A 42 años del asesinato de John Lennon, reproducimos esta nota, que el Beatle más polémico y político realizó junto a Yoko Ono para el escritor, director de cine e historiador pakistaní, Tariq Alí y el historiador británico Robin Blackburn; ambos colaboradores de la revista CounterPunch. Este reportaje fue publicado en el "Red Mole", órgano de difusión de la organización trotskista británica Grupo Marxista Internacional, en enero de 1971.
La ruptura de la legendaria banda de Liverpool hizo aflorar
no solo las facetas musicales menos exploradas por sus integrantes durante la
época Beatles, sino también sus personalidades, que en el caso de Lennon
mostraron un gran compromiso con las luchas sociales. En ese sentido, rechazó,
igual que millones de jóvenes, la guerra de Vietnam y, además, criticó con
dureza a la familia burguesa, la religión, la opresión de la mujer y el
capitalismo.
Tariq Ali: Tu último disco y tus recientes
declaraciones, especialmente las entrevistas en la revista Rolling Stone,
sugieren que tus puntos de vista se radicalizan cada vez más y se vuelven más
políticos. ¿En qué momento dirías que comenzó a ocurrir?: John Lennon:
Siempre he tenido conciencia política, sabes, y he estado contra el statu quo.
Es bastante básico, cuando has aprendido desde chico, como yo, a odiar y a
temer a la policía como tu enemigo natural y a despreciar al ejército como algo
que se lleva a todos y los abandona muertos en alguna parte.
Es simplemente un asunto básico de la clase trabajadora,
sabes, aunque comienza a desteñirse cuando vas envejeciendo, tienes una familia
y te traga el sistema. En mi caso nunca he dejado de ser una persona
política, aunque la religión tendía a eclipsarlo en mis días de ácido, allá por
el sesenta y cinco o el sesenta y seis. Y esa religión fue el resultado directo
de toda esa porquería de la superestrella: la religión fue una válvula de
escape para mi represión. Pensé: “Bueno, hay algo más allá de la vida, ¿no es
cierto? Seguro que no puede ser esto.”
Pero de cierto modo siempre fui político, sabes. En los dos
libros que escribí, aunque los hice en una especie de jerga joyceana, hay
muchos palos a la religión y hay un drama sobre un trabajador y un capitalista.
He estado satirizando al sistema desde mi infancia. Solía escribir revistas en
la escuela y las distribuía. Tenía mucha conciencia de clase, solían decir
que era un resentido, porque sabía lo que me había sucedido y sabía de la
represión de clase que nos afectaba – era un maldito hecho, pero en el huracán
del mundo de los Beatles, se quedó afuera, cada vez me apartaba más de la
realidad, durante un cierto tiempo.
TA: ¿Cuál piensas que fue el motivo para el éxito de
tu tipo de música? JL: Bueno, en esa época se pensaba que los
trabajadores se habían impuesto, pero me doy cuenta en retrospectiva de que es
el mismo trato engañoso como el que les dieron a los negros, fue sólo que
permitieron que los negros fueran corredores, boxeadores o artistas. Es la
alternativa que te permiten – ahora la salida es ser estrella pop, que es en
realidad lo que digo en el álbum en ’Working class hero’. Como dije en Rolling
Stone, los que tienen el poder son los mismos, el sistema de clases no cambió
ni una pizca. Desde luego, hay mucha gente que anda por ahí ahora con pelo
largo y algunos chicos a la moda de clase media andan en ropas hermosas. Pero
nada cambió con la excepción de que todos nos vestimos un poco mejor y dejamos
que los mismos hijos de puta dirijan todo.
Robin Blackburn: Por cierto, la clase es algo que los
grupos de rock usamericanos no han tocado todavía. JL: Porque todos
son de clase media y burgueses y no quieren mostrarlo. Tienen miedo a los
trabajadores, en realidad, porque los trabajadores parecen de derecha en USA,
aferrados a sus bienes. Pero si esos grupos de clase media se dan cuenta de lo
que sucede, y lo que ha hecho el sistema de clases; es cosa de ellos que
repatríen a la gente, y que se salgan de toda esa mierda burguesa.
TA: ¿Cuándo comenzaste a salirte del papel que se te
impuso como Beatle? JL: Incluso durante el apogeo de los Beatles,
traté de oponerme, igual que George. Fuimos unas pocas veces a USA y Epstein
siempre trató de llenarnos de palabras vacías sobre Vietnam. Así llegó el
momento en el que George y yo dijimos: ‘Escucha, cuando pregunten la próxima
vez, vamos a decir que no nos gusta esa guerra y que pensamos que Fab Four”.
Fue la primera oportunidad en la que saqué a relucir un poco la bandera.
Pero tienes que recordar que siempre me sentí reprimido.
Estábamos todos tan presionados que apenas había alguna oportunidad de
expresarnos, especialmente cuando trabajábamos a ese ritmo, viajando
continuamente y mantenidos todo el tiempo en un capullo de mitos y sueños. Es
bastante duro cuando eres César y todos dicen lo maravilloso que eres y te dan
todos los bienes y las muchachas; es bastante duro escapar de eso, decir:
‘Bueno, no quiero ser rey, quiero ser real’. Así que el segundo acto político
que hice fue decir ‘Los Beatles son más grandes que Jesucristo’.
