jueves, 11 de enero de 2024

Los cacerolazos, la posibilidad de que resurjan las asambleas populares y las tareas del activismo combativo


Por Juan Giglio 

La movilización en Congreso de diciembre de 2017 -contra la reforma jubilatoria- sucedió dentro de un contexto de ascenso mundial de las luchas, que tuvo explosiones muy radicalizadas, como las rebeliones de Colombia y Chile o la movilización de los Chalecos Amarillos franceses.

La clase obrera gala entró en huelga contra la reforma en las pensiones de Macron y miles ganaron las calles en Estados Unidos contra el “gatillo fácil” yanqui, luego de la muerte de George Floyd. No casualmente, en esa misma época se conquistó la ley del aborto en Argentina. 

La burguesía respondió este pico revolucionario con una política inédita, las cuarentenas o confinamientos “sanitarios”. Desde un centro coordinador de la contrarrevolución, la OMS, los grandes capitalistas exageraron las consecuencias de la pandemia, para asustar y desmovilizar al movimiento de masas.

Aunque hicieron retroceder la movilización durante un tiempo, no pudieron aplastarla, ya que las masas, a partir de 2021, volvieron a pelear. Una expresión de este cambio en la dinámica del conjunto ocurrió en China, donde millones enfrentaron e hicieron retroceder la política de Covid Zero de la burocracia stalinista, que impuso confinamientos draconianos.

El ascenso revolucionario que los capitalistas frenaron momentáneamente en 2020, resurge y comienza a dar sus primeros pasos. Las marchas y otras acciones contra la masacre de Gaza, que están teniendo lugar en todas las capitales del mundo, constituyen la avanzada de este nuevo ascenso mundial de la clase trabajadora y los pueblos oprimidos.  

El empuje de esta gran lucha antiimperialista hará explotar rebeliones mucho más fuertes que las que venían desarrollándose antes de la pandemia. La clase trabajadora, que no sufrió ninguna derrota histórica, estará al frente de estos nuevos combates contra los planes de ajuste que están implementando todos los gobiernos burgueses.

La crisis económica y política del sistema capitalista es tan profunda y generalizada, que a los de arriba no les queda casi ningún margen para otorgar concesiones. En Argentina, todo esto se combina con el rompimiento generalizado de la clase obrera con el peronismo, ruptura que se materializó a través del voto a Milei.

El triunfo de este personaje, que no oculta sus ambiciones reaccionarias, no significa ningún cambio negativo en la relación de fuerzas entre las clases. La clase obrera lo utilizó como herramienta de castigo, pero no le dio ningún cheque en blanco. Cuando termine de darse cuenta que el ajuste no era contra “la casta” sino en contra suyo, saldrá a pelear y empalmará con el ascenso que se está produciendo a nivel general.

La ruptura con el peronismo, que aún controla los principales sindicatos e internas, puede dar lugar a procesos de autoorganización, parecidos o aún superiores a los de 2001, en el interior de los lugares de trabajo y los barrios, como las asambleas populares que los vecinos organizan cada vez que salen a reclamar contra los cortes de luz o la inseguridad.

El debilitamiento del control estatal y la burocracia sindical peronista, favorece el surgimiento de mecanismos democráticos de base. Una expresión de vanguardia de esta dinámica es la que comenzó a desarrollarse alrededor de los cacerolazos o ruidazos, organizados por la izquierda o sectores del kirchnerismo.

El activismo combativo debe participar en las acciones callejeras contra el DNU y la Ley “Ómnibus” de Milei, tratando de arrastrar a sus compañeros y compañeras de trabajo, ya que si este proceso asambleario crece y se extiende se trasladará al interior de sus estructuras laborales, haciendo tambalear a la burocracia sindical, que es enemiga de la democracia directa.

En las asambleas obreras y populares hay que proponer que se comience a construir un Centro Coordinador de la Resistencia, que discuta y resuelva lo que niegan los dirigentes traidores: las medidas de lucha del conjunto para derrotar al ajuste y un programa obrero y popular alternativo que lo reemplace. 

Volver a página principal

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

CONGRESO PROGRAMÁTICO DE CS Durante los días 6 y 7 de marzo de 2021 se realizará el Congreso de Convergencia Socialista, en el que se discut...