Por Gabriela Capurro
En junio, el Instituto de Formación Docente 103 de Lomas de Zamora, estuvo en el centro de la atención pública, por las grandes movilizaciones que resolvieron sus estudiantes para enfrentar una situación gravísima de inseguridad, una de estas marchas se convirtió en noticia nacional, luego de ser reprimida por la policía de Berni.
Sin embargo, la gran
lucha de la comunidad educativa conquistó una serie de demandas, entre otras la
posibilidad de contar con micros gratis, para transportar todos los días a los
y las estudiantes, hasta Puente La Noria, evitando que caminen por las calles
oscuras y peligrosas de ese barrio.
Este proceso, que además impuso la utilización, en los hechos, de un boleto local estudiantil, fue organizado desde las asambleas y el cuerpo de delegados por la agrupación La Roja, en la que participan compañeros y compañeras de CS. Varios meses después, en octubre, tuvieron lugar las elecciones del centro de estudiantes, demoradas debido a la pandemia.
La
campaña electoral enfrentó a la Roja con la lista del municipio, el gobernador
Kicillof y SUTEBA, la “Isauro Arancibia”, cuyos referentes se jugaron a ganar
voluntades, entregando decenas de puestos precarizado en los FINES -que
controlan- planes de trabajo y todo tipo de promesas.
La gran diferencia entre ambas listas, es que desde la Roja
se insistió en la necesidad de mantener al centro como una institución de lucha
democrática e independiente de cualquier gobierno, mientras que la Arancibia se
propuso subordinar a la organización estudiantil al gobierno provincial y
municipal, además de abandonar la metodología asamblearia, que caracterizó,
durante años, al centro de estudiantes conducido por la Roja e independientes.
Luego de cuatro años sin elecciones y con un cambio muy grande en la composición del estudiantado, ya que la mayoría que apoyó a la Roja se recibió y está trabajando, las elecciones se realizaron dentro de un contexto más que difícil para defender una política independiente del gobierno, que decidió, a través de su militancia educativa, “reconquistar el 103” para convertirlo en una especie de unidad básica.
Sin embargo, y a pesar del enorme
presupuesto que el oficialismo volcó para concretar este objetivo, no lo pudo
lograr, porque la Arancibia ganó por una diferencia escasísima, 470 votos a
401. Esto significó una victoria política fenomenal por parte del activismo
independiente, que terminó fortaleciéndose. (De acuerdo al estatuto vigente, votado años atrás por el cuerpo de delegados del instituto, a la Roja le corresponde apenas un cargo menos que a la lista ganadora)
El próximo año, con un recorte de más del 15% de los fondos educativos,
la agrupación peronista Arancibia no contará con ningún margen para concretar
promesas importantes, como un edificio propio y otras, ya que cualquier
reivindicación mínima solo se podrá conseguir si se lucha en serio, algo que
esta gente no está dispuesta a hacer, porque, como dijimos al principio, trabaja
para defender a un gobierno que se cae a pedazos y continuará ajustando.
La Roja tendrá que ponerse al frente de los reclamos,
impulsar asambleas y un plan de lucha en defensa de la educación pública y
gratuita. En ese sentido, habrá que sostener el programa propuesto para las
elecciones: por un boleto terciario gratuito, un edificio propio -con todas las
condiciones necesarias- el mantenimiento de las actuales conquistas de
seguridad (micros, corredor, etc.) la obtención de becas para todos y todas,
talleres de formación, la creación de nuevas carreras, etc.
Para eso, se tendrá que avanzar en unidad con toda la
comunidad educativa, comenzando por los y las docentes del distrito y la
provincia, de manera de enfrentar y derrotar las políticas antiobreras,
antipopulares y antieducativas ordenadas por el Fondo Monetario Internacional.
De ahí la importancia de mantener la independencia del centro de estudiantes,
que fue la principal bandera que agitó nuestra lista en las elecciones.

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