Bolivia, repudiamos la asonada militar
Por Juan Giglio
Este miércoles 26, un grupo de militares del ejército de Bolivia, bajo el mando del comandante general Juan José Zuñiga intentó copar la casa de gobierno. Cuando fue detenido, Zuñiga declaró que pretendía cambiar el gabinete de ministros.
Aunque el presidente Arce denunció la existencia de un intento de golpe de Estado, quedó claro que no existen condiciones para que se imponga una dictadura militar, una perspectiva que no cuenta con el apoyo de ninguna fracción importante de la burguesía, que, hoy por hoy, apuesta a ejercer su dominio a través del régimen democrático representativo.
Tan aislado quedó Zuñiga, que fue repudiado por todo el arco político de Bolivia, incluso por la ex presidenta Janine Añez, que expresó su desacuerdo desde la cárcel, donde se encuentra acusada de "golpista".
La COB, central sindical de Bolivia y las organizaciones sociales relacionadas al MAS, el partido del gobierno, también manifestaron su desacuerdo, pero desde una actitud de absoluta pasividad. No convocaron a la huelga general ni plantearon medidas concretas para ir a fondo contra la estructura militar, que no fue creada para defender las libertades democráticas, sino para amedrentar y reprimir las luchas obreras y populares.
La única manera de ir impedir cualquier amenaza golpista o avances represivos por parte de los uniformados, es impulsando la movilización obrera y popular, con huelgas y piquetes armados que los enfrenten y los derroten, con el objetivo de disolver las fuerzas armadas capitalistas para reemplazarlas por milicias proletarias, organizadas en las barriadas y los lugares de trabajo.


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