La Dirección Nacional de Izquierda Socialista (IS), integrante del Frente de Izquierda de los Trabajadores-Unidad (FIT-U), llamó este martes a “votar contra el ultraderechista" postulante de La Libertad Avanza (LLA) Javier Milei, y a dar un respaldo "crítico" al ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa de cara al balotaje del 19 de este mes. Con las firmas del diputado nacional, Juan Carlos Giordano y el excandidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires del FIT-U, Rubén “Pollo” Sobrero, IS difundió una declaración en la que “llama a votar contra el ultraderechista Milei”. (Telam, 7 de noviembre 2023)
Por Damián Quevedo
Luego de que pasaran más de dos semanas de las
elecciones, Izquierda Socialista publicó un comunicado con el que llama a votar
al peronismo, sosteniendo que hay que frenar a Milei, porque, si llega a
gobernar, podría acabar con las libertades democráticas. De esa manera, IS se suma a la dinámica que arrastró al resto de los partidos del FITu, que, directa o indirectamente, se sumaron a la campaña del PJ.
Existen, en la resolución de Izquierda Socialista, varios errores de
caracterización y orientación, que llevan a sus dirigentes a perder lo que ellos/as y sus pares del Frente de Izquierda dicen defender,
la independencia de clase. Es que para los camaradas, esta “amenaza” reaccionaria
los obliga a darle el voto al otro candidato capitalista, que no sería tan “facho”
como Milei.
También desde
Izquierda Socialista en el FIT Unidad decimos abiertamente que vamos a
acompañar a esa franja de millones que votaron a Massa solo por buscar parar la
llegada de Milei al gobierno. Lo hacemos llamando al voto crítico a Massa, que
significa votarlo sin darle ningún apoyo político, ni al ministro-candidato
Massa ni a su posible gobierno peronista o de unidad nacional.
Acompañaremos
a esos millones que, con la nariz tapada, van a votar a Massa solo para
derrotar el 19 de noviembre en las urnas al ultraderechista Milei. A eso
llamamos voto crítico. Llamar a votar críticamente por Massa no significa darle
aval ni apoyo político. Lo hacemos desde una política de independencia de clase[1].
El primer error de análisis es considerar la posibilidad
de que Milei vaya a atacar las bases del régimen democrático burgués, de manera
de establecer otro, de tintes dictatoriales. No creemos que lo pretenda, ya
que, tanto él como Massa, acuerdan en defender la actual institucionalidad, que
es, en definitiva, la que sus amos burgueses también sostienen.
Pero, aunque fuera cierto que Milei quiera imponer ese
cambio abrupto, tampoco está en condiciones de lograrlo, porque no existe
ninguna fracción capitalista que quiera avanzar en ese sentido. Los partidos burgueses
tratan de representar a la mayoría o a una parte de esta clase, por lo tanto,
no pueden obrar por fuera de sus intereses.
Si Milei fuera realmente un golpista o fascista, debería
expresar las intenciones de una porción significativa de la clase capitalista,
que, frente a la crisis, busca cambiar el régimen político. Así trató de
hacerlo, solo por dar un ejemplo, Fujimori en Perú, que se propuso eliminar las
libertades democráticas y aplastar a la clase obrera con una durísima
represión.
Eso no existe ni por asomo, no solo porque no existe
esa fracción burguesa, sino porque, tampoco, hay una parte de las clases medias
y de los sectores desclasados dispuesta a movilizarse para alcanzar ese
objetivo, como sucedió en épocas en la que el fascismo estuvo en alza.
Los capitalistas, inevitablemente, debido a sus
intereses de clase, dialogan con Milei, ya que este personaje tiene
posibilidades de ocupar el sillón de Rivadavia. Sin embargo, por más que esto
suceda, hoy por hoy, el candidato de los grandes empresarios, el Fondo
Monetario Internacional y las potencias imperialistas, es Sergio Massa, quien
no solo defiende sus intereses, sino que cuenta con una estructura política,
burocrática y militar mucho más sólida.
Se equivocan también los compañeros con la táctica de
“acompañar a millones de trabajadores que
votaron a Massa para parar a Milei”. ¡La tarea de un partido revolucionario
no es acompañar a los trabajadores, sino disputar su consciencia, para lo cual
es necesario enfrentar sus aspectos más atrasados con consignas claras, que
apunten hacia la independencia de clase!
Acerca de la táctica en los procesos electorales, el
marxismo también tiene una extensa historia y ejemplos, desde los bolcheviques
hasta nuestros días. Sobre esto, años atrás, Nahuel Moreno decía que; La propaganda de un partido revolucionario
para las elecciones tiene tres objetivos que se sintetizan en uno solo:
desarrollar y fortificar al partido.
El primer
objetivo es desenmascarar y denunciar al régimen. En este caso el régimen semicolonial
y capitalista que oprime al país y explota a los trabajadores. El segundo objetivo es demostrarle a la clase
obrera que la solución de sus problemas viene de sus movilizaciones y no de la
posible actividad parlamentaria o electoral.
Debemos
demostrar la falsedad de la democracia burguesa y cómo solo la actividad y
unidad de los explotados podrá liberar a los trabajadores. El tercer objetivo
es demostrar la necesidad de la revolución obrera y socialista, cómo la clase
obrera debe tomar el poder como única forma de superar la crisis del país y de
los trabajadores[2].
Con este posicionamiento, Izquierda Socialista no disputa
la consciencia de esos millones de trabajadores que votaron a Massa contra
Milei, y que pocas semanas atrás habían repudiado el ajuste de Massa votando al
libertario. De esta manera, IS diluye a la izquierda y ayuda a que sus partidos
queden pegados al cadáver maloliente del peronismo, justo cuando lo más
importante es diferenciarse para ayudar a enterrarlo.
Esa es la única forma de ganar a miles y de esos
trabajadores, que, apenas comience a rodar el próximo gobierno, saldrán a
luchar contra su ajuste. ¿En el caso de un triunfo peronista, qué autoridad
tendrá una izquierda, cuyos partidos mayoritarios, los que conforman el FITu,
apoyaron, directa o indirectamente, a ese partido?
Finalmente, consideramos que Izquierda Socialista se
equivoca profundamente en la táctica, cuando llaman a frenar a la ultraderecha convocando
a votar a otra opción burguesa. Los planes reaccionarios de la burguesía solo pueden
ser derrotados con la movilización obrera y popular, con las huelgas, los piquetes,
las movilizaciones y la autodefensa del movimiento de masas.

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