Por Damián Quevedo
Recientemente publicamos una nota sobre la acción común de la unidad piquetera -dirigida por el Partido obrero y el MST- con funcionarios del gobierno. Allí señalamos la existencia de una fuerte tendencia de estos partidos, integrantes del FITu, en el sentido de concretar alianzas con fracciones de la burguesía, consideradas por ellos como progresistas.
Del MST hemos dicho bastante, en este texto hablaremos del Partido Obrero, cuyas concepciones programáticas contienen sostienen esta concepción, que esta corriente implementó a lo largo de su historia. Es necesario sostener este debate, porque combatir esas tendencias hacia la conciliación de clases ayudará a defender lo más progresivo que tiene el FIT, que es su independencia de los gobiernos y demás instituciones burguesas.
Los marxistas y la lucha anti imperialista
Esta discusión no es nueva dentro de las corrientes socialistas, ya en la Tercera Internacional luego de la muerte de Lenin, comenzaron a aparecer grupos y dirigentes que promovían una línea de mayor acercamiento con fracciones de la burguesía “democrática” o “progresista”. Esta orientación se plasmó en la construcción de agrupamientos policlasistas permanentes, los denominados Frentes Populares, que intentaron internacionalizar la experiencia china.
Altamira, que aunque abandonó el PO dejó allí sus ideas bien arraigadas, tejió un hilo de continuidad con esa concepción, que maquilló con el nombre de Frente Único Antiimperialista, FUA. De esta forma protagonizó un derrotero de apoyos vergonzosos a sectores de la burguesía "nacional", como cuando convocó a votar a Evo Morales en Bolivia.
El llamado a votar a Morales y al MAS, con este
programa, permite intervenir en la crisis política e interesar a las masas
inquietas por el desenlace electoral, o sea que crea una posibilidad de
organización y una posibilidad de desarrollo. Constituye una delimitación
política clara frente a la tendencia al compromiso y a la capitulación de Evo
Morales y el MAS. El abstencionismo, en cambio, no tiene otro auditorio que los
pequeños grupos, algunos estudiantes y a las clases medidas confundidas, más
dispuestas a votar a la derecha que a la izquierda[1].
Este posicionamiento se emparenta con el que tuvo su corriente, varios años atrás, cuando él y su aliado boliviano, Félix Lora, apoyaron al gobierno burgués del General Torres, tema que fue abordado por Nahuel Moreno en su libro “Lora reniega del trotskismo”. Los pretextos estuvieron relacionados a la necesidad de “enfrentar la intervención imperialista” o a los “golpistas”. Los marxistas no rechazamos la unidad de acción con organizaciones de la burguesía, pero para situaciones concretas, como el caso de un golpe militar que amenace las libertades democráticas.
Para comprender la “matriz” programática del altamirismo hay que remontarse a la década del 60: En las elecciones de principios de 1965, casi todas las corrientes revolucionarias planteamos el voto en blanco para acelerar la crisis del peronismo que ordenaba votar por los candidatos de la ultraderecha burguesa del peronismo, la Unión Popular. Decimos casi todas porque Política Obrera apoyó incondicionalmente la orden de Perón de votar a la Unión Popular y a los candidatos burgueses, aunque criticaron a Perón y a la burocracia en sus artículos[2].
La táctica de apoyo a una u otra banda capitalista, encubierta detrás de supuestos llamados a la “unidad de acción”, se ha convertido, para Jorge Altamira y sus alumnos, en una cuestión de carácter estratégico. El partido de Solano no rompió con esta Concepción, como lo acaba de demostrar en la acción común con funcionarios del gobierno, pero también a través de las resoluciones de su XXVIII Congreso, en el que definió la orientación de impulsar un "movimiento popular con banderas socialistas".
La creación de un movimiento popular con banderas
socialistas necesita de la unidad de trabajadores ocupados y desocupados, y de
la participación activa de todos los sectores populares que luchen contra el
saqueo capitalista en curso. Llamamos al Frente de Izquierda-Unidad, que
integramos desde su creación en el año 2011, a sumarse a esta tarea, impulsando
la lucha del movimiento piquetero, la acción del sindicalismo combativo y de
clase, las iniciativas de lucha independiente de las mujeres, la juventud y
todos los sectores populares[3].
Esta definición programática, que defiende la concepción del Frente Único Antiimperialista seduce a la dirección del MST, que, aunque dice seguir la tradición morenista ha roto con esta en cuanto a lo principal, que es la defensa de la independencia de clase. Por eso, no es casual que el partido de Bodart reivindique las “Tesis de Oriente” de la Tercera Internacional, una elaboración semietapista que Trotsky dejó atrás cuando desarrolló la teoría de la “Revolución Permanente”. https://mst.org.ar/2018/11/21/lucha-antiimperialista-izquierda/
Por todo esto, mientras impulsamos la
campaña por la fórmula que encabezan Myrian Bregman y Nicolás del Caño, vemos
necesario dar una dura pelea política contra lo que representa la lista
conformada por el PO y el MST. La mejor manera de defender la unidad del FITu
es consolidar su independencia política.

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