Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista
Igual que en el conflicto del Penta, en 2021, donde las bases en lucha echaron al ministro Berni, que había llegado el lugar en moto, ahora, los choferes, indignados por el asesinato de uno de sus compañeros, saldaron cuentas con el "Rambo" nacional y popular. Esto expresa la situación de las bases obreras, que no aguantan más, ya que a la miseria salarial y la precarización laboral creciente, se le suma la inseguridad que lastima y mata a los pobres.
Es la misma
indignación que explotó en Rosario y algunos distritos del Gran Buenos Aires,
donde miles de vecinos y vecinas comenzaron a hacer justicia por “mano propia” contra los
narcos. ¿Cómo no ejercitar este legítimo derecho -a la autodefensa- si las
fuerzas represivas defienden solo a los ricos y poderosos y, cuando luchan o protestan, reprimen a los laburantes?
Desde
Convergencia Socialista saludamos esta reacción combativa de los choferes,
porque, como están las cosas, no queda otra salida que no sea rebelarse. Rebelarse para
exigir salarios y condiciones de trabajo dignos, pero también para garantizar
la seguridad de los y las de abajo! Para eso, hay que seguir y profundizar el camino de Rosario y los choferes, poniendo en pie comités de
vecinos y trabajadores, que, con todas las herramientas posibles y
necesarias, se hagan cargo de de la clase obrera y el pueblo pobre.
Las centrales obreras y los sindicatos, comenzando por los del transporte, deberían, inmediatamente, convocar a una huelga general de solidaridad para con los choferes que salieron a repudiar el asesinato de su compañero. Hay que echar a Berni y toda la plana mayor de la policía de la provincia, que no hace nada para defender a los pobres y, además, defiende los negocios de las mafias y los narcos.

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