Luego del despido de Diana Mondino y la purga en Cancillería,
Milei puso como embajador en Washington a Alejandro Oxenford, un alto ejecutivo
de OLX y otras empresas de comercio virtual. Esta designación expresa las
fracciones de la burguesía en las que se apoya el gobierno libertario.
El ascenso
de Oxenford al poder político grafica, además, cómo el presidente configuró su
propia burguesía "virtual", tecnológica, rodeándose de empresarios de
esa línea y ese pensamiento. Y lo hizo en detrimento de los ceos de la economía
real, de los sectores productivos, comerciales, los mismos que apostaron por él
y hasta le financiaron la campaña. Estos últimos, los Techint, los UIA, los
Arcor, los Ledesma, los constructores, los supermercados, los Clarín, son
despreciados, además de por el presidente, por esos mismos ceos
"tech" que hoy se sienten empoderados[1].
Este es uno de los problemas centrales de Milei, que no representa a ninguna fracción fuerte de la burguesía local y tampoco a un bloque o potencia imperialista, aunque lo pretenda. El capital más concentrado del país está concentrado en la agroindustria y algunas multinacionales industriales, como Techint, cuyo dueño se acaba de posicionar en contra del gobierno.
Los sectores con los que Milei tiene vínculos, son capitalistas cuya actividad y ganancias se desarrollan en el rubro del comercio virtual, que, dentro de un contexto recesivo, siguen creciendo y ganando millones. Sin embargo, estas fracciones forman parte de una nueva y explosiva burbuja, que ha sido inflada mediante créditos.
El crecimiento de esta nueva burguesía tecnológica se frenará cuando la recesión haga imposible que continúe creciendo. Tarde o temprano, el gobierno -que apuesta todo al desarrollo de esta burbuja- será arrastrado por la crisis de este sector, que, en los hechos, tiene poco peso en la economía “real”.
Esta dinámica está ligada a los vaivenes de la guerra comercial entre Estados Unidos y China dentro del territorio nacional, ya que, junto con la andanada de mercancías provenientes de China, pueden desembarcar capitales que compitan en el mismo terreno, como Ali Babá. De ingresar con todo en el mercado local, este tipo de empresas, podría pegarle un duro golpe a las que están ligadas al gobierno, como la de Marcos Galperín, entre otras.
En cualquier caso, Milei entró en guerra con la burguesía
local, sin contar para eso con el apoyo real de Estados Unidos -como pretendía-
una situación que puede acelerar la crisis política, y, por lo tanto, empujar la
lucha de clases a un estadio superior. ¡Todos los factores se combinan para dar
lugar a una realidad más que adversa para el capitalismo argentino y muy
favorable para el ascenso revolucionario de la enemiga estratégica de la
burguesía, la poderosa y experimentada clase trabajadora argentina!

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