Eso realmente hizo estallar la escena. Casi me fusilan por
eso en USA. Fue un trauma inmenso para todos los chicos que nos seguían. Hasta
entonces se mantuvo esa política tácita de no responder a preguntas delicadas,
aunque yo siempre leía los periódicos, sabes, las secciones de
política. La conciencia continua de lo que estaba sucediendo me hacía
sentir avergonzado de no decir nada. Estallé porque ya no podía seguir jugando el
juego, simplemente ya era demasiado. Desde luego, USA aumentó la presión,
especialmente porque la guerra ocurría allí. De cierto, modo resultamos ser un
caballo de Troya. Los “Fab Four” llegamos directamente a la cumbre y entonces
cantamos sobre drogas y sexo y entonces me metí en más y más cosas pesadas, y
ahí fue cuando comenzaron a abandonarnos.
RB: ¿No hubo siempre una doble carga en lo que hacían
desde el comienzo? Yoko Ono: Siempre fuiste muy directo. JL:
Sí, bueno, lo primero que hice fue proclamar nuestra idiosincrasia propia de
Liverpool al mundo, y decir ‘Está bien provenir de Liverpool y hablar así’.
Antes, cualquiera de Liverpool que tenía éxito, como Ted Ray, Tommy Handley,
Arthur Askey, tenía que perder su acento para presentarse en la BBC. Sólo eran
comediantes pero es lo que Liverpool producía antes de nosotros. Nos negamos a
seguir ese juego. Después de que salieron a la escena los Beatles, todos
comenzaron a hablar con acento de Liverpool.
TA: ¿De cierto modo, pensabas en política, incluso
cuando parecías estar hablando mal de la revolución? JL: Ah,
seguro. ’Revolution’. Hubo dos versiones de esa canción, pero la izquierda del
underground sólo escogió la que decía ‘no cuenten conmigo’. La versión original
que apareció en el LP decía también ‘cuenten conmigo’; puse las dos cosas
porque no estaba seguro. Hubo una tercera versión que fue sólo abstracta,
música concreta, una especie de bucles y cosas así, gente gritando. Pensé que
estaba pintando con sonidos un cuadro de la revolución; pero cometí un error,
sabes. El error fue que era contrarrevolucionario.
En la versión publicada como single decía ‘cuando hables de
destrucción no cuentes conmigo’. No quería que me mataran. Realmente no sabía
mucho de los maoístas, pero sólo sabía que parecían ser tan pocos y a pesar de
ello se pintaban de verde y se paraban frente a la policía esperando que los
detuvieran. Sólo pensé que era poco sutil, sabes. Pensé que los revolucionarios
comunistas originales se coordinaban un poco mejor y que no andaban gritando al
respecto. Es lo que sentía – realmente formulaba una pregunta. Siendo de clase
trabajadora, siempre me interesaron Rusia y China y todo lo que se relacionaba
con la clase trabajadora, aunque estaba metido en el juego capitalista. En
una época estuve tan metido en la mierda religiosa que andaba por ahí
llamándome comunista cristiano, pero como dice Janov, la religión es la locura
legalizada. La terapia alejó todo eso y me hizo sentir mi propio dolor.
RB: Ese analista al que fuiste, cómo se llama… JL:
Janov... RB: ¿Sus ideas parecen tener algo en común con Laing en el
sentido de que no quiere reconciliar a la gente con su miseria, ajustarlos al
mundo, sino más bien hacer que enfrenten sus causas? JL: Bueno,
se basa en sentir el dolor que se ha acumulado en tu interior desde la
infancia. Tuve que hacerlo para liquidar realmente todos los mitos religiosos.
En la terapia sientes realmente cada momento doloroso de tu vida – es
penosísimo; te obligan a comprender que tu dolor, del tipo que te hace
despertar con miedo, con tu corazón latiendo fuerte, es realmente tuyo y no el
resultado de alguien que está arriba en los cielos. Es el resultado de tus
padres y de tu entorno.
Al darme cuenta de esto comencé a encontrar mi sitio. Esa
terapia me obligó de decir adiós a toda esa porquería de Dios. Todos los que
crecemos tenemos que aceptar demasiado dolor. Aunque lo reprimimos, sigue
estando ahí. El peor dolor es el de no ser deseado, de darte cuenta de que tus
padres no te necesitan del mismo modo como tú los necesitas a
ellos. Cuando era niño viví momentos en los que no quería ver la fealdad,
no quería ver que no era deseado. Esa falta de amor llegó a mis ojos y a mi
mente. Janov no sólo te habla de esto, sino que te hace sentirlo – una vez que
te has permitido volver a sentir, haces la mayor parte del trabajo tú mismo.
