sábado, 18 de enero de 2025

Milei viaja a EE.UU. a arrodillarse frente a Trump y el FMI ¡Cipayo!

Por Damián Quevedo

En un nuevo viaje a los Estados Unidos, el presidente argentino asistirá a la asunción de su nuevo presidente, Donald Trump. Luego irá al Foro de Davos, donde buscará reunirse con directivos del FMI, de manera de conseguir algún préstamo que le permita garantizar lo esencial del actual plan económico, que no es otra cosa que seguir pagando la fabulosa deuda externa.

El presidente Javier Milei partirá el viernes por la noche rumbo a Washington DC para participar el lunes de la asunción de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos. Mientras tanto, ya instalado en suelo estadounidense, el canciller Gerardo Werthein pule una nutrida agenda presidencial que incluye reuniones (ya confirmadas) con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, y futuros funcionarios de la administración republicana en busca de dólares frescos[1]. 

A pesar de los festejos por la supuesta estabilidad económica, está claro que la gran preocupación del gobierno es seguir obteniendo préstamos de los organismos internacionales. Esto es así, porque no existe ninguna rama de la producción que le otorgue los dólares que necesita para pagar deuda. Por esa razón, el plan de Milei y Caputo es endeudarse para pagar, un círculo vicioso que en algún momento terminará estallando. 

En ese marco, la expectativa de Milei para con Trump es ilusoria, ya que el nuevo presidente yanqui tiene otras preocupaciones mucho más grandes que la situación argentina. El jefe de la Casa Blanca tiene, en principio, un objetivo fundamental, que es el de lograr un pacto con Putin, para que Europa se quede a cargo del conflicto ucraniano. 

De concretarse esta maniobra táctica, Donald Trump mataría “dos pájaros de un tiro”, perjudicando a sus rivales comerciales y financieros de la UE -especialmente Alemania- para priorizar la guerra -en todos los terrenos- contra su principal competidor, el imperialismo chino, que está a la ofensiva tratando de ocupar el espacio perdido por los yanquis.   

En ese sentido, Milei tendrá un conflicto con EE.UU., ya que no puede romper relaciones con la potencia asiática, algo que le vienen reclamando los funcionarios de más alto rango de la gran potencia occidental. La realidad es que China viene sosteniendo -desde hace algunos años- las finanzas del Estado argentino mediante préstamos, y, además, continúa siendo un mercado de crucial importancia para las materias primas locales. 

Más allá de que Milei obtenga algo de oxígeno de parte del FMI, la cuestión central de la economía no será resuelta, porque, en medio de la guerra comercial entre potencias y la recesión económica, la industria argentina no tiene perspectivas de ingresar en un nuevo ciclo expansivo, tampoco la producción de comodities, cuyos precios están retrocediendo en términos internacionales. 

Por esto, el panorama político y social estará teñido de más cierres de empresas, despidos y ajuste, lo cual provocará el ingreso a la escena del “monstruo”, que aunque dormido coyunturalmente, aterroriza a los de arriba: el poderoso y combativo movimiento obrero argentino, que, a lo largo de su rica historia, ha tumbado a gobiernos más fuertes que el actual.


[1] Página12  17/01/2025

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