las exportaciones de armas.

La meta es el alejamiento de los principios pacifistas que rigen desde la posguerra. La primera ministra justifica estas medidas ante el aumento de la tensión con China. Su postura respecto a Taiwán es clara: sugiere una posible intervención militar si Pekín intenta una toma por la fuerza[i].

A diferencia del período previo a la segunda guerra inter imperialista, en el que Japón formaba parte del “eje” fascista -con Alemania e Italia- ahora está alineado con EEUU, por lo menos hasta ahora, ya que las alianzas entre potencias pueden cambiar.

La estrategia de seguridad nacional, adoptada en 2022, califica a China como el principal desafío estratégico, motivando este viraje en la doctrina militar japonesa que tradicionalmente limitaba el uso de la fuerza a la estricta autodefensa[ii].

Scott Bressent celebró el triunfo del partido de Takaichi y Donald Trump la ubica como una aliada estratégica en la región. Queda claro, que el imperialismo yanqui necesita una base militar poderosa y alianzas cerca de China, en la perspectiva de una confrontación abierta.

En ese marco, y desde el 2022, Japón comenzó a incrementar su presupuesto militar, con el objetivo de alcanzar el 2% de su PBI. Para 2026 aprobó un presupuesto de 58000 millones de dólares, una cifra que estaba planificada para 2027, pero que, por presión de EEUU, se ejecutó un año antes.  

El clima, no solo en Estados Unidos, sino en todas las potencias imperialistas, es de creciente militarismo. La crisis capitalista las empuja a disputarse el mercado mundial de la manera más salvaje, como sucedió en las dos grandes crisis anteriores, que generaron los dos conflictos bélicos más importantes de la historia.

Esta dinámica no responde a decisiones ideológicas, es una tendencia objetiva producto de una gran sobre producción que no encuentra mercados para vender las mercancías que sobran. Las grandes guerras explotaron, porque las potencias en pugna necesitaban destruir a sus competidores y conquistar sus respectivos mercados.

Los trabajadores no debemos participar en estas guerras de rapiña, ya que seremos, como siempre, un botín de guerra de las potencias. Tenemos que aprovechar que los de arriba se pelean entre sí, para acabar con todos los capitalistas de una vez y para todas, a través de una revolución social que sirva para construir un nuevo mundo, sin guerras y sin explotadores.  



[i] La Nación 08/02/2026

[ii] Infobae 25/12/2025

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