jueves, 4 de enero de 2024

El gobierno de Netanyahu busca la guerra con Líbano, mientras enfrenta un juicio en la Corte Internacional de Justicia por genocidio

 


Yossi Schwartz Liga Socialista Internacionalista (Sección de la CCRI en Israel/Palestina ocupada) 3 enero 2024

El martes, un líder de Hamás, Saleh al-Arouri, fue asesinado por un ataque con aviones no tripulados sionistas en el sur de Beirut, en el suburbio libanés de Dahiyeh. Al-Arouri fue el subjefe del buró político de Hamás y uno de los fundadores de las Brigadas Qassam. Samir Findi Abu Amer y Azzam Al-Aqraa Abu Ammar, líderes del brazo armado de Hamás, también fueron asesinados. El líder de esta organización, Ismail Haniyeh, afirmó que el ataque fue un acto terrorista, una violación de la soberanía del Líbano y una expansión de la guerra de Israel contra los palestinos.

Nosotros, Hezbollah, “afirmamos que este crimen no quedará sin respuesta ni castigo", dijo el movimiento en un comunicado que lo calificó como "un grave asalto al Líbano... y un acontecimiento peligroso en el curso de la guerra", añadió el comunicado. El Ministro del Líbano, Najib Mikati, dijo que el ataque “tiene como objetivo arrastrar al Líbano a una nueva fase de confrontaciones con Israel en un momento en que Hezbolá, aliado de Hamás, ha estado intercambiando fuego transfronterizo diario con las fuerzas israelíes en el norte de Israel”. [1] [2]

Al mismo tiempo Sudáfrica presentó una denuncia contra Israel por genocidio en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde este país genocida, que firmó la convención contra el crimen de genocidio, intentará hacer lo que viene haciendo desde siempre, defenderse sin tener que comparecer ante ese organismo. En 2004, Israel se negó a presentarse ante la CIJ, que se pronunció sobre la ilegalidad del bloqueo a Cisjordania, dictaminando que era ilegal y, en teoría, podría haber moderado su fallo si hubiera escuchado el caso completo directamente por parte de Israel. Israel ignoró el fallo, en parte con el argumento de que no reconocía la jurisdicción del tribunal.

La nueva denuncia examinará el asesinato de más de 20.000 palestinos de Gaza, el 70% de ellos mujeres y niños. Un fallo que culpe a Israel de genocidio tendría influencia, incluso en la Casa Blanca, que apoya esta política de exterminio proporcionando a Israel las municiones y recursos para perpetrarla. Entre 2015 y 2021, Israel mantuvo un diálogo informal con la Corte Penal Internacional (CPI), en 2016 sus funcionarios visitaron ese país y Cisjordania, lo mismo hicieron el mes pasado, aunque con fines estrictamente humanitarios.

Si la corte en cuestión dictamina que Israel cometió genocidio, Estados Unidos y varios aliados de la Unión Europea probablemente expresen su desacuerdo público con el fallo. También es probable que los mismos Estados presionen a la CIJ para que no emita un veredicto contra Israel. En ese sentido, el daño principal para Israel recaerá más en la opinión pública occidental, lo que podría potenciar el movimiento de boicot económico, como el denominado BDS.

A diferencia de un veredicto de la CIJ, la CPI puede exigir que sus Estados miembros, prácticamente toda Europa, arresten a cualquier israelí al que pueda acusar de un crimen de guerra. Una cosa es que Israel espere que los países de la UE no estén de acuerdo con la CIJ en cuanto a declaraciones públicas, otra muy distinta es que ignoren una orden de arresto vinculante. Si la CPI se decide y acusa a Israel (ya abrió una investigación penal a principios de 2021 y el fiscal jefe de la CPI, Karim Khan, prestó más atención a este tema, en octubre-noviembre, que cualquier fiscal de la CPI en 20 años), el impacto podría ser devastador para el sionismo, mucho más que cualquier fallo de la CIJ.

En ese contexto, los criminales de guerra israelíes podrían empezar a tener problemas para viajar por el mundo. Si se tiene en cuenta, que, después del 7 de octubre las FDI tuvieron que incrementar la cantidad de soldados para fortalecer sus unidades de combate, se llega a una conclusión simple: muchos de estos soldados podrían sentirse desanimados frente a la posibilidad de tener que enfrentar órdenes de arresto internacionales.

Esto significa que Israel querrá continuar con sus dos argumentos principales contra la intervención de la CPI: 1) no hay base para la intervención porque no existe un Estado palestino reconocido por el Consejo de Seguridad de la ONU para remitir el caso. y 2) No hay base para la intervención, porque debería ser el propio aparato estatal israelí el que investigue sus propias presuntas violaciones de las leyes de la guerra. Sin embargo, si Israel pierde ante la CIJ, el veredicto de la CPI sería mucho más probable. Aunque somos escépticos respecto de ambos tribunals, que tienen un largo historial de no emitir veredictos contra los Estados imperialistas, incluido Israel, la sola amenaza de que esto suceda, es un problema importante para el sionismo. 

[1] https://www.aljazeera.com/news/2024/1/2/top-hamas-official-saleh-al-arouri-killed-in-beirut-suburb

[2] https://www.arabnews.com/node/2435506/middle-east

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