jueves, 18 de enero de 2024

Milei en el país de las maravillas


Por Damián Quevedo

El presidente argentino sorprendió en Davos, con un relato fantástico sobre las maravillas del libre mercado, aunque este discurso, que cautivó a una porción significativa del electoral argentino, no causó la misma impresión en un auditorio compuesto por algunos de los principales representantes del capitalismo imperialista.

Estupor y sorpresa. Esas palabras pueden calificar la reacción de los asistentes a la conferencia que dio el presidente Javier Milei en el Foro Económico de Davos esta tarde, sobre todo cuando listó lo que, a su juicio, son los enemigos de la libertad.

“Todos. No hay diferencias sustantivas. Socialistas, conservadores, comunistas, fascistas, nazis, social-demócratas, centristas. Son todos iguales. Los enemigos son todos aquellos donde el Estado se adueña de los medios de producción”, dijo, dejando con la boca abierta a la audiencia.[1].

El relato libertario tiene mucho del manual básico del populismo, como la necesidad de fabricar un enemigo que ayude a justificar los males sufridos por la mayoría. El kirchnerismo lo hizo con Clarín y Macri, aunque con mucha más eficiencia, porque, al menos, esos rivales existían, no como los molinos de viento que atacó Milei, de manera quijotesca.

En ese sentido, la esencial fantástica del relato presidencial, es que el mercado, que “no tiene fallas”, funciona maravillosamente bien si se corre al Estado del mismo. Un funcionamiento, que, según Milei, permitiría satisfacer las necesidades de la mayoría, gracias a la venta de productos mejores y más baratos.

Estos planteos ocultan toda la historia económica y social desde el origen mismo del modo de producción capitalista, que nació manchado de sangre y dejó de lado la libre competencia -hace mucho tiempo- para imponer el reino de los monopolios, que son los que imponen, gracias a su dominio del mercado, qué y cómo se produce.

… una vez que el régimen capitalista de producción se mueve ya por sus propios medios, el rumbo ulterior de la socialización del trabajo y de la transformación de la tierra y demás medios de producción en medios de producción explotados socialmente, es decir, colectivos, y, por tanto, la marcha ulterior de la expropiación de los propietarios privados, cobra una forma nueva. Ahora, ya no se trata de expropiar al trabajador independiente, sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos trabajadores.

Esta expropiación la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista, la centralización de los capitales. Cada capitalista desplaza a otros muchos... Conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, de la esclavización, de la degeneración, de la explotación… El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. capitalista.[2]

Esta centralización y concentración del capital llevó al sistema a abandonar la libre competencia, que incluso en el siglo XIX era relativa, ya que incluso en el período de nacimiento del capital, cuando todos los gobiernos burgueses cantaban loas al libre mercado, estos mismos gobiernos promulgaban leyes proteccionistas, en beneficio de los capitalistas de esas naciones.

Surgió así, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la era de los grandes monopolios capitalistas y del dominio del capital financiero. Esta nueva fase no apareció por la decisión de uno u otro gobierno contrario a la libertad de mercado, sino por el propio desarrollo, por la dinámica de concentración capitalista en la cual unas empresas eliminan a otras.

En este proceso el Estado jugó y sigue jugando un papel crucial, no como enemigo del capital, sino como su principal herramienta para expandirse y copar mercados destruyendo competidores. Las guerras imperialistas llevadas adelante por ejércitos armados por poderosos Estados confirman esa regla, vital para el funcionamiento del capitalismo imperialista.

Milei lo sabe, porque, con Patricia Bullrich como ejecutora, trata de fortalecer el aparato represivo estatal para cumplimentar otra de sus finalidades: la represión y el amedrentamiento de la clase obrera, para que aumente su productividad, con salarios más bajos y la imposición de pautas draconianas de precarización y flexibilización laboral.

Esto lo saben los capitalistas que fueron a Davos y quienes conforman el actual gobierno argentino, que compitieron en las elecciones para hacerse cargo de ese Estado que dicen repudiar, ya que, al igual que el resto de la burguesía, lo necesitan para defender y acrecentar sus negocios.

Por eso, lo que existe realmente detrás del delirante discurso de Milei contra el “comunismo estatista”, es el intento de llevar adelante una gran cruzada contra los trabajadores, con el propósito claro y evidente de aplastar sus salarios e imponerles y aumentar, de manera cualitativa, sus niveles de explotación.

El capitalismo, que está atravesando una crisis fenomenal, pretende ser salvado por sus representantes, no a través del libre mercado, sino con la imposición de medidas antiobreras y regulaciones más fuertes -a favor de ciertos monopolios- impuestas por los Estados que triunfen en esta gran guerra comercial que embarga al mundo, que, día a día, tiende a convertirse en guerra convencional.  

Para salir de esa situación, lejos de seguir las recomendaciones de Milei, será necesario acabar con el capitalismo, con una revolución social que dé lugar al surgimiento de gobiernos conducidos por el único sector capaz de romper con la lógica perversa y destructiva de este sistema, que, de continuar, llevará al mundo a la barbarie.



[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/estupor-y-sorpresa-en-la-audiencia-que-escucho-el-fuerte-discurso-de-javier-milei-nid17012024/

[2] El Capital; Libro I, cap.XXIII.

Volver a página principal

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

CONGRESO PROGRAMÁTICO DE CS Durante los días 6 y 7 de marzo de 2021 se realizará el Congreso de Convergencia Socialista, en el que se discut...