Francia: ¡Justicia para Nahel! ¡Organicemos la autodefensa contra la policía racista!
Trabajadores y
Oprimidos: ¡Unámonos contra la Violencia Policial y el Racismo!
Declaración de la
Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, 1 de julio de 2023, www.thecommunists.net
1. El crimen a
sangre fría del joven de 17 años franco-argelino Nahel, a manos de la policía
francesa, provocó un levantamiento espontáneo liderado por jóvenes inmigrantes.
El adolescente fue asesinado de un balazo en la cabeza a muy corta distancia,
tras ser detenido por una infracción de tránsito. De hecho, se trató de una
especie de ejecución, ya que el policía lo amenazó, poco antes de disparar, con
meterle “un balazo en la cabeza”. Este nuevo crimen policial, que se viralizó
en todas las redes, provocó tal indignación, que hasta el presidente francés,
Emmanuel Macron, se sintió obligado a calificar el incidente de “inexplicable e
inexcusable”.
2. En reacción al
hecho, miles han tomado las calles y se enfrentan con la policía en casi todas
las ciudades. ¡Las protestas han llegado a las colonias francesas de Guayana y
Martinica en América Latina, así como a la vecina Bélgica! Jóvenes atacan
comisarías, comercios imperialistas -desde Apple hasta Starbucks- e
instituciones del Estado. El Estado capitalista trata de reprimir el
levantamiento con un despliegue brutal de más de 45.000 policías, que
detuvieron, hasta el momento, a 1.300 personas y mataron a un hombre, por “una
bala perdida”.
A pesar de la
represión, las protestas no retroceden, por eso, si el levantamiento continúa,
podría abrir una situación prerrevolucionaria similar a la de octubre-noviembre
de 2005, cuando Francia fue destrozada por un levantamiento de jóvenes
inmigrantes tras la muerte de dos niños inmigrantes, Zyed Benna y Bouna Traoré,
que fueron perseguidos por la policía.
3. La intensidad
y pasión de las protestas masivas es el resultado de las dolorosas experiencias
de los migrantes, y en particular de los jóvenes, que son acosados por la
policía francesa a diario, que con miles de efectivos armados hasta los dientes
opera efectivamente como una fuerza de ocupación extranjera en los banlieues,
los suburbios de París y otras ciudades donde vive la mayoría de los
inmigrantes de los países árabes y del África subsahariana. Todo esto se
combina con perspectivas sombrías para este sector, debido al desempleo generalizado,
las miserables condiciones de vivienda y el deterioro de los servicios
públicos.
Además, millones
de inmigrantes de origen musulmán sufren a diario una islamofobia masiva, que
ha sido promovida por el Estado capitalista y los medios de comunicación. Entre
tales discriminaciones se encuentran la prohibición del velo para las mujeres
musulmanas en las escuelas, el veto a varias organizaciones musulmanas, el
control policial draconiano de las mezquitas o las notorias caricaturas
racistas de Charlie Hebdo patrocinadas por el Estado francés. Todas estas
formas de opresión nacional y religiosa por parte de la clase dominante, han generado
la acumulación de un odio profundamente arraigado entre millones de jóvenes
migrantes que ahora está explotando frente al estado racista.
4. Desde la
Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, apoyamos sin reservas
el levantamiento de la juventud migrante en Francia, porque es una lucha justa
contra la discriminación racista y la violencia policial. Este no es el primero
de estos incidentes, ni Francia es una excepción, ya que la comunidad negra y
migrante sufre en EE.UU. la brutalidad policial desde hace muchas décadas, al
igual que en muchos otros estados imperialistas. El levantamiento denominado “Black
Live Matters” en el verano de 2020, o el de Londres y otras ciudades británicas
en agosto de 2011 forma parte de este proceso contra la opresión racista por
parte del capitalismo.
5. El asesinato de
Nahel no es un incidente aislado, causado por policías de gatillo fácil, es el
resultado de los rasgos más característicos y reaccionarios de todos los
estados capitalistas, en particular de aquellos que han alcanzado el nivel
imperialista. La sociedad capitalista se caracteriza por la explotación de la
clase obrera por parte de la burguesía, que lleva a los inmigrantes –de los
países semicoloniales- a las grandes metrópolis para súper utilizarlos como
mano de obra barata.
La clase
dominante puede mantener unida una sociedad basada en esas relaciones
antagónicas, gracias a la combinación siniestra de políticas de represión y
manipulación ideológica. La fuerza policial fuertemente armada muestra
regularmente a los oprimidos “dónde está su lugar en la sociedad” y, al mismo
tiempo, la clase dominante controla y divide a las masas por medios políticos e
ideológicos. Por lo tanto, el racismo que humilla a los migrantes y trata de
incitar a sectores blancos de la población, es parte intrínseca del sistema
capitalista. Solo puede ser erradicado con una revolución socialista liderada
por la clase trabajadora y los oprimidos, que expropia a la clase dominante y
destruya la maquinaria estatal capitalista.
6. Sin embargo,
esto no significa que los trabajadores y oprimidos deban esperar hasta que los
días del capitalismo estén contados, todo lo contrario, la lucha por la
justicia y contra la opresión debe comenzar ahora mismos, porque este sistema
no caerá automáticamente. Cualquier pequeña reforma o conquista, como hacer
retroceder a la maquinaria racista, puede lograrse a través de la lucha. En ese
sentido, los socialistas impulsamos la expansión y profundización del
levantamiento que está teniendo lugar en Francia, tratando de que se convierta
en una rebelión consciente, para lo cual proponemos la incorporación al
movimiento de otros sectores obreros y populares que coincidan, por ejemplo, en
la exigencia de desarmar a la policía para que ya no puedan matar gente a
voluntad.
7. Desde la CCRI
convocamos a organizar a las masas, en particular a la juventud migrante más
activa y militante, en comités de barrio o asambleas populares. Dichos comités
deben discutir la mejor manera de resistir el acoso policial y cómo evitar
daños innecesarios a la comunidad durante los disturbios, poniendo en pie
unidades de autodefensa para contrarrestar la violencia policial. Además, es
crucial que la lucha no se limite a enfrentamientos nocturnos, sino que también
tome la forma de manifestaciones masivas y huelgas.
8. Para ello, los
socialistas y el conjunto de organizaciones que están en esta lucha, deben
exigir del movimiento obrero oficial -los sindicatos, los llamados partidos de
izquierda como La France Insoumise (LFI) de Jean-Luc Mélenchon y el PCF
estalinista, los dos NPA, etc.- que apoyen plenamente las protestas masivas.
Los socialistas buscamos la colaboración de estas fuerzas y, al mismo tiempo, criticamos
la política poco entusiasta y cobarde de sus direcciones. Por lo general,
partidos como la LFI o el PCF se limitan a abogar por pequeñas reformas legales
o “una mejor formación de la policía”.
9. El asesinato
policial de Nahel y la brutal represión de las protestas masivas demuestran una
vez más el despropósito reaccionario que propugnan varios grupos pseudo marxistas,
que afirman que los policías son “trabajadores uniformados”. Esta gente defiende
la afiliación de los uniformados a través de sindicatos policiales, que, según
su razonamiento, deberían incorporarse a los sindicatos y federaciones
sindicales. ¡Desde la CCRI decimos que no, que la policía no es parte de
nuestra clase y no debe ser parte de nuestros órganos de lucha!
10. ¡Para ayudar
a construir la conducción consecuente de esta y otras luchas de masas, hay que
dotarlas de un programa, para eso hace falta organizar un nuevo partido de la
revolución socialista a escala nacional e internacional! ¡Desde la CCRI llamamos
a todos los activistas que estén de acuerdo con tal perspectiva a sumarse a
nuestra organización!

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