Cuando despiertas y tu corazón resuena como una bomba o tu
espalda se siente tensa, o desarrollas algún otro trauma, tienes que dejar que
tu mente vaya hacia el dolor y el dolor mismo reproducirá maquinalmente la
memoria que originalmente te llevó a suprimirla en tu cuerpo. Así, el dolor se
va por el canal correcto en lugar de ser reprimido nuevamente, como ocurre
cuando tomas una píldora o un baño, diciendo ‘Bueno, ya se pasará’. La mayoría
de la gente canaliza su dolor hacia Dios o la masturbación, o algún sueño de
tener éxito. La terapia es un viaje ácido muy lento que ocurre
naturalmente en tu cuerpo.
Es difícil hablar del tema, sabes, porque – sientes ‘yo soy
dolor’ y suena algo arbitrario, pero el dolor para mí tiene ahora un
significado diferente porque he sentido físicamente todas estas extraordinarias
represiones. Fue como hablar sin guantes, y sentir por primera vez tu propia
piel. Es algo aburrido decirlo, pero no creo que puedas comprender esto a
menos que hayas pasado por ello – aunque trato de colocar algo al respecto en
el álbum. Pero en todo caso para mí todo formó parte de la disolución del viaje
de Dios o del viaje del personaje del padre. Encarar la realidad en lugar de
andar buscando siempre algún tipo de cielo.
RB: ¿Ves a la familia en general como la fuente de
estas represiones? JL: El mío es un caso extremo, ¿sabes? Mi padre
y mi madre se separaron y nunca vi a mi padre hasta llegar a los 20 años, ni vi
mucho más a mi madre. Pero Yoko tuvo a sus padres presentes y fue lo mismo…
YO: Puede ser que uno sienta más dolor cuando los
padres están presentes. Es como que tienes hambre, sabes, es peor tener un
símbolo de una hamburguesa que ninguna hamburguesa. No te hace ningún bien,
sabes. A menudo desearía que mi madre hubiese muerto para que por lo menos
pudiera recibir alguna compasión de la gente. Pero ahí estaba, una madre
perfectamente hermosa. JL: Y la familia de Yoko eran japoneses de
clase media, pero es exactamente la misma represión. Aunque yo pienso que la
gente de clase media tiene el mayor trauma si tienen padres amables de imagen
perfecta, sonrientes y emperifollados. Son los que tienen más dificultad para
decir: ‘Adiós mamita, adiós papito’.
TA: ¿Qué relación con tu música tiene todo
esto? JL: El arte es sólo una manera de expresar dolor. Quiero decir que
el motivo por el que Yoko hace cosas tan extravagantes, es porque pasó por un
dolor tan extravagante. RB: Muchas de las canciones de los Beatles
solían ser sobre la infancia… JL: Sí, sería sobre todo yo… RB:
Aunque eran muy buenas, siempre faltaba un elemento… JL: Habrá sido
la realidad, ése habrá sido el elemento faltante. Porque en realidad nunca me
quisieron. Porque nunca me quisieron realmente. El único motivo por el que soy
una estrella es por mi represión. Nada me habría impulsado a todo eso si
hubiese sido ‘normal’… YO: ... y feliz... JL: El único
motivo por el que me fijé ese objetivo es porque quería decir: ‘Ahora,
mamacita-papacito, ¿me quieren ahora?’
TA: Pero tuviste éxito más allá de los sueños más
fantásticos de la mayoría de la gente… JL: Oh, Jesucristo, fue una
opresión total. Quiero decir que tuve que pasar de una humillación tras otra de
parte de las clases medias y del negocio del espectáculo, y de los alcaldes y
todo eso. Eran tan condescendientes y estúpidos. Todos trataban de aprovecharse
de nosotros. Fue una humillación especial para mí porque nunca pude callarme la
boca y siempre tenía que estar borracho o con píldoras para contrarrestar esa
presión. De verdad fue el infierno… YO: Lo privaba de toda
experiencia real, sabes…
JL: Fue muy miserable. Es decir, fuera de la primera
euforia de tener éxito – la emoción del primer número, del primer disco, del
primer viaje a USA. Al comienzo tuvimos una especie de objetivo como el de ser
igual de grandes que Elvis – avanzar fue algo tremendo, pero el logro fue la
gran decepción. Descubrí que tenía que complacer permanentemente al tipo de
gente que siempre había odiado cuando era niño. Eso comenzó a devolverme a la
realidad. Comencé a comprender que todos somos oprimidos, por lo que
quisiera hacer algo respecto a eso, aunque no estoy seguro de cuál es mi lugar.
RB: Bueno, en todo caso, la política y la cultura
están vinculadas, ¿no es cierto? Quiero decir, los trabajadores son reprimidos
por la cultura, no por los fusiles, en la actualidad… JL: ... están
dopados... RB: Y la cultura que los está dopando, el artista puede
hacerlo o romperlo…JL: Es lo que estoy tratando de hacer con mis álbumes
y en estas entrevistas. Lo que estoy tratando de hacer es influenciar a todos
los que puedo: A todos los que siguen soñando, y sólo provocar un gran signo de
interrogación en sus mentes. Ya pasó el sueño ácido, es lo que trato de
decirles.
