Por Juan Giglio
PO, PTS, MST y otras organizaciones impulsan -desde el
Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que integran- la convocatoria a marchar
junto al kirchnerismo el 24 de marzo. Desde este espacio desde el que se han
convocado movilizaciones cada 24 de marzo de forma independiente de todos los
gobiernos y el Estado desde 1996 a la fecha, le proponemos al conjunto de la
población y de los organismos de derechos humanos impulsar una movilización
unitaria y organizar en la Plaza de Mayo un acto en el que se lean dos
documentos de forma de garantizar la más amplia unidad en las calles y expresar
las diversas posiciones. (La Izquierda Diario, 21 de febrero)
Para las direcciones de estos partidos, la tradicional
marcha que se realiza cada aniversario del golpe genocida, no es un acto
político de delimitación con los enemigos de la clase trabajadora -liberales, radicales, macristas o “nacionales y populares”- sino una acción de lucha, como las
huelgas y movilizaciones obreras, que, para garantizarlas, requieren la
más amplia unidad de acción. Por eso, en el comunicado plantean lo siguiente: Tenemos
que ser millones en las calles de todo el país para derrotar el protocolo
represivo de Bullrich y continuar el rechazo a su política de ajuste y entrega
que ya se expresó en un paro general y las movilizaciones que repudiaron a la
Ley Ómnibus.
Esto es una gran equivocación, porque desde hace varios
años, el 24 de marzo sirve para dejarle en claro al movimiento de
masas, que la izquierda no tiene nada que ver con el kirchnerismo y sus
aliados, que gobiernan al servicio de los grandes monopolios
imperialistas, ensuciando banderas de la izquierda y los derechos humanos. Hoy,
millones están rompiendo con este verdadero cáncer político, proceso que la
izquierda debe alentar en vez de confundir mezclando sus columnas con las de
la Cámpora, el Movimiento Evita o el Partido Comunista.
Desde Convergencia Socialista hacemos un llamado a la
reflexión a los compañeros y compañeras de los partidos que
impulsan este llamamiento unitario, para que retrocedan y organicen una marcha independiente del kirchnerismo. Las luchas que se avecinan
requieren de una nueva dirección política y sindical, que supere los límites de
la podrida burocracia peronista. Para ganar ese liderazgo, los revolucionarias
y las revolucionarias no pueden quedar pegados a los viejos aparatos, deben
empujarlos al basurero de la historia.

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