Por Juan Carlos Beica
Ayer estuve presente y tuve el honor de decir algunas
palabras en nombre de Convergencia Socialista, en la emotiva despedida de
Roberto García, “Robertito”, organizada por sus camaradas de militancia en el
PSTu. Roberto, un cuadro político y sindical trotskista de larguísima
trayectoria, falleció por una complicación después de haber sido operado del
corazón.
Decenas de compañeros independientes y de otras
organizaciones de izquierda fueron parte de este acto revolucionario, en el
cual, como dijo un viejo dirigente de la docencia combativa de Berazategui, no debíamos
“llorar su muerte, sino festejar su vida”,
que tiene que ser un ejemplo para las nuevas camadas de luchadores que se
acercan al Socialismo.
Robertito, que inició su militancia en el PRT La Verdad y
continuó en el PST, el viejo MAS y el PSTu, educó con simpleza, la de los
buenos revolucionarios, a cientos de trabajadores y trabajadoras en cada espacio
en el que supo intervenir, particularmente en de la docencia, donde encabezó y
organizó innumerable cantidad de conflictos.
Aunque formamos parte de la misma corriente que enfrentó las
desviaciones de la dirección del MAS de los 90, luego de un tiempo elegimos caminar
por senderos políticos diferentes. Esa división, táctica y circunstancial, no me
impide reivindicar a Robertito, quien como muchos otros valiosos militantes, ha
dedicado su vida a construir el estado mayor de la revolución.
Los y las jóvenes que comenzaron a transitar ese camino, deben saber, que más allá de las discusiones y diferencias, existen principios y tradiciones comunes, como los que defendió Roberto García. Valores que empujan, cada vez que explotan las rebeliones obreras, a unir a la militancia consecuente, ya que no habrá manera de construir el partido de la revolución sin la unidad de los revolucionarios.

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