lunes, 27 de noviembre de 2023

El sionismo y su aliado yanqui, cada vez más aislados debido a la fenomenal movilización del movimiento de masas contra sus crímenes

Por Damián Quevedo 

En medio de la tregua de cinco días crecen las voces de rechazo a la política genocida del Estado sionista. A pesar de la presión israelí y yanqui, los trabajadores y pueblos oprimidos se solidarizan con el pueblo palestino. Por eso se suceden cientos de movilizaciones que involucran a millones en todo el mundo, particularmente aquellas acciones que han roto las prohibiciones y censuras de los gobiernos cómplices del sionismo.

Esta presión del movimiento de masas y las contradicciones propias entre las potencias imperialistas y sus zonas de influencia, llevó a varios Estados a romper relaciones con el Estado sionista o tomar medidas en ese camino. En Sudáfrica, que preside este año el grupo BRICS, su Asamblea Nacional dio esta semana el paso previo a la ruptura de vínculos diplomáticos. Hasta ahora Bolivia había sido el primer país en cortar relaciones con Tel Aviv. Belice la siguió a mediados de este mes.

En Latinoamérica, Chile, Colombia y Honduras retiraron a sus embajadores. Y el viernes último se sumó el ayuntamiento de Barcelona a esa línea de pensamiento y acción: votó a favor de una interrupción de los lazos con Israel hasta tanto no haya “un alto el fuego definitivo”. También un eurodiputado español, Manuel Pineda, se presentó ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya para entregar un dossier con lo que considera “crímenes de guerra, de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos”[1].

Este proceso es muy parecido al que tuvo lugar durante la guerra de Vietnam, cuando la movilización de las masas mundial debilitó la posición del imperialismo norteamericano y lo empujó hacia una retirada humillante. El sionismo está comenzando sufrir una situación de aislamiento parecido a la que sufrió Estados Unidos entre los 60 y los 70.  

Lo que ya se puede decir es que las potencias occidentales se han enfrentado a una derrota política e ideológica histórica al exponerse ante el mundo entero como apologistas hipócritas y cínicos de un genocidio a pesar de su constante referencia a los “derechos humanos” y los “valores occidentales”. Este desastre tendrá repercusiones políticas a largo plazo para la Estados Unidos y sus aliados.

Y lo que también se puede afirmar es que la guerra –incluso si Israel lograra imponer una Nakba– ha resultado en una gigantesca politización de generaciones de jóvenes en todo el mundo. Este acontecimiento ha producido millones de nuevos luchadores por la justicia y la liberación y ha fortalecido la causa del anti sionismo y el antiimperialismo más que miles de libros y reuniones podrían haberlo hecho![2]

Este proceso de creciente solidaridad y compromiso en la lucha contra el genocidio que lleva adelante Israel, se produce en medio de una profunda crisis del capitalismo y puede ser el comienzo de un nuevo reverdecer de las luchas de masas en la región y el todo el mundo. Por eso es un deber de los socialistas, solidarizarse de forma activa con el pueblo palestino y sus organizaciones, que hoy enfrentan al terrorismo sionista, ya que la derrota imperialista podrá dar lugar a un avance fenomenal de la revolución mundial.

 


[1] https://www.pagina12.com.ar/689388-israel-suma-rechazos-a-su-guerra-en-gaza

[2] http://www.thecommunists.net/

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