Por Claudio Colombo
Cristina
Kirchner se presentó, ayer, en el programa de Gustavo Silvestre, donde
protagonizó un verdadero acto de campaña, que, en los hechos, forma parte de la
feroz interna entre el sector que ella lidera y la fracción de Axel Kicillof.
En C5N, la ex presidenta lanzó formalmente su candidatura a diputada provincial
por la tercera sección bonaerense.
En la
entrevista, Cristina repitió una de las consignas “principistas” del peronismo,
su compromiso de pagar la deuda externa. Esta definición, de alguien que tiempo
atrás se definió como “pagadora serial”, significa, que, en caso de hacerse
cargo del gobierno, ratificará la decisión de las clases dominantes de Argentina
de condenar a generaciones enteras de habitantes de este país a la miseria.
Sin
embargo, lo más jugoso de la entrevista no fue lo que dijo, que fue muy poco,
sino lo que no dijo. Por ejemplo, Cristina no se expresó a favor de la lucha de
los trabajadores y trabajadoras del Garrahan ni, mucho menos, de la necesidad
de enfrentar y derrotar al gobierno con medidas de lucha, como, por ejemplo,
una huelga general. ¡Nada de eso, ya que la ex presidenta es una fiel defensora
del sistema capitalista, y, como tal, nunca hará nada para que las
instituciones que lo sostienen se quiebren!
Cristina
Fernández de Kirchner se quiere presentar como la antítesis progre de Milei, de
manera de ganar algunos votos y recauchutar al desvencijado Partido
Justicialista. Para eso no tiene nada que ofrecer, más palabras sin ningún tipo
de contenido realmente progresista, porque a ella y a todos sus secuaces se les
acabó la época en la que podían tirarle algunas migajas a los trabajadores y al
pueblo, debido al “viento de cola” económico.
Cristina es
la otra cara de la misma moneda, en la que está el rostro de Javier Milei.
Caiga del lado que caiga significará lo mismo para los y las de abajo: trabajar
en condiciones inhumanas para pagar la deuda externa y aceptar mansamente el
saqueo indiscriminado de los recursos por parte de las multinacionales, sean
estas yanquis, europeas o chinas.
No hay
salida con estos planes, tengan el color que tengan. Los trabajadores y las
trabajadoras tienen que darles la espalda a todos los políticos tradicionales,
los representantes del capitalismo, de la “casta”. Para eso hay que construir un
partido o movimiento de los laburantes, que luche por la derrota del
capitalismo y la puesta en marcha de un gobierno revolucionario de la clase
obrera, que rompa las cadenas de la dependencia y ponga los recursos y la
producción al servicio del pueblo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario