Por Jorge Arboleda, CCRI México
A mediados
de 2021, López Obrador decidió “destapar” a quienes considera sus posibles
sucesores para ser presidente de México y que serán quienes den continuidad a
su llamada “cuarta transformación”. Se trató de Marcelo Ebrard, Claudia
Sheinbaum y Adán Augusto López. Aunque AMLO mencionó que no serían los únicos a
quienes se les debería permitir participar en la contienda para ser candidatos
a presidente por parte de Morena, sí ha mencionado que estos tres son los
únicos que gozan de su respaldo total. A estos precandidatos les llamó de forma
irónica “corcholatas”. (1)
Ya que
Morena es el partido más popular de México actualmente, después de la gran
desbandada del PRD, PRI y PAN que perdieron miles de afiliados para entrar a
Morena tras la ola de popularidad de AMLO en 2018, es lógico pensar que el
próximo candidato de Morena será casi de manera inminente, el próximo o próxima
presidente.
El día 6 de
junio de este año, el canciller Marcelo Ebrard anunció su renuncia de la
Secretaría de Relaciones Exteriores para poder iniciar su pugna por la
candidatura a la presidencia, tomando de forma estratégica la batuta de lo que
los demás aspirantes a candidatos deberán hacer a partir de estas fechas. Con
esto, se abre un nuevo capítulo en la historia del obradorismo.
Debido a
que Morena nunca fue un movimiento político real y que solamente
se ha tratado de un aparato electoral para dar total e incondicional respaldo a
la figura de Andrés Manuel, la sucesión presidencial ha caído en muchos
vacíos que lo han llevado a adoptar casi por completo todas las tradiciones
priistas, ya que, para empezar, el candidato no será elegido por un proceso
interno de votos y ni si quiera habrá ningún tipo de debate, sino que será a
través de una encuesta, la cual será contratada por la presidencia del partido.
El
obradorismo ahora se está dividiendo en varias facciones, cuyo fin ya no es la
unidad para respaldar incondicionalmente a la figura de AMLO, sino ahora para
catapultar a su "corcholata" a la candidatura del partido, con lo
cual cada una de estas facciones hace uso de las peores mañas políticas heredadas
del PRI. La única diferencia en ese aspecto, es que, si bien en el periodo
priista el candidato sucesor era elegido directamente por el presidente, en un
acto conocido como "dedazo" o “destape”, en esta ocasión AMLO decidió
escoger a 3 precandidatos con opción a que más aspirantes se registraran en la
contienda dentro del partido. En este artículo haremos un resumido análisis de
los contendientes a la candidatura por la presidencia.
Marcelo
Ebrard era hasta hace unos días el Secretario de Relaciones Exteriores (SRE), y
fue jefe de gobierno (alcalde) de la Ciudad de México en el periodo de
2006-2012, inmediatamente después de la administración de AMLO cuando él fue
jefe de gobierno. Ebrard fue una figura muy cercana a Manuel Camacho Solís, un
antiguo colaborador del neoliberal Carlos Salinas. Hay rumores que mencionan
que el actual presidente del partido Morena, Mario Delgado, es simpatizante de
Ebrard para la candidatura, pues fue su secretario de finanzas y de educación
cuando fue alcalde de la Ciudad de México, por lo que es posible que el aparato
del partido juegue un papel fundamental en su elección como candidato.
Esto se ha
visto ya que a través de las encuestas Delgado pudo imponer a un candidato
sumamente impopular para contender en la elección a gobernador del estado de
Coahuila, la cual además perdió. Como canciller, Ebrard demostró un total
servilismo al imperialismo estadounidense, poniéndose al frente de acuerdos
como el Tratado de Libre Comercio (TMEC), iniciativas anti migratorias
como "Quédate en México" y visitas recurrentes de funcionarios
y empresarios gringos.
Su más
reciente escándalo se dio después de un incendio en un centro de detención de
migrantes en Ciudad Juárez en marzo de este año, donde murieron 40 migrantes
centroamericanos y rechazó cualquier declaración o acción al respecto, pero
también cuando fue alcalde de la Ciudad de México, fue señalado por haber
irregularidades en la construcción de la línea 12 del Sistema de Transporte
Colectivo Metro, en donde hace 2 años sucedió un colapso en su tramo elevado
que costó la vida de 25 personas.
