En medio de la tregua de cinco días crecen las voces
de rechazo a la política genocida del Estado sionista. A pesar de la presión israelí
y yanqui, los trabajadores y pueblos oprimidos se solidarizan con el pueblo
palestino. Por eso se suceden cientos de movilizaciones que involucran a millones
en todo el mundo, particularmente aquellas acciones que han roto las
prohibiciones y censuras de los gobiernos cómplices del sionismo.
Esta presión del movimiento de masas y las
contradicciones propias entre las potencias imperialistas y sus zonas de
influencia, llevó a varios Estados a romper relaciones con el Estado sionista o
tomar medidas en ese camino. En
Sudáfrica, que preside este año el grupo BRICS, su Asamblea Nacional dio esta
semana el paso previo a la ruptura de vínculos diplomáticos. Hasta ahora
Bolivia había sido el primer país en cortar relaciones con Tel Aviv. Belice la
siguió a mediados de este mes.
En
Latinoamérica, Chile, Colombia y Honduras retiraron a sus embajadores. Y el
viernes último se sumó el ayuntamiento de Barcelona a esa línea de pensamiento
y acción: votó a favor de una interrupción de los lazos con Israel hasta tanto
no haya “un alto el fuego definitivo”. También un eurodiputado español, Manuel
Pineda, se presentó ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya para
entregar un dossier con lo que considera “crímenes de guerra, de lesa humanidad
y violaciones de derechos humanos”[1].
Este proceso es muy parecido al que tuvo lugar durante
la guerra de Vietnam, cuando la movilización de las masas mundial debilitó la
posición del imperialismo norteamericano y lo empujó hacia una retirada
humillante. El sionismo está comenzando sufrir una situación de aislamiento
parecido a la que sufrió Estados Unidos entre los 60 y los 70.
Lo que ya se
puede decir es que las potencias occidentales se han enfrentado a una derrota
política e ideológica histórica al exponerse ante el mundo entero como apologistas
hipócritas y cínicos de un genocidio a pesar de su constante referencia a los
“derechos humanos” y los “valores occidentales”. Este desastre tendrá
repercusiones políticas a largo plazo para la Estados Unidos y sus aliados.
Y lo que
también se puede afirmar es que la guerra –incluso si Israel lograra imponer
una Nakba– ha resultado en una gigantesca politización de generaciones de
jóvenes en todo el mundo. Este acontecimiento ha producido millones de nuevos
luchadores por la justicia y la liberación y ha fortalecido la causa del anti
sionismo y el antiimperialismo más que miles de libros y reuniones podrían
haberlo hecho![2]
Este proceso de creciente solidaridad y compromiso en
la lucha contra el genocidio que lleva adelante Israel, se produce en medio de
una profunda crisis del capitalismo y puede ser el comienzo de un nuevo
reverdecer de las luchas de masas en la región y el todo el mundo. Por eso es
un deber de los socialistas, solidarizarse de forma activa con el pueblo
palestino y sus organizaciones, que hoy enfrentan al terrorismo sionista, ya
que la derrota imperialista podrá dar lugar a un avance fenomenal de la
revolución mundial.
[1] https://www.pagina12.com.ar/689388-israel-suma-rechazos-a-su-guerra-en-gaza
[2] http://www.thecommunists.net/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario