viernes, 21 de abril de 2023

La renuncias de Aracre y Alberto y su relación con la guerra comercial entre Estados Unidos y China


Por Juan Giglio

Pocas horas después de que renunciara el ex Ceo de Syngenta -Antonio Aracre- al cargo de jefe de asesores del gobierno, Alberto anunciaba su decisión de no presentarse como candidato para la reelección. Unos días antes, dos altísimas representantes del imperialismo yanqui -Wendy Sherman y Laura Richardson- habían desembarcado en Ezeiza para advertirles a gobernantes y postulantes, que no hagan negocios con China.

No es casual, ya que en ese momento, Lula se estaba reuniendo con Xi Xinping con la intención de profundizar relaciones comerciales y financieras con esta gran potencia. Al otro día, un aliado chino, el canciller ruso Sergei Lavrov, llegaba a Brasil para avanzar en ese mismo sentido. Syngenta, la patronal de Aracre, pertenece a capitales chinos, con los que Alberto coqueteó cuando viajó a Pekín, prometiéndoles un aumento de sus inversiones.

Más allá de los asepectos específicos de la crisis política, social y económica argentina, el retroceso de Aracre y Alberto está íntimamente ligado a la guerra entre potencias, cuyos agentes presionan para uno u otro lado. Estas presiones se expresan en los movimientos especulativos de los capitales imperialistas y el aumento del dólar.

¡Algunos periodistas dicen que “los mercados hablan”, cuando en realidad son los capitalistas yanquis quienes gritaron fuerte, defendiendo su patio trasero, que está siendo disputado por los chinos! Massa, que es un agente confeso de la embajada de los Estados Unidos, amenazó con renunciar inmediatamente después de que Aracre, probablemente con el visto bueno de Alberto, balbuceara la necesidad de implementar otro plan económico. La esposa de Massa, Malena Galmarini, marcó la cancha, indicando que el retiro de su marido del gobierno sería el “fin de todo”.

La inestabilidad económica seguirá por causas propias, ya que el capitalismo argentino es dependiente y no tiene manera de crecer en el marco de la actual crisis planetaria, pero además se profundizará por el tironeo brutal que sufre el país por parte de las dos potencias que se disputan los mercados, Estados Unidos y China. Argentina está en medio de la guerra comercial entre estos dos imperialismo, guerra que tiende a convertirse en un conflicto bélico más tradicional.

Los trabajadores deben salir a luchar por sus propias demandas, aprovechando que los de arriba -los dueños del mundo y sus lacayos locales- se están matando entre sí. La izquierda tiene que ponerse al frente de estas luchas, proponiendo su centralización y la necesidad de imponer, mediante una revolución triunfante, un gobierno obrero y popular que rompa con el Capitalismo y comience a construir una sociedad realmente distinta, una sociedad socialista.

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