Por Juan Giglio
Luego del discurso de inauguración de la Sociedad Rural de
su presidente, Nicolás Pino, el progresismo criollo cargó contra los patrones
de estancias: En su discurso de apertura de la exposición, el presidente de
la Sociedad Rural llamó a volver a la Argentina preperonista, sin sindicatos,
ni derechos laborales, ni presencia del Estado, ni mucho menos políticas
impositivas que obliguen a los dueños de la tierra a tributar por sus rentas
extraordinarias. (Página 12, 30 de junio)
Este pasquín presenta al peronismo como enemigo de la
oligarquía. Mientras tanto, su candidato -cumpliendo el rol de súper ministro- sigue
devaluando para sostener la rentabilidad de la soja y otros comodities. Esta historia viene de lejos, ya que siempre,
incluso en medio del “Conflicto del Campo”, los grandes productores de semillas
y los pooles de siembra fueron aliados del gobierno “nacional y popular”, que
les abrió las puertas para la concreción de fabulosos negocios.
Por eso, inmediatamente después de la finalización de este conflicto, en agosto
de 2009, Cristina organizó una conferencia con los representantes del Club de
las Américas, en la que anunció un fabuloso plan de inversiones de la
multinacional Monsanto. Esta productora de semillas transgénicas y glifosato,
tiene un mercado realmente “cautivo”, ya que el 87 por ciento de las
plantaciones de algodón, maíz y soja del mundo usan sus semillas y herbicidas.
Los productos de Monsanto, fabricados en Campana, son los
más usados del país. Sus “estrellas” son la semilla de soja RoundUp Ready y el
RoundUp, un herbicida hecho con glifosato que mata todo lo que crece alrededor
de los cultivos, salvo sus semillas. Las plantas, que provienen de estas, resisten
al glifosato y no generan semillas propias, por tanto, cuando los productores vuelven
a sembrar deben, sí o sí, recurrir a Monsanto. ¡Lo que se dice un negocio
redondo!
En junio de 2009, casi al mismo tiempo que CFK acordaba con
Monsanto, en Córdoba comenzaba el primer juicio por envenenamiento debido a la
fumigación con glifosato. En ese mismo período, en las cercanías de
Paraná, sucedía otro hecho trágico: tres maestras de una misma escuela
rural -cercana a varios campos fumigados con estos productos- tuvieron hijos con
TGD (autismo), una situación que estadísticamente es muy improbable.
Cristina, La Cámpora, Massa y todo el peronismo son grandes
mentirosos, que tratan de engañar a los trabajadores y al pueblo con discursos
demagógicos, para imponer los mismos planes que diseñan los políticos de la “derecha”.
Es que todos, absolutamente todos estos personajes representan a la misma clase
social, la burguesía, que, en la época de mayor crisis, sostiene sus ganancias súper
explotando a la clase obrera, depredando y envenenando los recursos naturales.
El movimiento de masas debe romper con el peronismo, castigándolo
en las elecciones con la izquierda, con la lista que encabezan Myriam Bregman y
Nicolás del Caño. Pero, al mismo tiempo, tiene que comenzar a organizar la
salida de fondo, la ruptura con el Capitalismo, que solo será posible a través
de una revolución social que imponga el gobierno de los que no tienen voz ni
parte, los laburantes, apoyando en miles de asambleas democráticas, en los
lugares de trabajo y los barrios. ¡Eso es el Socialismo, por eso luchamos desde
CS!

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