RB: Incluso en el pasado, sabes, la gente usaba
canciones de los Beatles y les cambiaba las palabras. ’Yellow submarine’, por
ejemplo, tuvo una serie de versiones. Una que cantaban los huelguistas
comenzaba ’We all live on bread and margarine’ [Todos vivimos de pan y
margarina]; en la LSE [Escuela de Economía de Londres] teníamos una versión que
comenzaba con ‘’We all live in a Red LSE’ [Todos vivimos en una LSE roja].
JL: Eso me gusta. Y me alegré cuando las multitudes
del fútbol cantaban en los primeros días ’All together now’ – ésa fue otra. Y
también me gustó cuando el movimiento en USA usó ’Give peace a chance’ [Da una
oportunidad a la paz], porque en realidad lo que quise hacer al escribirla fue
eso. Esperaba que en lugar de cantar ’We shall overcome’ [venceremos] de 1800 o
algo así, tendrían algo contemporáneo. Sentí una obligación incluso de escribir
una canción que la gente cantaría en el pub o en una manifestación. Por eso
quisiera escribir ahora canciones para la revolución…
RB: Sólo tenemos unas pocas canciones revolucionarias
y fueron compuestas en el Siglo XIX. ¿Encuentras algo en nuestras tradiciones
musicales que podría utilizarse para canciones revolucionarias? JL:
Cuando comencé, el propio rock and roll fue la revolución básica para la gente
de mi edad y situación. Necesitábamos algo fuerte y claro para irrumpir a
través de toda la falta de sentimiento y la represión que nos habían caído
encima como niños. Al comienzo nos sentíamos un poco conscientes de ser
usamericanos de imitación.
Pero nos lanzamos a la música y encontramos que era mitad
country blanco y western y mitad rhythm and blues negro. La mayor parte de las
canciones provenían de Europa y de África y ahora vuelven a nosotros. Muchas de
las mejores canciones de Dylan vinieron de Escocia, Irlanda o Inglaterra. Fue
una especie de intercambio cultural. Aunque debo decir que para mí las
canciones más interesantes fueron las negras, porque eran más simples. Como que
te sacuden el culo, o tu polla, lo cual realmente fue una innovación. Y luego
existían las canciones del campo que expresaban sobre todo el dolor que
sufrían.
No podían expresarse intelectualmente, así que tenían que
decir en unas pocas palabras lo que les estaba ocurriendo. Y luego estaban los
blues de la ciudad y gran parte trataba de sexo y peleas. Mucho de esto
fue autoexpresión, pero sólo en los últimos años se han expresado por completo
con Black Power, como Edwin Starr cuando hace discos sobre la guerra. Antes de
eso, muchos cantantes negros todavía trabajaban bajo ese problema de Dios: a
menudo era cosa de que ‘Dios nos salvará’. Pero todo el tiempo los negros
cantaron directa e inmediatamente sobre su dolor y también sobre sexo, lo que
hizo que me gustara.
RB: Dices que la música de country and western derivó
del folk europeo. ¿No trata a veces de temas bastante horribles, como perder y
ser derrotado? JL: Cuando niños, todos nos oponíamos al folk porque
era tan de clase media. Era cosa de estudiantes universitarios con grandes
pañuelos y medio litro de cerveza en la mano, cantando folk en lo que llamamos
voces la-di-da – ‘Trabajé en una mina en New-Castle’ y toda esa porquería. Hay
muy pocos auténticos cantantes de folk, sabes, aunque me gustaba un poco
Dominic Behan, y hay algún material bueno que se escucha en Liverpool.
Pero ocasionalmente escuchas discos muy viejos en la radio o
en la televisión de verdaderos trabajadores en Irlanda u otra parte que cantan
esas canciones y el poder que tienen es fantástico. Pero la mayor parte de
la música folk es de gente con voces resonantes que tratan de mantener vivo
algo viejo y muerto. Es todo un poco aburrido, como el ballet: un asunto para
minorías, mantenido por un grupo minoritario. En la actualidad la canción folk
es el rock and roll. Aunque sucede que surgió de USA, no es realmente
importante que así sea a fin de cuentas, porque escribimos nuestra propia
música, y eso lo cambió todo.
RB: Tu álbum, Yoko, parece fusionar la música moderna
de vanguardia, con rock. Me gustaría contarte una idea que se me ocurrió al
escucharla. Integras sonidos de todos los días, como un tren, en un modelo
musical. Esto parece exigir una medida estética de la vida de todos los días,
una insistencia en que el arte no debe ser aprisionado en museos y galerías, ¿No
es cierto? YO: Exactamente: quiero incitar a la gente a perder su
opresión dándoles algo con que trabajar, un fundamento. No deberían temer la
creación propia – por eso hago las cosas muy abiertas, con cosas para que la
gente las haga, como en mi libro. [Grapefruit].
Porque hay básicamente dos tipos de personas en el mundo:
las que tienen confianza porque saben que tienen la capacidad de crear, y luego
las personas que han sido desmoralizadas , que no tienen confianza en sí
mismas, porque les han dicho que no tienen capacidad creativa, sino que deben
cumplir órdenes. Las instituciones dominantes quieren tener gente que no tome
responsabilidades y que no se respete.
RB: Supongo que el control obrero se refiere a
eso… JL: ¿No trataron de hacer algo así en Yugoslavia?; se han
liberado de los rusos. Me gustaría ir allá y ver cómo funciona. TA:
Bueno, así es; trataron de romper con el modelo estalinista. Pero en lugar de
permitir un control obrero desenvuelto, agregaron una fuerte dosis de
burocracia política. Tendía a asfixiar la iniciativa de los trabajadores, y
también regularon todo el sistema mediante un mecanismo de mercado que causó
nuevas desigualdades entre una región y otra.
JL: Parece que todas las revoluciones terminan en un
culto a la personalidad – incluso los chinos parecen necesitar una figura
paterna. Supongo que esto también ocurre en Cuba, con Che y Fidel. En el
comunismo de estilo occidental tendríamos que crear una imagen casi imaginaria
de los propios trabajadores para que la vean como la figura paterna.
RB: Es una idea bastante buena – la Clase Trabajadora
se convierte en su propio Héroe. Mientras no se convierta en una nueva ilusión
reconfortante, mientras haya un auténtico poder de los trabajadores. Si un
capitalista o un burócrata manejan tu vida, necesitas compensarlo con
ilusiones. YO: La gente tiene que tener confianza en sí misma.
TA: Es el punto crucial. Hay que instilar a la clase
trabajadora un sentimiento de confianza en sí misma. No se puede hacer sólo
mediante la propaganda – los trabajadores deben actuar: apoderarse de sus
propias fábricas y decir a los capitalistas que se vayan al diablo. Es lo que
comenzó a suceder en mayo de 1968 en Francia… los trabajadores comenzaron a
sentir su propia fuerza. JL: Pero el Partido Comunista no estuvo a
la altura, ¿verdad?
RB: No, no estuvo. Con 10 millones de trabajadores en
huelga, podrían haber dirigido una de esas inmensas manifestaciones que
ocurrieron en el centro de París a una ocupación masiva de todos los edificios
e instalaciones gubernamentales, reemplazando a de Gaulle por una nueva
institución de poder popular como la Comuna o los soviets originales, que
podrían haber iniciado una auténtica revolución, pero el Partido Comunista
Francés tuvo miedo. Prefirieron manejarse por arriba en lugar de alentar a los
trabajadores a tomar la iniciativa ellos mismos…
JL: Formidable, pero hay un problema al respecto,
sabes. Todas las revoluciones han ocurrido cuando un Fidel o Marx o Lenin o
quien sea, que eran intelectuales, pudieron comunicarse con los trabajadores.
Juntaron un buen grupo de gente y los trabajadores parecieron comprender que
vivían en un estado reprimido. No han despertado todavía en este país, siguen
creyendo que los coches y los televisores son la respuesta. Hay que sacar a
esos estudiantes izquierdistas a que hablen con los trabajadores, hay que
involucrar a los chicos de las escuelas con The Red Mole.
TA: Tienes toda la razón. Hemos estado tratando de
hacerlo y deberíamos hacer más. Esta nueva Ley de Relaciones Industriales que
el gobierno está tratando de introducir lleva a más y más trabajadores a
comprender lo que sucede. JL: No creo que esa ley pueda funcionar.
No creo que puedan imponerla. No creo que los trabajadores cooperarán con ella.
Pensé que el gobierno Wilson fue una gran desilusión pero estos de Heath son
peores. Están acosando al underground, los militantes negros ya ni siquiera
pueden vivir en sus propias casas, y están vendiendo más armas a los
sudafricanos. Como dijera Richard Neville, puede que haya sólo una pulgada de
diferencia entre Wilson y Heath, pero vivimos en esa pulgada.
TA: No estoy seguro. Los laboristas introdujeron
políticas racistas de inmigración, apoyaron la guerra de Vietnam y esperaban
proponer nuevas leyes contra los sindicatos. RB: Podrá ser verdad
que vivimos en la pulgada de diferencia entre los laboristas y los
conservadores, pero mientras lo hagamos seremos impotentes e incapaces de
cambiar algo. Tal vez Heath nos está haciendo un favor al obligarnos a salir de
esa pulgada, sin tener la intención de hacerlo…
JL: Sí, he pensado también en eso. Esto de colocarnos
en un rincón para que tengamos que descubrir cómo tratan a otra gente. Siempre
leo el Morning Star [el periódico comunista] para ver si hay alguna esperanza,
pero parece estar en el Siglo XIX; parece que lo escriban liberales fracasados
de mediana edad. Deberíamos tratar de alcanzar a los jóvenes trabajadores
porque es la edad en la que se es más idealista y se tiene menos miedo. De
alguna manera, los revolucionarios deben acercarse a los trabajadores, porque
los trabajadores no se acercarán a ellos.
