sábado, 8 de febrero de 2025

La neo-convertibilidad libertaria cabalga hacia el abismo

Por Damián Quevedo

El gobierno nacional, tuvo desde su inicio, un eje en la política económica: la necesidad de planchar el dólar y frenar la economía, de manera de bajar la inflación. En ese sentido, lo único que realmente pudo lograr es profundizar el proceso recesivo, porque el aumento de los precios y las tarifas continúa empujando la dinámica inflacionaria. 

El plan de pseudo convertibilidad de Milei ya superó los índices del período crítico del plan Cavallo, con una fenomenal caída salarial y un aumento constante y sistemático de la desocupación. En apenas un año de gestión, el gobierno libertario igualó los números de la segunda presidencia de Carlos Menem, aunque, en algunos sectores, como en el endeudamiento público, los superan con holgura. 

En los 90, ninguno de los años tuvo un incremento de deuda pública como en 12 meses de la gestión libertaria: aumentó 16 por ciento. Menem necesitó 4 años para llegar al mismo número. “1995, afectado por el Tequila, fue el que tuvo el crecimiento de la deuda más similar al actual (12%) y el único con dos dígitos”.[1] 

A este ritmo, el plan Milei/Caputo está llegando a los límites que la convertibilidad menemista alcanzó en 11 años. Milei, que pretendió ser un nuevo Menem, está mucho más cerca de convertirse en otro Fernando De la Rua, que quiso continuar con la convertibilidad cuando ese modelo hacía agua por todos lados. 

La economía libertaria -neoconvertibilidad libertaria- transita por un carril parecido, con el dólar planchado a fuerza de pérdidas de reservas del BCRA, que son utilizadas (al igual que en los gobiernos anteriores) para colocar dólares en el mercado local y así frenar la suba del verde. Esto lleva a que Banco Central se vacíe y el Estado pierda capacidad para pagar deuda, ya que no le ingresan dólares de las exportaciones. 

Los gurúes del FMI están más que preocupados por esta tendencia, razón por la cual le comenzaron a sugerir al gobierno que modifique su política cambiaria. Un informe reciente de un banco de Wall Street reveló que en el FMI esperan que Milei libere el tipo de cambio -que debería ir junto con la salida del cepo- una exigencia que comparte la mayoría de los capitalistas locales. 

Analistas del Bank of America (BOFA por sus siglas en inglés) elaboraron un informe con proyecciones sobre el acuerdo que negocian Argentina y el Fondo Monetario Internacional. Entre los puntos principales figuran la profundización del ajuste y una mayor flexibilidad del tipo de cambio, que llevaría el dólar a 1.400 pesos[2]. 

Esto, por supuesto implicará una aceleración de la inflación y otro golpe a los salarios. De una u otra manera, el plan económico camina rápidamente hacia una crisis mucho más profunda, una situación que empujará a la clase trabajadora y al pueblo más pobre a rebelarse como en 2001. La izquierda debe prepararse para liderar esa rebelión, que será mucho más radicalizada que la que tuvo lugar en el Argentinazo. 



[1] Página12 07/02/2025

 

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