Por Damián Quevedo
La desesperación de Milei por el aumento a las jubilaciones se debe a que sabe que su modelo económico se agotó, en un marco general en el que incrementó de manera excepcional el endeudamiento público. Todos los gobiernos pidieron préstamos para pagar deuda, incluso el kirchnerismo, que hizo tanta fanfarria sobre un supuesto desendeudamiento.
Sin embargo, el actual contexto
internacional es más adverso que los anteriores, porque los libertarios deben
afrontar su mandato, condicionados por un ciclo de contracción de la economía
mundial y sin el boom de la soja. Hoy, el precio del principal producto exportable,
está en su piso histórico, con un problema “extra”: ya no hay demanda
suficiente, porque el mercado internacional se está achicando.
El
precio FOB (precio de transporte marítimo) de mercado de la harina de soja argentina, el principal producto de exportación del
país, se ubicó en US$ 281 por tonelada a fines de junio y tocó el nivel mínimo
en más de 15 años. Esto marca un signo de alerta para las exportaciones del
complejo soja, el principal aportante de dólares para el país[1].
A pesar de que este gobierno siempre jerarquizó a la bicicleta financiera, también es cierto que trató de conseguir dólares impulsando el desarrollo de ciertas fracciones del capitalismo local, como la agroindustria, prometiéndole bajar las retenciones. Pero, la crisis impidió que esta promesa se mantuviera, lo cual obligó a este sector a retener buena parte de sus cosechas, para exigir la baja de las retenciones y un dólar más alto.
Milei no pudo cumplir con ninguno de estos reclamos, por eso, y más allá de las intenciones del gabinete libertario, su enfrentamiento con el “campo” es, en los hechos, más grande que el que tuvo lugar durante el kirchnerismo. Pelea que encuentra a un oficialismo mucho más débil que al principio de su mandato, más fraccionado que nunca y sin el apoyo fervoroso del capitalismo más concentrado.
En ese sentido, es probable que algunos sectores importantes de la burguesía, hayan salido a incentivar la interna con la vicepresidente, para que esta comience a aparecer como una alternativa, más “seria” y “honesta”, de recambio. Para abonar ese perfil, Villarruel decidió tomar distancia de su perfil más fascistoide, dinámica que se expresó en la crítica que recibió de los represores presos, que la fustigaron por “haberlos abandonado”.
Al mostrarse como una presidenta del Senado dialoguista, se ubica de forma muy distinta al resto de las “Fuerzas del Cielo”, ya que se ubica como garante de la construcción del “consenso” entre las distintas fuerzas que representan a la burguesía. En definitiva, como una mujer capaz de sostener la “institucionalidad” que Milei destruye con insultos a diestra y siniestra.
Queda claro que la burguesía está pensando
en opciones para reemplazar al payaso libertario. Para eso, no solo embellece y
jerarquiza la figura de la vice, también impulsa causas -por cuestiones de
corrupción- contra los actuales funcionarios, de manera de tenerlos “agarrados”,
o para sacarlos de circulación, si fuera necesario para preservar la “salud”
del régimen.
Los revolucionarios y las revolucionarias debemos analizar todo lo que está aconteciendo como algo favorable para la lucha de los trabajadores y el pueblo, ya que, como dijeron nuestros maestros: la lucha de los de arriba incentiva la reacción de los de abajo. Hay que colaborar con esa perspectiva, agitando con audacia consignas que apunten al corazón mismo del régimen –“democrático burgués”- que los dueños del poder pretenden recauchutar.
[1] Perfil 11/07/2025

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