Pero cuesta saber por dónde comenzar; todos estamos metidos en la represa.
Pienso que mi problema es que tengo que volverme más realista. Me he apartado
de la mayoría de la gente de clase trabajadora – sabes que lo que les gusta es
Engelbert Humperdinck. Ahora son los estudiantes los que nos compran, y ése es el
problema. Ahora The Beatles son cuatro personas separadas, no tenemos el
impacto que tuvimos cuando estábamos juntos.
RB: Ahora tratas de nadar contra la corriente de la
sociedad burguesa, lo que es mucho más difícil. JL: Sí, poseen
todos los periódicos y controlan toda la distribución y la promoción. Cuando
llegamos sólo Decca, Philips y EMI podían realmente producirte un disco. Tenías
que pasar por toda la burocracia para llegar al estudio de grabación. Te
encontrabas en una posición tan humilde, no tenías más de 12 horas para hacer
todo un álbum, que es lo que hicimos en los primeros tiempos.
Incluso ahora es lo mismo; si eres un artista desconocido,
tienes suerte si consigues una hora en un estudio – es una jerarquía y si no
tienes éxitos, no te graban de nuevo. Y controlan la distribución. Tratamos de
cambiar eso con Apple, pero terminaron por derrotarnos. Todavía lo controlan
todo. EMI liquidó nuestro álbum “Two Virgins” porque no les gustó. En el último
disco censuraron las letras de las canciones impresas en la funda del disco.
Una porquería ridícula e hipócrita. Tienen que dejarme cantar pero no se
atreven a permitir que lo leas. Demencial.
RB: Aunque ahora llegas a menos gente, tal vez el
efecto puede ser más concentrado. JL: Sí, creo que puede ser
verdad. Al principio, la gente de clase trabajadora reaccionó contra nuestra
franqueza sobre el sexo. Le tenían miedo a la desnudez, están representados de
ese modo, al igual que otros. Tal vez pensaron ‘Paul es un muchacho bueno, no
provoca líos’. También cuando Yoko y yo nos casamos, recibimos terribles
cartas racistas – sabes, advirtiéndome de que me iba a degollar. Llegaron sobre
todo de gente del ejército que vive en Aldershot.
Ahora los trabajadores se muestran más amistosos hacia
nosotros, tal vez las cosas están cambiando. Me parece que los estudiantes
están ahora suficientemente despiertos a medias para tratar y despertar a sus
hermanos trabajadores. Si no transmites tu propia conciencia, ésta vuelve a
cerrarse. De ahí la necesidad básica de que los estudiantes se mezclen con los
trabajadores y los convenzan de que no están hablando mamarrachadas. Y desde
luego es difícil saber lo que piensan realmente los trabajadores porque en todo
caso la prensa capitalista siempre se limita a citar a portavoces como Vic
Feather*.
[Nota del editor: Vic Feather 1908-76, fue Secretario
General del TUC (Unión de los sindicatos británicos) de 1969 a 1973]. Así
que la única posibilidad es hablarles directamente, sobre todo a los
trabajadores jóvenes. Tenemos que comenzar con ellos porque saben que están en
contra. Por eso hablo de la escuela en el álbum. Quisiera incitar a la gente a
romper el marco, a ser desobediente en la escuela, a sacarles la lengua, a
insultar permanentemente a la autoridad.
YO: En realidad tenemos mucha suerte, porque podemos
crear nuestra propia realidad, John y yo, pero sabemos que lo importante es
comunicarse con otra gente. JL: Mientras más realidad enfrentamos,
más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día.
Mientras más reales nos volvemos, mientras más abuso recibimos, más nos
radicalizamos de cierto modo, como que nos colocan en un rincón. Pero sería
mejor si fuéramos más. YO: No debemos ser tradicionales en la
manera como nos comunicamos con la gente – especialmente con los círculos
dominantes. Tenemos que sorprender a la gente diciendo cosas nuevas de un modo
totalmente nuevo. La comunicación de esa especie puede tener un poder
fantástico mientras no hagas sólo lo que esperan.
RB: La comunicación es vital para edificar un
movimiento, pero a fin de cuentas es impotente, a menos que pueda desarrollar
fuerza popular. YO: Me entristezco mucho cuando pienso en Vietnam,
donde parece no haber otra alternativa que la violencia. Esta violencia se
perpetúa durante siglos. En nuestra época, en la que la comunicación es tan
rápida, debemos crear una tradición diferente, tradiciones se crean todos los
días. Cinco años en la actualidad son como 100 años anteriormente. Vivimos en
una sociedad que no tiene historia. No existen precedentes para este tipo de
sociedad, así que podemos romper los viejos modelos.
