Por Claudio Colombo
Frente al
asesinato del chofer y la reacción de los compañeros, que pararon, cortaron la
General Paz e interpelaron con dureza a Sergio Berni, desde el Frente de Izquierda han salido a exigir la construcción de “cabinas de seguridad” para los
colectivos. Para estos partidos, esta una de las medidas indicadas para evitar
la pérdida de vidas obreras.
Los
camaradas se equivocan de cabo a rabon, porque los chorros suben a los bondis
para robarles a los pasajeros, sus celulares, mochilas, dinero y otras pertenencias.
Las cabinas no resolverán este problema, ya que los marginales que viven de
atacar a los pobres, seguirán teniendo a su disposición a todos los pasajeros,
que seguirán estando tan indefensos como ahora.
De esa
forma, si se implementa la medida, desde FITu habrán ayudado a
dividir a los trabajadores del transporte del resto de la clase obrera, que
viaja en colectivos, cuando lo que corresponde hacer es impulsar la
movilización conjunta, reclamando o llevando adelante tareas que beneficien a
los dos sectores. Una de las consignas que debe unificar, tanto a choferes como
a los pasajeros, es el pedido de renuncia de Berni y toda la cúpula de la
podrida Bonaerense.
Deben ser
las bases obreras y populares las que controlen a los organismos estatales,
incluidos aquellos que tendrían que garantizar la seguridad del conjunto. Sin
embargo, hay que ir más a fondo, la izquierda debe decirles a los trabajadores que
sigan el ejemplo de Rosario, donde los vecinos y vecinas de los barrios pobres
tomaron en sus manos la lucha contra la delincuencia, ejerciendo su más que
legítima autodefensa.
En este
caso hay que convencer a los choferes de que organicen, junto a los laburantes
de los barrios, comisiones de autodefensa, que se encarguen de amedrentar a los
marginales, indicándoles, que, si continúan atacando a la clase obrera que
maneja colectivos o viaja en estos, sufrirán las peores consecuencias. Esto es
más que elemental en toda guerra, y acá, lamentablemente, estamos en medio de
una guerra, producida por la putrefacción del capitalismo.
Las
consignas que lanzan estos partidos de izquierda tienen un punto de contacto
con las que tuvieron durante la pandemia, ya que, en vez de apelar a la
movilización obrera y popular, estuvieron a favor de las cuarentenas, o sea de
la desmovilización del movimiento de masas, que es el que debe cambiarlo todo
de manera revolucionaria.
Lo que pasó
en Rosario y ahora entre los choferes de La Matanza es un anuncio de lo que se
viene. Los y las de abajo, cansados y cansadas de los atropellos patronales o
del Estado, comenzaron a apelar a la herramienta más importante de todas, la
acción directa. La izquierda no puede estar por detrás de estos hechos, que
marcan una dinámica revolucionaria. Si lo hace, la lucha obrera y popular la
pasará por encima, como hará con el resto de los aparatos de la burguesía.

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