lunes, 2 de octubre de 2023

La economía yanqui al borde del colapso en medio de la campaña electoral y la guerra comercial con China

Por Damián Quevedo

El pasado fin de semana, Estados Unidos estuvo al borde del cierre de su Congreso, en una crisis, que, algunos analistas definieron como “innecesaria”. Esto sucedió porque una fracción del Partido Republicano -que responde a Donald Trump- boicoteó la votación del presupuesto.

Esta no es la primera vez que la discusión presupuestaria llega a este punto, y que otras veces se libraron guerras abiertas en el parlamento, cuyo propósito fue subir el techo de endeudamiento del gobierno, de manera de evitar un default.

Durante la presidencia de Trump, en 2008, esta potencia vivió su "shutdown" (cierre del gobierno federal, debido a esta causa) más largo de la historia, debido al cual el PIB estadounidense habría perdido más de 3.000 millones de dólares. Pero esta crisis se produce en un contexto mucho más preocupante para los yanquis: la guerra comercial por la disputa del mercado mundial con el imperialismo chino.

La medida aprobada a iniciativa de McCarthy y conocida como "stopgap" permite financiar al gobierno durante 45 días más, pero sin ninguna ayuda para Ucrania, un punto de importante discordia para los demócratas. Los legisladores deben discutir ahora un proyecto de ley separado sobre los 24.000 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania que Biden quería incluir en el presupuesto, y es posible que se vote a principios de la próxima semana[1].

Esta prórroga de la discusión presupuestaria no es una solución a la crisis, sino apenas una postergación de la misma, a la espera de un milagro. Es que, a pesar de que algunos datos de la economía generen ciertas ilusiones -como haber logrado lo que los especialistas llaman un “aterrizaje suave”- lejos están de resolverse los problemas estructurales del capitalismo.

La economía de Estados Unidos probablemente entrará en recesión en 2024, según los analistas de Citigroup. Su teoría se basa en que en cinco episodios similares sucedidos 1965, la corrección de la elevada inflación y la fortaleza de los mercados laborales exigió un notable aumento de la tasa de desempleo. Todos estos episodios vinieron "asociados a recesiones", afirmaron, y señalaron que "avanzar en la defensa de un aterrizaje suave requiere una narrativa convincente de por qué 'esta vez es diferente'[2].

En este marco, el debate parlamentario de los Estados Unidos refleja las diferentes posturas de la burguesía yanqui en torno a la guerra. Un marco en el cual, la puja por el mercado mundial con el imperialismo chino, del cual Putin es aliado, es crucial para la política y la estabilidad interna de EEUU.

Estados Unidos se encuentra en un callejón sin salida, con su clase dominante dividida en torno a la guerra en Ucrania, división que no solo frena su intención de recuperar la hegemonía perdida y de frenar a Putin, sino que lo inmoviliza en la carrera hacia un escenario de guerra más directa con su principal adversario, China.

Putin no solo recibe apoyo de China, como lo demostró la visita del dictador lacayo del PCCh, Kim Yong Um, sino que está siendo beneficiado por esta crisis y la campaña presidencial de Donald Trump. Rusia puede estar empantanada en su feroz ataque contra Ucrania, pero el presidente Vladimir Putin está ganando mucho en otros lugares: por ejemplo, en las elecciones primarias presidenciales republicanas en Estados Unidos.

Los dos posibles candidatos republicanos con las encuestas más altas, el expresidente Donald Trump y el gobernador de Florida Ron De Santis, han dejado en claro que, si llegan a la Casa Blanca, el salvavidas de armas y municiones estadounidenses de Ucrania estaría en peligro y la guerra podría terminar en los términos de Putin. Sus posturas subrayan la creciente antipatía entre los conservadores de base hacia la guerra y la organización de Occidente por parte del presidente Joe Biden para financiar la resistencia de Kiev a la invasión no provocada de Putin[3].

Esta disputa no se resolverá, ya que no existen condiciones objetivas -en lo inmediato- para que así suceda, razón por la cual es muy probable que la crisis política empuje todavía más hacia una nueva y mucho más importante crisis económica en los Estados Unidos.

Tanto los países que giran en torno al imperialismo chino y ruso, como sus contrincantes occidentales, no pueden salir del marasmo económico sin conseguir una destrucción masiva de fuerzas productivas, como hicieron en las grandes guerras mundiales.

Esto le permitiría a los sectores del capitalismo que queden en pie, impulsar un nuevo ciclo de expansión, que no existe por el tamaño del mercado mundial, que es insuficiente para absorber la súper producción actual de mercancías.

Este período, plagado de guerras y catástrofes, es también un ciclo de revoluciones, en las que dependerá de cómo clase obrera y su vanguardia sea capaz de crear una nueva dirección revolucionaria. Si esto pasa, la humanidad podrá liberarse del capitalismo, que, si no es destruido, la conducirá directamente a la barbarie.



[1] https://www.ambito.com/mundo/crisis-eeuu-desacuerdos-el-presupuesto-esta-horas-una-paralisis-del-gobierno-n5834392

[2] https://www.ambito.com/estados-unidos-enfrentara-una-recesion-2024-advierten-analistas-n5818904

[3] https://cnnespanol.cnn.com/2023/03/15/analisis-trump-desantis-republicanos-mas-importantes-2024-malas-noticias-guerra-ucrania-trax/

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