Trump hace sonar los tambores de guerra yankys, proponiendo la anexión de Panamá y Groenlandia
Por Damián Quevedo
A
pocos días de asumir, Donald Trump
parece dar un giro en su discurso
sobre la política exterior de su gobierno, de su intención de terminar la
guerra en Ucrania a las declaraciones sobre anexar Groenlandia a EEUU.
Trump, que asumirá el 20 de enero,
también planteó la idea de convertir a Canadá en un estado de Estados Unidos,
dijo que exigiría un gasto en defensa mucho mayor a los aliados de la OTAN y
prometió cambiar el nombre del Golfo de México por el de Golfo de Estados
Unidos[1].
En el mismo sentido habló del interés estratégico que tiene el canal de Panamá para EEUU. Apunta principalmente a recuperar la hegemonía en América, perdida por la injerencia del imperialismo chino, sobre todo en el Caribe y todo el sur del continente.
En el fondo, esta línea agresiva y con un tono belicista, no es contradictorio con el retiro de Ucrania, sobre todo en cuanto al apoyo económico a este país en guerra. Lo que intentará hacer Trump es concentrar fuerzas en la pelea estratégica para el imperialismo yanqui, que es la disputa de mercados con China.
Por esa razón, el nuevo presidente de los Estados Unidos sostiene que estas futuras anexiones están motivadas por fuertes intereses económicos y de seguridad nacional. Groenlandia pertenece a Dinamarca, miembro de la OTAN y aliado de EEUU, sin embargo Trump necesita mucho más que eso, al punto de no descartar una intervención militar para lograr sus propósitos.
Trump no tuvo una política expansionista en su primer gobierno, tampoco anunció eso en la campaña electoral, pero la realidad en la que llevará adelante su segundo mandato lo presiona hacia otro rumbo, ya que es la única forma de defender la hegemonía mundial que su país está perdiendo frente a la agresividad china.
Queda claro, que, más allá de las intenciones de Donald Trump, la crisis propia e internacional, más la creciente tensión entre potencias, lo empujan a la guerra, que de comercial tiende a transformarse en clásica. En caso de concretarse, esta situación, como siempre sucedió, parirá grandes estallidos revolucionarios, que la izquierda debe prepararse para liderar.
[1] La Nación 07/01/2025



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