El fin del relato libertario y una perspectiva negra para Milei
Por Damián Quevedo
El gobierno libertario, desde que asumió, es una bolsa de gatos, ya que no cuenta con una estructura política y, mucho menos, con un programa claro para gobernar. Por eso, Milei terminó rodeado de ex funcionarios del macrismo, algunos enfrentados entre sí, como los ministros de economía y de desregulación.
Hasta ahora, ese conflicto se mantuvo congelado, en una
especie de coexistencia pacífica. Sin embargo, la aceleración de la crisis
económica le dio el pie a Sturzenegger para hablar y volver a hacer públicas
sus diferencias con su archi enemigo, Luis Caputo, sobre la política cambiaria.
Hace unos
meses, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, hizo un acuerdo de
palabra con su par de Hacienda, Luis Caputo, en el que se juramentó no hablar
públicamente de economía, dado que no coincidía en los lineamientos generales
del programa. En las últimas horas, en medio de la sangría de divisas del Banco
Central para frenar el dólar -que lleva una semana y es la más importante en 14
meses- Sturzenegger no rompió aquella promesa, pero volvió a hablarle al oído
al presidente Javier Milei: "hay que levantar el cepo ya”[1].
Esta discrepancia entre funcionarios del círculo rojo libertario no es algo menor, ya que pone en cuestión el desempeño del ministro con más poder dentro del entorno de Javier Milei, el jefe del palacio de hacienda, el capo del endeudamiento, Luis Caputo.
El plan de este timbero de las finanzas está haciendo agua por todos lados, afectando todo el andamiaje político y económico que sostiene al gobierno. En ese marco, la salida del “cepo” cambiario, exigida por el FMI, podría disparar la inflación a niveles similares a los que tuvo Alberto Fernández.
En un año de elecciones, una disparada del dólar sería un golpe durísimo al ya vapuleado bolsillo de los trabajadores, una situación difícil de tolerar por la mayoría del pueblo, que, hasta ahora, ha tenido paciencia y cierta expectativa para con las políticas libertarias.
Si esto sucede se acabará, más bien se hundirá, el relato libertario, que, hasta el momento, se edificó en base a la caída de las cifras relacionadas a la inflación. La perspectiva, para el gobierno, es más que negra, porque en el horizonte cercano se asoma el “monstruo” más temido: la experimentada y combativa clase obrera argentina, que, a lo largo de la historia, acabó con los sueños reaccionarios de presidentes mucho más bravos que Milei.
[1] Página12 26/03/2025


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