Claudia
Sheinbaum acaba de renunciar a su cargo como jefa de gobierno de la Ciudad de
México, en donde tuvo una administración con muchos descalabros. Al inicio de
su administración se enfrentó a una contingencia ambiental a la que se le sumó
una sequía e incendios en los cerros que rodean a la ciudad. Al recibir
críticas al respecto, su respuesta fue decir que los gobiernos anteriores no
dejaron un protocolo de actuación ambiental para este tipo de casos, lo cual
significó un “tiro en el pie”, pues ella fue Secretaria de Medio Ambiente de la
CDMX entre 2000-2006; este tipo de torpezas seguirían en su gobierno por 4 años
y medio.
En mayo de
2021, sucedió el mencionado colapso de la línea 12 del metro, lo cual solo
culminó en completa impunidad de los responsables del desastre, desde el
alcalde que la construyó (su contrincante Ebrard), su antecesor como jefe de
gobierno que nunca hizo ningún tipo de mantenimiento correctivo, ni a su propia
administración, la cual ignoró las denuncias de personas que eran testigos de
muestras de deterioro en la infraestructura y que se difundía en redes
sociales. Ya ni hablar de las empresas constructoras, siendo que la empresa
encargada es propiedad de Carlos Slim, el hombre más rico del país y de América
Latina.
Otro
escándalo ha sido el deficiente servicio del transporte público en la ciudad, a
lo cual Claudia solamente ha respondido con el absurdo de que se trataba de
sabotajes de la oposición, por lo cual movilizó a 6 mil soldados de la Guardia
Nacional para “vigilar” el servicio del metro, pero que no sirvió de nada, ya
que los accidentes e incendios en el sistema de transporte colectivo continúan
sucediendo por la falta de mantenimiento. Otro escándalo ha sido su iniciativa de
dar facilidades a Airbnb para invertir en la ciudad, lo cual ha sido criticado
por acelerar la gentrificación, así como un programa de reordenamiento
territorial que va contra los intereses de los pueblos que habitan en las zonas
rurales de la Ciudad de México, lo que provocó una manifestación en Xochimilco
a la que Sheinbaum respondió con represión utilizando granaderos.
Adán
Augusto López es el Secretario de Gobernación desde 2021. Su gestión se ha
destacado por no hacer realmente nada relevante más que dar respaldo a todas
las iniciativas de AMLO y por deslindar la responsabilidad del incendio del
centro de detención de migrantes en Ciudad Juárez a la SRE, a pesar de que el
Instituto Nacional de Migración está bajo la administración de la SEGOB. Después
de un hackeo masivo a correos de la Secretaría de la Defensa Nacional en 2022,
se dio a conocer que el ejército señalaba a Adán Augusto como colaborador del
Cartel Jalisco Nueva Generación cuando fue gobernador de Tabasco entre
2019-2021 por haber colocado a miembros de dicho cartel en su gabinete. Así
como Marcelo Ebrard, Adán hizo su carrera política en el PRI hasta 2001 cuando
se afilió al PRD y después a Morena.
Después de
estos candidatos existen otros aspirantes, pero que no se considera que tengan mayor
peso en el obradorismo, por lo que no los mencionamos en este artículo. De
cualquier manera, el perfil de todos los aspirantes a ser candidatos por parte
de Morena comparte las mismas características: ser burócratas que han
servido a la clase dominante y cuya aspiración solamente es ser lacayos de la
burguesía nacional e imperialista.
Morena y el
obradorismo llegaron como una forma de que nuestros enemigos de clase
consolidaran su poder a través de la cooptación de movimientos populares,
sindicatos y organizaciones sociales, bajo las falsas promesas de un gobierno
al servicio de los pobres. Las fracturas al interior del partido pueden
representar una oportunidad para el movimiento de masas en México de recuperar
el terreno que se nos arrebató a base de engaños y un aparato burocrático anti
obrero. Pero para que esto suceda, los socialistas debemos realizar un trabajo
constante de organización y discusión para que estas pugnas no se transformen
en el fortalecimiento de algún otro aparato burocrático burgués, como son el
PAN, el PRI o algún otro posible partido de la burguesía.
1) Se
refiere como “corcholatas” a las tapas de las bebidas embotelladas, y debido a
que históricamente se conocían a los precandidatos a presidencia del PRI como
“tapados”, por ser un secreto hasta que fuera tiempo cercano a las elecciones,
la acción de elegir al sucesor se llamaba “destape”, y a modo de broma había
quienes llamaban al sucesor elegido como “corcholata”, por haber sido
“destapado”.

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