domingo, 2 de julio de 2023

Massa, Bullrich, Larreta y Milei defienden, más allá de ciertos matices, el mismo plan de hambre para pagar la deuda


Por Damián Quevedo y Juan Giglio  

A pesar de las claras intenciones del FMI de sostener al gobierno nacional, luego de que el oficialismo impusiera a un agente de los Estados Unidos como candidato presidencial, las reservas del BCRA no dejan de caer. Esta realidad limita el margen de maniobra del lacayo yanqui, Sergio Massa, que está tratando de controlar el dólar oficial y contener la inflación para llegar vivo a Octubre.  

Según las primeras estimaciones de mercado, las reservas netas habrían quedado negativas en poco más de US$5000 millones, mientras que la medición total de las reservas (que incluye todo tipo de préstamos y anabólicos para maquillarla) perforó los US$28.000 millones[1] 

La situación de las arcas públicas es de tal fragilidad, que su futuro no está atado a las metas productivas, sino a las negociaciones con el Fondo Monetario y los desembolsos de los organismos financieros internacionales. Al carecer de un ingreso de divisas proveniente de la producción y las exportaciones, el endeudamiento se transforma en una rueda indispensable para el Estado, una demostración cabal de que está en quiebra.  

A raíz de esta situación, el último pago al FMI se realizó de una forma inédita, ya que por primera vez se utilizaron yuanes provenientes del Swap -préstamo- con China. Ante la falta de dólares en el Banco Central, el Gobierno ya había indicado que usaría US$ 1.700 millones en derechos especiales de giro (DEG, la moneda del FMI) y el resto serían yuanes que vienen del swap con China, parte de los US$ 10 mil millones que tiene de libre disponibilidad[2] 

Ese plan de Massa nada difiere del que tienen los otros partidos patronales, incluso Milei, que basan todos sus planteos en cómo y cuándo seguir endeudando al país. ¡Todos, en definitiva, proponen pagar las deudas imponiendo un severo ajuste fiscal, que en otras palabras significa echar empleados del Estado, aumentar los ritmos laborales y bajar los salarios a precios de los países más “competitivos”, los asiáticos!  

Los préstamos chinos en yuanes -que pueden cambiarse por dólares- no representan un alivio ni un empujón para la economía. Todo lo contrario, son una presión igual o mayor a la del FMI, porque el gobierno de esa potencia es mucho más voraz que los yanquis, debido a la necesidad de avanzar sobre mercados y colonias de su enemigo comercial y financiero.  

Massa, con absoluta hipocresía, habla de pagar para salir del FMI, sin siquiera presentar un plan más o menos serio de industrialización. Sin desarrollo real del país es imposible salir del círculo vicioso del endeudamiento y sin dejar de pagar las deudas a los grandes usureros internacionales, es imposible avanzar hacia una verdadera industrialización, como la que proponemos desde la izquierda revolucionaria.  

Es necesario aclarar, además, que los préstamos chinos tienen cláusulas específicas -muchas de estas son secretas- que exigen el cumplimiento irrestricto del acuerdo con el Fondo Monetario, del cual China es uno de los principales tenedores de deuda.  

Los trabajadores debemos romper con los políticos y partidos capitalistas, porque con ellos solo habrá hambre, miseria, desocupación, explotación laboral y salarios miserables. Para eso, debemos apoyar al Frente de Izquierda en las elecciones y construir, en las calles y los lugares de trabajo, la pelea de fondo que hace falta para acabar con este sistema inhumano, la huelga general activa que imponga un gobierno obrero y revolucionario, un gobierno socialista. 



[1] La Nación 30/06/2023

[2] Perfil 01/07/2023

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