El secretario de Estado yanqui llegó al país, botín de la guerra comercial entre EE.UU. y China ¡Fuera todos los imperialistas!


Por Juan Giglio

El segundo personaje más importante de la administración demócrata arribó al país en el avión presidencial estadounidense, con el propósito de profundizar la relación con el gobierno de Javier Milei, a quien considera un aliado estratégico en la lucha por la defensa del "patio trasero", que está siendo invadido, comercial y financieramente, por los monopolios chinos.

A las once en punto, Antony Blinken será recibido por Javier Milei en Balcarce 50. No es una reunión protocolar: el secretario de Estado llega con la misión política de acordar con el Presidente una agenda común que puede transformar al país en el socio estratégico de la Casa Blanca en América Latina. (Infobae, 23 de febrero)

Esta misma fuente caracteriza el conflicto entre potencias en el que tiene lugar esta visita, para nada "protocolar": Estados Unidos siempre opta por Brasil cuando diseña su hoja de ruta en la región, pero Lula da Silva se acercó a China y Rusia, además de comparar al gobierno israelí con la Alemania Nazi por su ofensiva contra Hamas en Gaza. 

Los demócratas, con quienes Cristina mantiene lazos muy fuertes, tienen una postura diferente a la de Trump, que, aunque simpatiza con Milei, no actúa igual que el libertario. El candidato republicano tiene una línea más condescendiente hacia Putin: quiere dejarlo actuar en la guerra de Ucrania para debilitar a la Unión Europea, cuyas grandes empresas también compiten con las de EE.UU.  

Por esa razón Joseph Biden considera que Milei puede reemplazar a Lula en un escenario condicionado por la ofensiva de Beijing... Blinken se reunirá con Milei “para reafirmar intereses compartidos y ampliar la cooperación en materia de comercio, minerales críticos, derechos humanos y seguridad”, sostiene el comunicado de prensa que emitió anoche el Departamento de Estado. (Infobae, 23 de febrero)

En esta guerra comercial, Argentina, que no tiene no tiene nada que ganar alineándose con una u otra potencia. Debe aprovechar las peleas entre China, Estados Unidos y la Unión Europea, para independizarse de todos, ya que será la única manera de dejar de ser un simple productor de materias primas para comenzar a industrializarse. Eso no lo harán Milei, Cristina, Macri o cualquiera de los políticos patronales, que trabajan para uno u otro imperio.

Debe ser la clase trabajadora, con el liderazgo de la izquierda revolucionaria, quien conquiste la Segunda y Definitiva Independencia Nacional, para poner en marcha al país y promover la liberación del resto de los países latinoamericanos. Lo mismo que hicieron, salvando las distancias, San Martín, Bolívar y los patriotas independentistas, que soñaron con la construcción de una "Patria Grande" libre y soberana.

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