Por Damián Quevedo
El pasado fin
de semana, Estados Unidos estuvo al borde del cierre de su Congreso, en una crisis,
que, algunos analistas definieron como “innecesaria”. Esto sucedió porque una fracción
del Partido Republicano -que responde a Donald Trump- boicoteó la votación del
presupuesto.
Esta no es la
primera vez que la discusión presupuestaria llega a este punto, y que otras veces
se libraron guerras abiertas en el parlamento, cuyo propósito fue subir el
techo de endeudamiento del gobierno, de manera de evitar un default.
Durante la
presidencia de Trump, en 2008, esta potencia vivió su "shutdown"
(cierre del gobierno federal, debido a esta causa) más largo de la historia,
debido al cual el PIB estadounidense habría perdido más de 3.000 millones de
dólares. Pero esta crisis se produce en un contexto mucho más preocupante para
los yanquis: la guerra comercial por la disputa del mercado mundial con el
imperialismo chino.
La medida
aprobada a iniciativa de McCarthy y conocida como "stopgap" permite
financiar al gobierno durante 45 días más, pero sin ninguna ayuda para Ucrania,
un punto de importante discordia para los demócratas. Los legisladores deben
discutir ahora un proyecto de ley separado sobre los 24.000 millones de dólares
en ayuda militar a Ucrania que Biden quería incluir en el presupuesto, y es
posible que se vote a principios de la próxima semana[1].
Esta prórroga
de la discusión presupuestaria no es una solución a la crisis, sino apenas una
postergación de la misma, a la espera de un milagro. Es que, a pesar de que algunos
datos de la economía generen ciertas ilusiones -como haber logrado lo que los
especialistas llaman un “aterrizaje suave”- lejos están de resolverse los
problemas estructurales del capitalismo.
La
economía de Estados Unidos probablemente entrará en recesión en 2024, según los
analistas de Citigroup. Su teoría se basa en que en cinco episodios similares
sucedidos 1965, la corrección de la elevada inflación y la fortaleza de los
mercados laborales exigió un notable aumento de la tasa de desempleo. Todos
estos episodios vinieron "asociados a recesiones", afirmaron, y
señalaron que "avanzar en la defensa de un aterrizaje suave requiere una
narrativa convincente de por qué 'esta vez es diferente'[2].
En este
marco, el debate parlamentario de los Estados Unidos refleja las diferentes
posturas de la burguesía yanqui en torno a la guerra. Un marco en el cual, la
puja por el mercado mundial con el imperialismo chino, del cual Putin es
aliado, es crucial para la política y la estabilidad interna de EEUU.
Estados
Unidos se encuentra en un callejón sin salida, con su clase dominante dividida
en torno a la guerra en Ucrania, división que no solo frena su intención de recuperar
la hegemonía perdida y de frenar a Putin, sino que lo inmoviliza en la carrera
hacia un escenario de guerra más directa con su principal adversario, China.
Putin no solo
recibe apoyo de China, como lo demostró la visita del dictador lacayo del PCCh,
Kim Yong Um, sino que está siendo beneficiado por esta crisis y la campaña
presidencial de Donald Trump. Rusia puede estar empantanada en su feroz
ataque contra Ucrania, pero el presidente Vladimir Putin está ganando mucho en
otros lugares: por ejemplo, en las elecciones primarias presidenciales
republicanas en Estados Unidos.
Los dos
posibles candidatos republicanos con las encuestas más altas, el expresidente
Donald Trump y el gobernador de Florida Ron De Santis, han dejado en claro que,
si llegan a la Casa Blanca, el salvavidas de armas y municiones estadounidenses
de Ucrania estaría en peligro y la guerra podría terminar en los términos de
Putin. Sus posturas subrayan la creciente antipatía entre los conservadores de
base hacia la guerra y la organización de Occidente por parte del presidente
Joe Biden para financiar la resistencia de Kiev a la invasión no provocada de
Putin[3].
Esta disputa
no se resolverá, ya que no existen condiciones objetivas -en lo inmediato- para
que así suceda, razón por la cual es muy probable que la crisis política empuje
todavía más hacia una nueva y mucho más importante crisis económica en los
Estados Unidos.
Tanto los
países que giran en torno al imperialismo chino y ruso, como sus contrincantes occidentales,
no pueden salir del marasmo económico sin conseguir una destrucción masiva de
fuerzas productivas, como hicieron en las grandes guerras mundiales.
Esto le
permitiría a los sectores del capitalismo que queden en pie, impulsar un nuevo
ciclo de expansión, que no existe por el tamaño del mercado mundial, que es
insuficiente para absorber la súper producción actual de mercancías.
Este período,
plagado de guerras y catástrofes, es también un ciclo de revoluciones, en las
que dependerá de cómo clase obrera y su vanguardia sea capaz de crear una nueva
dirección revolucionaria. Si esto pasa, la humanidad podrá liberarse del
capitalismo, que, si no es destruido, la conducirá directamente a la barbarie.
[1] https://www.ambito.com/mundo/crisis-eeuu-desacuerdos-el-presupuesto-esta-horas-una-paralisis-del-gobierno-n5834392
[2] https://www.ambito.com/estados-unidos-enfrentara-una-recesion-2024-advierten-analistas-n5818904
[3] https://cnnespanol.cnn.com/2023/03/15/analisis-trump-desantis-republicanos-mas-importantes-2024-malas-noticias-guerra-ucrania-trax/

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