Declaración de Convergencia Socialista
En las
elecciones, rechazá a la casta de ajustadores que responden a los hermanos
coimeros y a los ajustadores populistas que responden a Kicillof, Cristina y
compañía…
Milei ganó
las elecciones, porque un sector importante de la clase obrera y el pueblo
creyó que pretendía “combatir a la casta” y acabar con la vieja política. A
menos de dos años de mandato, buena parte de sus votantes sacó la conclusión de
que el actual presidente, no sólo mintió alevosamente, sino que es tan corrupto
y ajustador como los anteriores.
El
desencanto, que se está expresando a través de un proceso muy grande de
abstención, pretende ser utilizado por el peronismo, que, cuando gobernó, le
metió la mano en el bolsillo a la mayoría, con el impuesto inflacionario. No
hay que olvidarse, además, que sus gobiernos precarizaron las condiciones
laborales como nunca antes en la historia del país.
Un ejemplo
de esta política de destrucción de los derechos obreros, es el reemplazo de la
mayor parte de la planta municipal efectiva -en Buenos Aires y demás provincias-
por las “cooperativas”, cuyos trabajadores cobran planes miserables, que impusieron
los gobiernos “nacionales y populares”, que, como administradores del ajuste,
nada tienen que envidarles a Macri o a Milei.
Por esa
razón, en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, los y las laburantes
deben rechazar al oficialismo nacional y al oficialismo provincial. Ni Milei y sus
secuaces, ni Cristina, Kicillof y compañía, ni cualquiera de las variantes
peronistas, radicales, macristas o libertarias, porque todos gobiernan para los
grandes monopolios extranjeros, nunca para los y las de abajo.
Para eso,
recurren a los planes de ajuste más salvajes, recurriendo a la represión para
aplastar cualquier intento de enfrentarlos. Los trabajadores y las trabajadoras
tienen que romper con todos los representantes de sus verdugos y construir un
partido o movimiento propio, que luche por hacerse cargo del poder, porque será
la única manera de que se resuelvan las demandas insatisfechas de la mayoría.
Hace falta
un gobierno obrero, que no les pague más la deuda a los buitres y al FMI y
utilice esos fondos para organizar un plan de obras y reconstrucción del país.
Un gobierno revolucionario, que expropie y nacionalice a las grandes empresas y
las ponga a funcionar bajo el control de sus trabajadores. Para conseguirlo, será
necesario otro Argentinazo, que eche a patadas a todos los capitalistas y sus
alcahuetes.
Teniendo en
cuenta esta perspectiva, en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, proponemos
rechazar a la “casta”, votando al Frente de Izquierda. Con sus dirigentes
tenemos muchas diferencias, políticas y metodológicas. Pero, más allá de las
mismas, reconocemos que este frente no está integrado por agentes de la
burguesía, sino por honestos luchadores y luchadoras, que son solidarios con
las luchas.
Los votos al FITu y al resto de la izquierda, sumados a los millones que se abstengan, voten en blanco o anulen
su voto, golpearán al gobierno nacional y provincial. Pero, para knockear de
verdad a los de arriba e imponer una salida de fondo, no alcanzan. Para avanzar
en ese sentido, hay que ganar las calles y construir, desde abajo, la rebelión
obrera y popular que haga cierta la consigna que se cantó en 2001: ¡Que se
vayan todos y no quede ni uno solo!

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