domingo, 9 de marzo de 2025

El acuerdo Trump-Putin y la profundización de la guerra comercial entre Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea


Por Damián Quevedo  

Tras el acuerdo de Trump con Putin para balcanizar Ucrania, las potencias europeas -dejadas de lado por Trump desde que retomó el control de la Casa Blanca- pretenden recuperar terreno para ubicarse como un actores con letra propia en la guerra comercial, cuyos protagonistas principales son Estados Unidos y China.  

Esto implica una política de rearme luego de que el presidente yanqui puso fin, en los hechos, a la existencia de la OTAN. Según el plan elaborado por la Comisión Europea, lo esencial de esos 800.000 millones de euros (unos 863.000 millones de dólares) vendrá del aumento del presupuesto de defensa de los Estados miembros durante cuatro años.  

Para financiar ese esfuerzo, Bruselas decidió elevar de 3% a 4,5% del PBI el límite máximo de déficit público fijado por las reglas europeas. Otros 150.000 millones de euros serán desbloqueados en forma de préstamos para financiar las necesidades más urgentes: defensa antiaérea, misiles, drones, obuses, guerra electrónica[1] 

En la misma dirección, Francia puso a disposición de sus aliados un “paraguas” nuclear para amedrentar y disuadir a los rusos. Desde la salida de Inglaterra en 2020, Francia es el único país de Europa que posee este tipo de armas, unas 290 ojivas utilizables en misiles lanzados desde aviones y submarinos.  

Esta trama tiene como fondo la crisis capitalista que estalló en 2008, pero que se arrastra de mucho antes, ya que es una crisis de sobreproducción, propia del capitalismo, pero que hoy es mucho más profunda por la inexistencia de nuevos mercados y el volumen de mercancías (y capacidad de producción) sobrantes.  

Por eso Donald Trump recurre al proteccionismo, aunque, una política, que en sí misma, le resultará ineficiente y lo empujará hacia un conflicto mucho más directo con China. Esto último es lo que necesitan los grandes monopolios yanquis, que, como los chinos y europeos, se mantendrán en pie si logran destruir a sus rivales.  

Esta pelea entre los de arriba significará, si se profundiza, una nueva matanza de millones de trabajadores y trabajadoras, que solo la clase obrera podrá detener, las guerras imperiales de rapiña en guerras revolucionarias contra el capitalismo y sus lacayos. Para eso, los y las socialistas consecuentes deben poner en pie el estado mayor de la revolución que conduzca estos enfrentamientos hacia la victoria. 


[1] La Nación 07/03/2025

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