TA: Ninguna clase dominante en toda la historia ha
renunciado voluntariamente al poder y no creo que eso cambie. YO:
Pero la violencia no es sólo algo conceptual, sabes. Vi un programa sobre ese
muchacho que había vuelto de Vietnam – había perdido toda la parte inferior de
su cuerpo, de la cintura abajo. No era más que un trozo de carne, y dijo:
‘Bueno, supongo que fue una buena experiencia.’ JL: No quería
encarar la verdad, no quería pensar que todo había sido inútil… YO:
Pero piensa en la violencia, podría ocurrirle a tus hijos…
RB: Pero Yoko, la gente que lucha contra la opresión
se ve atacada por los que tienen un interés creado en que nada cambie, los que
quieren proteger su poder y su riqueza. Mira a la gente en Bogside y Falls Road
en Irlanda del Norte; fueron implacablemente atacados por la policía especial
porque comenzaron a manifestarse por sus derechos. Una noche en agosto de 1969,
siete personas murieron y a miles las expulsaron de sus hogares. ¿No tenían
derecho a defenderse? YO: Por eso hay que tratar de encarar esos
problemas antes de que ocurra una situación semejante. JL: Sí, pero
¿qué haces cuando ocurre, qué haces?
RB: La violencia popular contra sus opresores es
siempre justificada. No se puede ser evitar. YO: Pero de cierto
modo la nueva música mostró que las cosas pueden verse transformadas por nuevos
canales de comunicación. JL: Sí, pero como dije, nada ha cambiado
realmente. YO: Bueno, algo cambió y para bien. Todo lo que digo es
que tal vez podamos hacer una revolución sin violencia. JL: Pero no
puedes tomar el poder sin una lucha…
TA: Ése es el aspecto crucial JL: Porque,
cuando se llega al meollo de la cuestión, no dejarán que el pueblo tenga poder
alguno, concederán todos los derechos para actuar y bailar para ellos, pero no
un poder real. YO: Es que, incluso después de la revolución, si la
gente no tiene ninguna confianza en sí misma, se enfrentará a nuevos
problemas. JL: Después de la revolución tienes el problema de
lograr que las cosas sigan adelante, de concertar todos los diferentes puntos
de vista. Es muy natural que los revolucionarios tengan diferentes soluciones,
que se dividan en diferentes grupos y luego se reformen, eso es la dialéctica,
¿no es cierto? – pero al mismo tiempo tienen que unirse contra el enemigo,
solidificar un nuevo orden. No sé cuál es la respuesta; obviamente Mao tiene
conciencia del problema y mantiene las cosas en marcha.
RB: El peligro es que una vez que se ha creado un
estado revolucionario, tiende a formarse una nueva burocracia conservadora a su
alrededor. Este peligro tiende a aumentar si el imperialismo aísla a la
revolución y hay escasez material. JL: Una vez que el nuevo poder
llega al mando, tiene que establecer un nuevo statu quo sólo para mantener en
funcionamiento las fábricas y los trenes en circulación.
RB: Sí, pero una burocracia represiva no dirige
necesariamente las fábricas o los trenes mejor de lo que lo harían los
trabajadores bajo un sistema de democracia revolucionaria. JL: Sí,
pero todos tenemos instintos burgueses en nuestro interior, todos nos cansamos
y sentimos la necesidad de descansar un poco. ¿Cómo mantienes todo en
funcionamiento y el fervor revolucionario después de lograr lo que te habías
propuesto? Por supuesto, Mao los ha mantenido en China, pero ¿qué pasará cuando
muera Mao?
También utiliza un culto a la personalidad. Tal vez sea
necesario; como dije, todos parecen necesitar una figura paterna. Pero he
estado leyendo ‘Khrushchev Recuerda”. Sé que es un tipo especial – pero parece
pensar que fue malo que se convirtiera a un individuo en una religión; que no
parece formar parte de la idea comunista básica. Pero la gente es la gente, ésa
es la dificultad. Si tomáramos el poder en Gran Bretaña, tendríamos la
tarea de limpiarla de burguesía y de mantener a la gente en un estado mental
revolucionario.
RB: ...En Gran Bretaña, a menos que podamos crear un
nuevo poder popular –y quiero decir básicamente un poder de los trabajadores –
controlado por las masas y que responda ante las masas, no podríamos hacer la
revolución para comenzar. Sólo un poder de los trabajadores que esté
profundamente arraigado podría destruir el estado burgués. YO: Por
eso las cosas serán distintas cuando la generación joven se haga cargo. JL:
Creo que no sería tan difícil que la juventud se ponga realmente en movimiento.
Tendrías que darle rienda suelta para atacar los ayuntamientos o para destruir
a las autoridades escolares, como los estudiantes que rompen la represión en
las universidades. Ya está sucediendo, aunque la gente tiene que unirse más.
Y las mujeres también son muy importantes, no podemos tener
una revolución que no involucre y libere a las mujeres. La manera como te
enseñan la superioridad masculina es tan sutil. Me costó bastante tiempo
darme cuenta de que mi masculinidad estaba limitando ciertas áreas para Yoko.
Es una liberacionista al rojo vivo y me mostró rápidamente los errores que
cometía, aunque a mí me parecía que me portaba normalmente. Por eso siempre me
interesa saber cómo trata a las mujeres la gente que afirma que es radical.
