Milei, cada vez más peronista
Por Damián Quevedo
Con un nuevo intento para que el congreso apruebe la denominada “Ley Bases”, que tiene como centro a la reforma laboral, el standapero Milei no hace otra cosa que profundizar la política del gobierno anterior, a través del control del dólar, la licuación de salarios mediante la inflación y los acuerdos con ciertos empresarios para controlar precios.
En el pobre discurso del 22 de abril, el presidente presentó los “éxitos” obtenidos con su plan de ajuste fiscal y control inflacionario. Esto es una absoluta patraña, porque lo que ha tenido lugar en Argentina es un proceso recesivo cada vez más avanzado, con una persistente inflación que retroalimenta la recesión, porque frena el consumo.
Fuera de los
discursos platónicos de Milei, en el mundo real el ministro de economía busca
llevar adelante un plan heterodoxo, que poco tiene que ver con sus promesas “anarco
capitalistas”. Sus políticas se parecen cada vez más a las que proponía Sergio
Massa en campaña, e incluso a lo que este hizo como ministro.
El
Gobierno pareciera más dispuesto a utilizar todo el herramental heterodoxo, al
comprobar que con el torniquete monetario no alcanza. Por eso las reuniones del
ministro con los distintos sectores productivos y de comercialización para que
suavicen la escalada de precios. Intervencionismo y acuerdo de precios 2.0[1].
La cuestión que hace a este “giro peronista” del gobierno, no es un cambio en las ideas de Caputo o Milei, sino un sinceramiento sobre lo que es posible hacer en este país. El plan motosierra, tal como había sido elucubrado inicialmente, es inaplicable, por eso el gobierno optó por un ajuste más gradual, la famosa licuadora, aunque sin contar los fondos para la asistencia social que tuvieron los anteriores presidentes.
Ahora, en ese marco, Milei está tratando de implementar una política de control de precios parecida a la que, en su momento, implementó Guillermo Moreno, que no quiere decir que logre frenar sus aumentos. Esto demuestra que nunca existió una diferencia real entre los libertarios, macristas y peronistas, cuyas políticas de ajuste se basan en el endeudamiento nacional.
Es por esa coincidencia política, que el gobierno cuenta con la complicidad del peronismo, cuyo mayor aporte a la estabilidad política y la aplicación del ajuste viene de la mano de sus cuadros sindicales, los mafiosos que conducen la CGT, que harán el acto del 1M y el paro del 9 para cubrir “por izquierda” sus trapisondas y fortalecer su poder de negociación.
Los revolucionarios y las revolucionarias,
más allá de que aprovechemos las limitadísimas medidas de acción directa que
convoquen estos personajes, para convertirlas en paros activos, debemos delimitarnos,
de la “casta” sindical y política, que el movimiento de masas detesta. Será la
única manera de ganar a la clase trabajadora y el pueblo para el programa de la
revolución socialista.
[1] Ámbito Financiero 26/04/2024


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