Por Comité Ejecutivo de CS
Este 8 de diciembre se realizó en Buenos Aires, el Congreso Ordinario de
Convergencia Socialista, que eligió la dirección política que conducirá al
partido en el próximo período, tratando, en primer lugar, de profundizar el proceso iniciado en
los dos congresos anteriores, donde resolvimos estructurar a nuestros
principales cuadros y militantes en diferentes destacamentos de
la clase trabajadora.
Luego de un riquísimo debate entre delegados, invitados e
integrantes del Comité Central saliente, el congreso votó que uno de los ejes centrales
de nuestra agitación será proponer la creación de un Centro
Coordinador de las Luchas. Este organismo, además de centralizar la resistencia, apoyándose
en miles de asambleas de base, debe levantar un Programa Obrero Alternativo, para que
la crisis deje de caer en las espaldas obreras y la paguen los capitalistas.
Aunque los revolucionarios tendremos que seguir disputando la conducción de
los sindicatos, debemos asumir, que, la mayoría de estos, dirigidos por las conducciones traidoras
de la CGT y la CTA, no se pondrán al frente de la lucha contra el ajuste. Por
lo tanto, será una cuestión de vida o muerte poner en pie una herramienta centralizador de estas
características, y que, además, se transforme en un punto de referencia política
del movimiento de masas.
Este Centro Coordinador no puede ni debe ser un "aparato" de la izquierda, como proponen algunos partidos del FIT, que plantean la necesidad de consolidar al Plenario Sindical Combativo u otras opciones parecidas. Tiene que servir
para contener y organizar a todos los sectores dispuestos a enfrentar el ajuste
y los ajustadores, sean o no socialistas, que entiendan la necesidad de luchar por una salida antiimperialista
y anticapitalista.
Para avanzar en ese sentido, este Programa Obrero, discutido y votado en las asambleas de base, tiene que levantar
consignas de fondo elementales y fáciles de comprender por parte de amplios sectores obreros y populares, como el no pago de la deuda, la necesidad de expropiar y
nacionalizar -sin pago y bajo control obrero- a las principales empresas, la
banca y el comercio exterior, los piquetes de autodefensa para defender la
democracia directa, etc.
Otra cuestión fundamental que votó el congreso de CS, fue la de impulsar la construcción de una comisión o comité de solidaridad
con la lucha del pueblo chino por su libertad y demandas básicas insatisfechas.
Lo que está pasando en el gigante asiático, donde la clase trabajadora se ha
puesto al frente de esta pelea democrática, ayudará a cambiar las relaciones de fuerza
entre las clases en todo el mundo.
Por último, los delegados y las delegadas ratificaron la pertenencia de Convergencia Socialista a la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, que con grupos militantes con presencia en cuatro continentes, está jugando un papel de vanguardia en la lucha por construir un partido revolucionario en uno de los centros mundiales de la lucha de clases, Rusia. Allí, nuestros compañeros de la Corriente Socialista promueven la unidad de los revolucionarios y las revolucionarias que enfrentan la guerra imperialista de Putin y su banda.

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