Por Juan Giglio
Ayer se
realizó el debate entre candidatos y candidatas presidenciales, con cuatro representantes
de la burguesía -Massa, Milei, Bullrich y Schiaretti- y Myriam Bregman, que ocupó
el lugar de la izquierda obrera y socialista. Esto último, más allá de sus límites,
los de su partido y el frente político al que pertenece, es una expresión del espacio
importante que ocupa la izquierda en nuestro país.
En ese
marco, la intervención de la compañera fue positiva, porque trazó rayas con los
otros participantes, a quienes denunció como defensores del capitalismo, para el
que gobiernan o pretenden hacerlo. Sus gestos y actitudes ayudaron a dejar claro
que la izquierda, aunque aún no es alternativa, está por fuera de esta “casta”,
a la que pertenecen personajes como el ex jefe del gabinete de Kicillof, Martín
Insaurralde.
Por todo
esto, ratificamos nuestra decisión de apoyar críticamente al Frente de
Izquierda y convocamos a militar para fortalecer este tramo de su campaña
electoral. Cada voto a la fórmula que encabeza Myriam Bregman ayudará a que un
sector de la clase obrera comprenda la necesidad de construir una alternativa independiente
de la burguesía y su Estado.
Desde esta ubicación seguiremos diciendo que lo más importante no son los votos o las bancas que se conquisten, sino aprovechar la tribuna electoral para impulsar la rebelión social que acabe con el capitalismo e imponga un gobierno obrero y socialista. Para avanzar en ese sentido, hace falta una nueva dirección, que surja de la unidad de revolucionarios y las revolucionarias consecuentes.

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