Uno de los principales voceros del capital financiero, el diario británico Financial Times, acaba de publicar una editorial -sobre Argentina- en la que comenzó a mostrar preocupación por el rumbo del plan económico libertario.
A
pesar de que, todos los medios de difusión burgueses, celebraron, hasta hace
poco, la “cirugía mayor sin anestesia” del dúo Milei-Caputo, ahora muchos de
estos señalan algo que ya es inocultable: el colapso de la motosierra.
Al acercarse a la mitad de su mandato de cuatro años en diciembre, los límites económicos y políticos de la terapia de shock de Milei comienzan a volverse más evidentes. El gobierno ha dependido en exceso de un tipo de cambio sobrevaluado para combatir la inflación, lo cual está drenando las reservas, atrayendo importaciones y perjudicando a la industria local[1].
La política del gobierno centrada en el control monetario, es una ficción, parecida a la del médico que define la salud de su paciente, no por el funcionamiento de su organismo, sino por la forma en que se viste.
La fortaleza de las monedas no está relacionada a los manejos financieros de sus economistas, sino a la capacidad productiva del país. En ese sentido, el peso argentino no es más que un equivalente de las demás mercancías que componen el mercado local, por lo tanto, una expresión bastante concreta de cómo camina, o no, la economía real.
El problema de fondo es que la crisis internacional y el ajuste libertario provocaron un estancamiento general de la producción. Esto significó el cierre de muchas pequeñas empresas, el despido de miles y la emigración de grandes capitales.
Hoy, el gobierno nacional, depende por completo del flujo de préstamos de los organismos internacionales para mantenerse en pie. En ese marco, Milei y el “mago de las finanzas” están desesperados por llegar s octubre antes de que explote todo, esperando que una buena elección convenza a los funcionarios del FMI para que eviten el estallido de la burbuja con más dólares.
Una derrota electoral de La Libertad Avanza, e incluso un triunfo con cifras no muy holgadas, pueden ser letales para la inflación y la suerte del oficialismo, que, más allá de las declaraciones grandilocuentes de Milei y compañía, es un gobierno extremadamente débil e incapaz de enfrentar un ascenso obrero y popular como el que tumbó a varios presidentes a lo largo y a lo ancho de la historia argentina.

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