Por Juan Giglio
Los representantes de los gobiernos latinoamericanos, con su actual estrella a la cabeza, el presidente del Brasil, están arribando para jugar, de conjunto, el papel de lacayos regionales del imperialismo, aunque varios de estos lo hagan bajo un nuevo formato “nacional y popular”, como Petro, Boric o el mismísimo Lula. ¡Es que, a ninguno de estos cipayos regionales, se le ocurriría cometer el "pecado" de utilizar la reunión de la CELAC para plantar bandera en contra de los designios de las grandes potencias!
Por esa razón, en la nota anterior decíamos explicábamos que los funcionarios más importantes del evento serán, aunque no se haga demasiado propaganda sobre su visita, representantes directos de las potencias imperialistas, que vienen a la CELAC a defender y consolidar sus dominios coloniales: entre las primeras reuniones bilaterales que se realizarán, habrá dos que marcarán el carácter de la agenda, las que tendrán lugar con funcionarios del imperialismo europeo y estadounidense: el presidente del Consejo Europeo -Charles Mitchel- y el asesor de Joe Biden, Christopher Dodd.
Los imperialistas chinos, cuyo
jefe -Xi Xin Ping- enviará un mensaje grabado, participarán a través de una
serie de asesores de primer nivel. Para no ser menos que sus competidores
yanquis y chinos, los líderes de la Unión Europea, los alemanes, enviarán una
figura de gran peso político, su primer ministro, Olaf Scholz, que
visitará nuestro país por dos días con una importante comitiva de funcionarios
y empresarios.
Sin embargo, esta unidad proimperialista entra
en una zona turbulenta a la hora de firmar acuerdos concretos, ya que cada uno de estos personajes tiene su
“corazoncito” puesto en determinada potencia, en un marco en el cual todas estas
están metidas en una tremenda guerra comercial, conclicto que puede convertirse en guerra
directa, como lo demuestran la invasión del imperialismo ruso a Ucrania o las
provocaciones entre China y Estados Unidos en relación a Taiwán.
Por eso, a la hora de los “bifes”, existen desencuentros a la hora de votar medidas concretas: Mientras preparan para el lunes
una “declaración conjunta muy fuerte”, anunciando un acuerdo para la
integración en el que sobresalen la energía y las finanzas, Fernández y Lula sostienen
sin embargo algunos matices, sobre todo en lo que hace a la posibilidad de
acelerar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (Lula quiere ir
más rápido que la Argentina). (Infobae, 23 de enero)
Detrás de estas indefiniciones están los lobistas de
las grandes potencias, operando en beneficiio de sus monopolios, como los chinos,
que vienen ganando terreno a paso acelerado. De allí la importancia de la visita posterior de Lula, que antes de viajar a
Estados Unidos volará a Uruguay, donde su presidente, Lacalle Pou, viene de
concretar acuerdos bilaterales significativos con el gigante asiático, integrando en los hechos a su país a la "Ruta de la Seda", algo
parecido a lo que hizo, o trató de hacer, Jair Bolsonaro en Brasil.
Lula, Alberto, Díaz Canel, Boric, Petro y compañía se unirán en la acción para sostener, con sus mañas “populistas”,
al Sistema Capitalista semicolonial latinoamericano, aunque defendiendo cada uno de ellos su papel de administrador de los intereses de tal o cual potencia. Por esa razón, como también dijimos en la nota que publicamos en el día de ayer: la izquierda debe
rechazar el carácter pro imperialista del encuentro, y, por lo tanto, a todos
los presidentes y funcionarios que participarán en el mismo, empezando por Lula…
No existirá ninguna posibilidad de resolver las demandas históricas
insatisfechas de las grandes mayorías sin
atacar de lleno al capitalismo, comenzando por romper la dependencia con las
grandes potencias que limitan cualquier posibilidad de desarrollo económico autónomo.
No se podrá avanzar en ese sentido sin dejar de pagarles
las fabulosas deudas externas, de manera de utilizar esos cuantiosos fondos al
servicio de la reorganización económica, política y social de todo el
continente.
La liberación nacional irá de la mano de la liberación social, por eso, para hacer la “Patria Grande” latinoamericana no alcanzará con romper con los imperialistas, habrá que liquidar el Sistema Capitalista semicolonial latinoamericano, y organizar una Federación de Estados Socialistas, gobernados por la única clase social capaz y dispuesta a concretar estos objetivos, el proletariado, junto a sus aliados estratégicos, las masas campesinas y pobres de la región.

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