RB: Siempre ha habido por lo menos tanto chauvinismo
macho en la izquierda como en cualquier otra parte – aunque el ascenso de la
liberación de la mujer está ayudando a eliminarlo. JL: Es ridículo.
Cómo puedes hablar de poder para el pueblo a menos que te des cuenta de que el
pueblo se compone de ambos sexos. YO: No puedes amar a alguien a
menos que estés en una posición de igualdad. Muchas mujeres tienen que
agarrarse de hombres por temor o inseguridad, y eso no es amor – básicamente es
el motivo por el cual las mujeres odian a los hombres. JL: ... y
viceversa...
YO: Así que si tienes una esclava en tu casa, ¿cómo
puedes querer hacer una revolución afuera? El problema para las mujeres es que
si tratamos de ser libres, nos aislamos naturalmente, porque tantas mujeres
están dispuestas a ser esclavas, y los hombres generalmente las prefieren. Así
que siempre tienes que arriesgarte: ‘¿Voy a perder a mi hombre?’. Es muy
triste.
JL: Desde luego. Yoko estaba bien involucrada con el
tema de la liberación antes de que yo la conociera. Tuvo que luchar en un mundo
masculino – el mundo del arte está dominado por completo por hombres – así que
estaba saturada de celo revolucionario cuando nos encontramos. Nunca hubo
discusión alguna al respecto: teníamos que tener una relación a partes iguales
o no habría relación. Lo aprendí rápidamente. Hizo un artículo sobre las
mujeres en Nova hace más de dos años, en el que dijo: ‘La mujer es el negro del
mundo’.
RB: Por cierto, todos vivimos en un país imperialista
que explota al Tercer Mundo, e incluso nuestra cultura participa. Hubo un
tiempo en el que la música de los Beatles era publicitada por la Voz de
América… JL: Los rusos proclamaban que éramos robots capitalistas,
y supongo que lo éramos… RB: Fue bastante estúpido por su parte que
no se dieran cuenta de que era algo diferente. YO: Seamos
realistas. La música de los Beatles fue una canción de folk del Siglo XX en el
marco del capitalismo; no podían hacer nada diferente si querían comunicar
dentro de ese marco.
B: Yo trabajaba en Cuba cuando apareció “Sergeant
Pepper” y es cuando comenzaron por primera vez a tocar música de rock en la
radio. JL: Bueno, esperemos que vean que rock and roll no es lo
mismo que Coca-Coca. A medida que vamos más allá del sueño, debería ser más
fácil; por eso hago declaraciones más fuertes en la actualidad y trato de
librarme de la imagen del quinceañero. Quiero llegar a la gente apropiada,
y quiero hacer que lo que tengo que decir sea muy simple y directo.
RB: Tu último álbum suena muy simple al comienzo,
pero los textos, el ritmo y la melodía se elevan a una complejidad de la que
uno se da cuenta sólo poco a poco. Como el tema ’My mummy’s dead’ recuerda la
canción de cuna ’Three blind mice’ y trata de un trauma infantil. JL:
Así es, era esa clase de sentimiento, casi como un poema Haiku. Recientemente,
me inicié en Haiku en Japón y creo que es simplemente fantástico. Obviamente,
cuando te liberas de toda un segmento de ilusiones en tu mente, te queda una
gran precisión. Yoko me mostró algunos de esos Haiku en originales. La
diferencia entre estos últimos y Longfellow es inmensa. En lugar de un largo
poema florido, el Haiku diría ‘Flor amarilla en bol de madera sobre mesa de
madera’ lo que en realidad te ofrece todo el cuadro…
TA: ¿Cómo piensas que podemos destruir el sistema
capitalista aquí en Gran Bretaña, John? JL: Pienso que sólo si
logramos que los trabajadores sean conscientes de la posición realmente infeliz
en la que se encuentran, destruyendo el sueño que los rodea. Creen que viven en
un país maravilloso, con libertad de expresión. Tienen coches y televisiones, y
no quieren pensar en que pueda haber algo más en la vida. Están dispuestos a
que los mandamases los dirijan, a ver que a sus hijos los arruinan en la
escuela. Sueñan el sueño de un ser ajeno, no es el de ellos mismos. Deberían
darse cuenta de que los negros y los irlandeses son acosados y reprimidos y que
ellos mismos vendrán después.
En cuanto comiencen a darse cuenta de todo eso, podremos
comenzar realmente a hacer algo. Los trabajadores pueden comenzar a hacerse
cargo. Como dijera Marx: ‘A cada cual según su necesidad’. Pienso que
funcionaría bien en este país. Pero también tendríamos que infiltrar al
ejército, porque están bien entrenados para matarnos a todos. Tenemos que
comenzar todo esto desde el hecho de que nosotros mismos somos los oprimidos.
Pienso que es falso, frívolo, dar a otros cuando tu propia necesidad es grande.
La idea no es reconfortar a la gente, no es hacer que se sienta mejor, sino que
se sienta peor, que se le muestren constantemente las degradaciones y
humillaciones que sufre para conseguir lo que llaman un salario vital.

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